Apuntes sobre dualismos, determinismos y algunos aportes vigotskianos para la constitución de una “psicología social del hombre social”

| 2 Mayo, 2011 | Comentarios (1)

El desarrollo de las ideas psicológicas, ya desde los comienzos del pensamiento filosófico, pasando por la constitución de la psicología como disciplina científica desde el siglo XIX, y hasta nuestros días, expresa todo tipo de posiciones dualistas respecto al ser humano. De esta manera, se concibe la realidad humana, y consecuentemente a la psicología, como compuesta por dos instancias diferentes y opuestas: materia e idea, cuerpo y alma, biología y psiqué, por dar algunos ejemplos. Cada una de estas esferas implica sus propias determinaciones y principios explicativos, y sólo se relacionan externamente. El dualismo cartesiano cuerpo (res extensa) y mente (res cogitans), es quizá el ejemplo más acabado y el más pleno de efectos en los diferentes ensayos de constitución de una psicología con pretensiones de disciplina científica, ya desde el siglo XIX. Este planteo llevó en un primer momento a concebir la concebir la naturaleza humana en términos dicotómicos: como naturaleza o biología, por un lado, y cultura e historia por otro (Cole, 1999).

Como contracara de esta dicotomía aparecieron en un primer momento intentos de explicar lo mental exclusivamente en términos de lo corporal en el marco de las ciencias naturales, dejando de lado las determinaciones históricas. De esta manera, la complejidad den las relaciones entre biología e historia y cultural, cuya síntesis se expresa en humano se reducía a sus determinaciones biológicas, dando lugar un determinismo biologicista. O, a lo sumo, algunos de estos primeros investigadores en psicología reconocieron la existencia de procesos mentales “superiores” determinados por la cultura, pero al costo de llevar la dicotomía hasta el final planteando la necesidad de dos psicologías: una para los procesos psicológicos naturales, mediante métodos propios de las ciencias naturales, y otra, con métodos propios de las ciencias humanas, para los “superiores”. El caso de Wilhem Wundt, que investigó en el contexto académico germano durante el siglo XIX, es paradigmático en este sentido, desarrollando paralelamente una psicología “fisiológica” (procesos elementales) y una “de los pueblos” (superiores o culturales).

Desde entonces, en la historiad de la psicología se han expresado tendencias a reducir lo mental a uno de los dos términos de la relación, o a lo biológico o a lo cultural, con resultados igualmente empobrecedores (y muchas veces con usos reaccionarios). Empero, en lo que sigue nos centraremos en ciertas expresiones del determinismo biologicista, en tanto consideramos que ha tendido y como veremos, lo sigue haciendo, a prevalecer. Luego abordaremos el concepto de Desarrollo de funciones psíquicas superiores elaborado por el investigador marxista Lev Vigotsky y su utilidad para elaborar una psicología superadora de estos dualismos y dicotomías[1].

Algunos ejemplos de enfoques deterministas biológicos en psicología: conductismo, genetismo y neurociencia

Ya ubicándonos en los principios del siglo XX, los desarrollos de Watson, precursor del conductismo en EEUU, tiñeron de determinismo biológico el desarrollo de la psicología: apoyado en los avances de Pavlov en la neurofisiología del sistema nervioso, reducía al ser humano a un conjunto de relaciones estímulo y respuesta. Los conductistas prometían a la burguesía y al gobierno norteamericano de principios de siglo XX, elaborar una psicología que permitiera explicar y controlar la conducta (Danziger, 1979), y hegemonizaron la producción de teorías y usos de la psicología en la primera mitad del siglo.

En las últimas dos décadas, los importantes avances en genética primero, y en neurobiología después, han llevado a la proliferación de explicaciones deterministas.

Ya a comienzos de los ochenta, las investigaciones en genética dieron lugar a intentos de reducir los mental a su base genética. En un valioso trabajo colectivo investigadores del campo de las ciencias naturales como Stephen Jay Gould, Richard Lewontin y Steven Rose, y el psicólogo Leon Kamin, apoyados en una crítica marxista al capitalismo y la producción de la ciencia, denunciaron cómo las pretensiones eugenésicas de Francis Galton en siglo XIX de explicar la inteligencia en base a la herencia genética, correlacionando clase social y raza con inteligencia, reaparecían en desarrollos “científicos” genetistas, como los de los psicólogos -y asesores del alcalde de Nueva York- Herrnstein y Murray. Éstos, a la sazón asesores del alcalde de Nueva York, planteaban en The Bell Curve, que aquellos individuos ubicados el piso de la curva de medición de inteligencia forman una subclase genéticamente determinada, por fuera del alcance de políticas progresistas (Lewontin, Rose, Kamin, 2009; Gould, 2007).

Y el desciframiento del mapa genético humano (Proyecto Genoma Humano), a comienzos de los años noventa dio lugar a la proliferación de explicaciones de lo mental bajo el prisma de la doble hélice del ADN, llegando a plantear que “todo está en los genes”, desde el lenguaje, hasta el gusto por la música (Pinker, 1995).

Años más tarde, los avances de la neurobiología en el conocimiento del cerebro durante la década del noventa (bautizada pomposamente como “Década del cerebro”[2]), han dando lugar a una neuropsicología que tiende a reducir los fenómenos mentales más diversos ahora a su localización cerebral. Así, las nuevas técnicas de “mapeo cerebral” pretenden explicar fenómenos tales como “los celos”, “el amor”, “el racismo”, las “conductas del consumidor”, las “opiniones políticas”, etc., por medio de su ubicación cerebral[3].

Obviamente, con esto no queremos negar in toto los avances científicos en neurobiología o genética, sino sólo señalar las tendencias que expresan. No es el objetivo de este trabajo, pero algunos desarrollos son realmente interesantes y necesarios para una psicología materialista no reduccionista, como las recientes investigaciones sobre las así llamadas neuronas espejo, que darían una base material corporal a procesos tan importantes como la imitación propiamente humana[4]. Simplemente queremos acentuar el modo en que estos avances terminan sirviendo de base a una psicología presa del determinismo biológico, y sus consecuencias prácticas. Cómo señala el neurobiólogo Steven Rose: “Mientras la meta de la genética es leer el libro de la vida en los genes, la neurociencia ofrece resolver el problema mente-cuerpo. Ambos también comparten ambiciones médico-tecnológicas: eliminar la enfermedad, tratar desórdenes mentales y neurológicos, y desarrollar tecnologías de control social” (Rose y Rose, 2009)[5].

Vistos estos ejemplos ilustrativos podemos preguntarnos cómo superar estas visiones y poner en pie una psicología que plantee en sus justos términos las relaciones entre biología y cultura.

Podemos preguntarnos entonces, ¿Con qué herramientas metodológicas y conceptuales podemos contar para elaborar una psicología que conciba la complejidad de la psicología humana, sin caer en dualismos, dicotomías explicativas, determinismos o reduccionismos como los que señalamos? Veamos cómo Vigotsky puede ayudarnos en esta empresa.

El concepto de desarrollo de las funciones psíquicas superiores en la obra de Lev Vigotsky

Lev Vigotsky elaboró, al calor de la primera revolución obrera y socialista triunfante de la historia, la revolución rusa de 1917, y apoyado en las herramientas teóricas elaboradas por el marxismo, las premisas para un programa de investigación en psicología que parte de concebir al ser humano en toda su complejidad. Sus vasta obra constituye un punto de partida sumamente valioso para la constitución de una psicología científica, y aquí sólo nos limitaremos al concepto -central en su obra- de Desarrollo de las funciones psíquicas superiores, y a la utilidad que podemos dar a partir de lo arriba expuesto.[6]

En El significado histórico de la crisis en psicología (1927/1999), Vigotsky señaló que la psicología en tanto disciplina científica se encontraba en crisis, desgarrada constantemente entre tendencias materialistas e idealistas. Lo cual plantea la necesidad de una nueva síntesis metodológica que permita establecer las bases para una psicología científica, que tenga en cuenta la totalidad de determinaciones del ser humano en tanto ser histórico, en la búsqueda de explicaciones materialistas no mecanicistas ni reduccionistas. En otros términos, Vigotsky planteaba la necesidad de superar la concepción de la psicología humana como la del “mamífero superior”, al modo de las corrientes biologicistas como la reflexología en su país o el conductismo en EEUU, en pos de una “psicología social del hombre social” (1930).

En este sentido, Vigotsky (1931/1999) diferenció las funciones psíquicas elementales, presentes en el mundo animal, de las funciones psíquicas superiores (FPS), propias del ser humano, que implican procesos de conciencia mediatizados por signos lingüísticos. Atención, memoria, lenguaje, etc. en tanto procesos que implican conciencia, constituyen funciones psicológicas superiores, y están implicadas en las formas de conducta superior del ser humano.

Valiéndose de las herramientas metodológicas del marxismo, Vigotsky desarrolló una metodología de investigación particular para el estudio de las FPS, que establece la necesidad, dictada por la complejidad de los fenómenos, de un análisis en tres planos: estructural, genético y, sobre todo, funcional (qué función cumplen concretamente en el ser humano). Sólo considerando la interrelación dialéctica entre los tres planos, cuyas relaciones cambian a su vez según el momento de su desarrollo, se podría dar cuenta de la complejidad de los fenómenos psicológicos que implican la conciencia (y su relación con las FPE).

Muy esquemáticamente podemos decir que Vigotsky caracteriza la estructura de las FPS como procesos mediatizados por signos línguísticos, culturales. La función del dominio de la propia conducta caracteriza también las FPS.

Ahora bien, una explicación materialista de la psicología del ser humano debe asimismo partir de la génesis de la misma, de su desarrollo, de su historia. En este sentido, Vigotsky va a plantear que la génesis de la psicología del ser humano implica una síntesis de tres líneas de desarrollo diferentes, que aparecen complejamente conjugadas: a) la génesis biológica del ser humano, que lleva a la constitución del homo sapiens sapiens (hominización), frente a cuyas leyes y regularidades la obra de Charles Darwin aporta las claves explicativas; b) el desarrollo histórico y cultural (humanización), producto de la evolución biológica al tiempo que nueva propiedad emergente y entrelazada a ésta, respecto al cual Vigotsky toma al materialismo histórico elaborado por Marx y Engels como una base explicativa sine qua non (1931). Ambas líneas de desarrollo constituyen dos planos de la filogenia humana. Y c) el desarrollo individual de cada ser humano, su ontogenia, en la cual el desarrollo biológico madurativo en curso se entrelaza con el desarrollo cultural, dando lugar a la emergencia de las FPS.

Estos tres planos deben concebirse dinámica y no estáticamente, e incluso en sus diferentes temporalidades y siempre como constitutivos de una síntesis dialéctica. De esta manera podemos iluminar las transiciones dialécticas entre los diferentes planos, que van a determinar las características de la psicología humana.

En el plano histórico y cultural, asimismo, el marxismo aporta la base metodológica para una comprensión científica de la sociedad capitalista en el marco de la cual se constituye el psiquismo en nuestros días, al tiempo que una crítica a la misma que permite entrever la transición revolucionaria hacia una sociedad socialista. Vale recordar que los aportes de Darwin, y sus continuadores, brindan una explicación materialista complementaria con el análisis materialista de la historia del marxismo[7].

De esta manera, los planos que en una visión dualista aparecen escindidos dando lugar a determinismos y/o reduccionismos biologicistas (o culturalistas), toman su lugar dentro de la totalidad compleja y dinámica del ser humano y su psicología.

Entonces… algunos usos del enfoque

Este enfoque, para referirnos a los ejemplos que planteábamos arriba y sin pretender agotar sus posibles usos (esa apasionante tarea está por hacerse todavía), nos previene entonces de caer en las pretensiones de explicar fenómenos mentales tales como “el amor”, los prejuicios raciales, la inteligencia, etc. exclusivamente por medio de datos orgánicos, dejando de lado el análisis y crítica de la sociedad en la cual se despliegan, y del desarrollo de cada individuo.

O, incluso en la clínica psicológica y los peligros de caer en las visiones ora biologicistas que sostienen la medicalización del padecimiento psíquico, ora adaptativas a las contradicciones de la sociedad en la cual se despliegan como tienden a hacer muchas psicoterapias breves adoptadas por las prepagas, sino hablar de las visiones místicas o religiosas (Roudinesco, 2005). La explicación e investigación en los fenómenos psicológicos, con sus conceptos y categorías particulares, forman una unidad con los conceptos marxistas que nos permiten comprender la producción de saberes y usos prácticos, como mercantilización (de la salud mental), o fetichismo de la mercancía (clave para entender la tendencia a la cosificación de los fenómenos psíquicos), por ejemplo. En el mismo sentido, nos aporta las “armas de la crítica” desde las cuales iluminar los intereses sociales que tienden a moldear la producción del conocimiento y usos prácticos en psicología.

Palabras finales sobre unidad del marxismo en el planteo de Vigotsky

Para concluir, nos interesa señalar algo que muchas veces se deja de lado en el abordaje de la obra del psicólogo soviético: el análisis vigotskyano es inseparable de la crítica marxista a la sociedad capitalista y al programa de su superación revolucionaria[8]. Es que el desarrollo de las potencialidades psicológicas humanas, alienadas todavía en el sistema capitalista, tendría tres “raíces”: “La primera consiste en la destrucción de las formas de organización y producción capitalista y las formas de vida espiritual y social humanas que se edifican sobre sus cimientos […] El primer origen, la primera fuente de la modificación del hombre es, entonces, su liberación.[…] El segundo origen de la modificación del hombre reside en el hecho de que, al mismo tiempo que desaparecen las viejas cadenas, el enorme potencial positivo que existe en la industria en gran escala, el siempre creciente poder de los humanos sobre la naturaleza, será liberado y devendrá operativo.[…] Finalmente, el tercer origen de la modificación del hombre es el cambio en las relaciones sociales entre las personas. […] Solamente la elevación de toda la humanidad a un nivel superior en la vida social, la liberación de toda la humanidad, puede conducir a la formación de un nuevo tipo de hombre.” (1930).

Bibliografía

Bruner, Jerome (1991), Actos de significado. Madrid, Alianza.

Cole, Michael (1999), Psicología Cultural. Madrid, Ediciones Morata.

Danziger, Kurt (1979), “The Social Origins of Modern Psychology” en A. R. Buss (ed.), Psychology in Social Context, New York, Irvington Publishers, 1979, p. 25-44. Hay traducción disponible en www.elseminario.com.ar

Duarte, Juan Manuel y Suarez, Manuel (2009), “Apuntes para un acercamiento a la obra de Vigotsky desde el marxismo”, en Revista Cuestionando desde el Marxismo nº 4. Centro de Estudiantes de la Facultad de Psicología de la UBA, Buenos Aires.

Engels, F. (1975). “El papel del trabajo en la transición del mono al hombre”, en Dialéctica de la naturaleza. Cartago, Buenos Aires.

Gould, S.J (2007), La falsa medida del hombre. Crítica, Barcelona. Editado originalmente en 1981, The Mismeasure of Man. W.W. Norton & Co., Nueva York.

Iacoboni, M. (2009), Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros. Katz, Madrid.

Lewontin, R., Rose, S. & Kamin, L. (2009), No está en los genes. Racismo, genética e ideología. Drakontos Crítica, Barcelona. Editado originalmente en 1984, Not in our genes: Biology, Ideology and Human Nature. Pantheon Books, New York.

Marx, C. y Engels, F. (1985), La ideología alemana. Buenos Aires, Cártago. Obra escrita entre 1845 y 1846. El primer capítulo está disponible en http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/feuerbach/index.htm

Pinker, S. (1995), “Language is an human instinct”, en The Third Culture: Beyond the Scientific Revolution by John Brockman. Simon & Schuster, Nueva York.

Rose, Steven y Hilary (2009), “The changing face of human nature”. En revista Daedalus, summer 2009. MIT Press Journals.

Roudinesco, Élisabeth (2005), El Paciente, el Estado y el Analista. Siglo XXI, Buenos Aires.

—————————(1999), Por qué el psicoanálisis?. FCE, Buenos Aires.

Tomasello, Michael (2001). Los orígenes culturales de la cognición humana. Buenos Aires, Amorrortu.

Vigotsky, Lev S. (1999/1927), El significado histórico de la crisis en psicología. Visor, Madrid.

—————–(1930), “La modificación socialista del hombre”. En Blanck, G. (1998, comp.), El desarrollo cultural del niño y otros textos inéditos. Almagesto, Buenos Aires.

—————–(1999/1931), Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores. Visor, Madrid.

—————–(1999/1934), “La psicología y la teoría de la localización de la funciones psíquicas”. Visor, Madrid.

—————– (1930/1991). Prólogo a la edición rusa del libro de W. Köhler “Investigaciones sobre la inteligencia de los monos antropoides”. En Obras Escogidas. Tomo I. Madrid, Visor.


[1] Por supuesto, las ideas en psicología, y en cualquier área del conocimiento, están determinadas históricamente por la sociedad en la que se produce (Marx y Engels, 1985). Sin adentrarnos en las -complejas- relaciones entre capitalismo y ciencia, señalemos nada más que la mercantilización y fragmentación de la producción de conocimiento propias de este sistema social, son tierra fértil para explicaciones mecánicas, lineales, deterministas y reduccionistas (ver Lewontin, Rose y Kamin, 2009, para un interesante elaboración al respecto).

[2]Por los institutos de Salud de EEUU y algunos países de Europa. En 2009, estos institutos bautizaron la década pasada como La década de la mente, expresando el exitismo de la neurobiología, que finalmente cree haber encontrado la clave para resolver el enigma de lo mental y la conciencia. (Rose y Rose, 2009).

[3] Basta una simple búsqueda en google para encontrarse con títulos como “Muestran cuáles son las bases neurales del prejuicio racial”, La Nación, 04/11/2010 (http://www.lanacion.com.ar/1321507-muestran-cuales-son-las-bases-neurales-del-prejuicio-racial). Otro ejemplo, “Un grupo de psicólogos norteamericanos sostiene que los celos tienen origen genético”. Clarín, 25/10/2002 (http://edant.clarin.com/diario/2002/10/25/t-464017.htm). Para un intento de localizar las opiniones políticas y las conductas de consumo, ver (Iacoboni, 2009).

[4] Las recientes conceptualizaciones sobre las neuronas espejo (Iacoboni, 2009), por ejemplo, podrían aportar pistas sobre las bases neuronales de los procesos de imitación que Vigotsky ubicaba en la base de la internalización de las funciones psíquicas superiores. Pero a diferencia del reduccionismo imperante en esta área, Vigotsky, que se ocupó de cuestión de la “localización” de las FPS, se esforzó por captar la complejidad del fenómeno en la relación entre estructura, función y génesis. Al respecto, su artículo “La psicología y la teoría de la localización de la funciones psíquicas” (1934), es ilustrador de la potencia de su planteo. Respecto a los procesos de imitación, la obra -en curso- de Michael Tomasello da hipótesis sugerentes sobre su base, al tiempo que muestra la potencia del planteo vigotskyano.

[5] Ahora, uno podría pensar que la psicología clínica podría ser un refugio para la complejidad de la subjetividad humana, pero creemos que ésta no escapa a las consecuencias prácticas de las posiciones dualistas: hace unos años, la historiadora del psicoanálisis Elizabeth Roudinesco viene alertando sobre el doble fenómeno, ante el padecimiento psíquico, de la creciente hegemonía de las psicoterapias breves y la medicalización, paralela a la proliferación de explicaciones místicas (cientología, etc.) o directamente religiosas, con sus respectivos tratamientos. Serían dos caras de la misma moneda, en el marco de la mercantilización creciente de la salud mental, que tiene al capital (laboratorios psicofarmacológicos, medicina prepaga, etc.) y al Estado (Roudinesco, 1999 y 2005). Estos son actores fundamentales, agregamos nosotros, de la extensión de las relaciones capitalistas al ámbito de la salud mental en las últimas dos décadas.

[6] En otro lugar hemos desarrollado esbozos para situar la obra del marxista soviético (Duarte y Suarez, 2009).

[7] En este sentido Vigotsky le dio mucho valor a los aportes de Engels, en particular, el breve ensayo sobre El papel del trabajo en la transición del mono al hombre (Engels, 1872)

[8] Es notable como este aspecto ha sido sistemáticamente negado en la recepción de la obra del marxista soviético desde mediados del siglo pasado. Autores como el citado Michael Cole (1999), o Jerome Bruner (1991), se apoyan en algunos de sus desarrollos para el proyecto de una psicología que tenga en cuenta la cultura, pero dejando de lado tanto el método marxista como el programa político revolucionario que implica. Nuevamente, no queremos con esto negar de plano estos desarrollos sino a nutrir una lectura no ingenua, y más fructífera. Solo sopesando las rupturas podremos tener en cuenta las continuidades e incluso los aportes originales en los trabajos de los así llamados neo vigotskyanos, o “psicólogos culturales” (Cole, 1999).

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  1. […] Desde entonces, en la historiad de la psicología se han expresado tendencias a reducir lo mental a uno de los dos términos de la relación, o a lo biológico o a lo cultural, con resultados igualmente empobrecedores (y muchas veces con usos reaccionarios). Empero, en lo que sigue nos centraremos en ciertas expresiones del determinismo biologicista, en tanto consideramos que ha tendido y como veremos, lo sigue haciendo, a prevalecer. Luego abordaremos el concepto de Desarrollo de funciones psíquicas superiores elaborado por el investigador marxista Lev Vigotsky y su utilidad para elaborar una psicología superadora de estos dualismos y dicotomías[1]. […]

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