Apuntes para un acercamiento a la obra de Vigotsky desde el marxismo

| 12 Mayo, 2011 | Comentarios (3)

“[La] genialidad [es el] nivel superior de talento que se manifiesta en una máxima productividad creadora, de excepcional importancia histórica para la vida social.[…]La genialidad se diferencia del talento sobre todo por el nivel y el carácter de la creación: los genios son ‘iniciadores’ de una nueva época histórica en su ámbito.[…] Mientras que la herencia crea la posibilidad de la genialidad, sólo el medio social hace realidad esa posibilidad y crea al genio.

La piedra que rechazaron los constructores, esa vino a ser piedra angular…

Lev S.Vigotsky[1].

La cita con la que introducimos este artículo puede ayudarnos a ilustrar el modo en que creemos justo iniciar un acercamiento a la obra Vigotsky. A lo largo del mismo aportaremos algunos elementos para mostrar que, lejos de ser tomado como un genio aislado, la originalidad de su pensamiento debe ser enmarcada en los procesos históricos que signaron su época: aquellos que llevaron a la primera revolución obrera y socialista triunfante, la posterior puesta en pié del primer estado obrero de transición al socialismo de la historia, y la lucha por una sociedad sin explotadores ni explotados a nivel mundial.

En efecto, en las aulas muchas veces se tiende a presentar a Vigotsky unilateralmente sólo como un gran psicólogo, o a lo sumo un psicólogo marxista, haciendo un recorte de sus concepciones psicológicas, muchas veces planteando su relación con el marxismo como meramente circunstancial, y –sobre todo- la mayoría de las veces dejando de lado su compromiso político revolucionario como un resto no sustancial de su pensamiento[2]. Contra esta tendencia de la academia universitaria a separar los diferentes aspectos de sus objetos de estudio en compartimentos estancos, la obra de Vigotsky, su práctica científica, ideológica y política, debe tomarse como una unidad (compleja, y sí, también contradictoria), elaborada a partir de las herramientas conceptuales del materialismo histórico, inseparables de la crítica revolucionaria al capitalismo, tanto teórica como práctica.

Frente a la pregunta ¿Cómo abordar a Vigotsky? Intentaremos aportar fundamentos para plantear la necesidad de llevar adelante un abordaje de la obra de Vigotsky desde las mismas herramientas del marxismo, lo cual creemos que es condición indispensable no sólo para captar su originalidad, sino sobre todo para apropiarnos críticamente de lo mejor de su legado y aportar a la formación de una intelectualidad marxista en psicología. Este será nuestro objetivo en este breve y para nada exhaustivo recorrido.

Notas biográficas en el marco del proceso revolucionario

Vigotsky nace en 1896 en Orsha, al sur de la Rusia zarista. Es en ese período que comienzan a configurarse las condiciones históricas que darían lugar al proceso revolucionario: bajo el  régimen político de la autocracia zarista -que consumía la mayor parte de sus recursos del país-, se desarrolla, producto de la injerencia de capitales provenientes de las metrópolis, un importante sector industrial concentrado y, por ende, un poderoso y joven movimiento obrero. Con burguesía ligada al capital extranjero, y un campesinado oprimido y explotado, sólo la clase obrera, al frente de las clases explotadas, podía dar una salida revolucionaria al necesario desarrollo del país sobre bases socialistas[3]. Al mismo tiempo, se forjaban los partidos revolucionarios y sus dirigentes, como Lenin y Trotsky.[4]

Las condiciones de opresión y explotación a la cuales el zarismo y el capital sometían al pueblo ruso van  a dar lugar a grandes luchas obreras y populares –mayormente campesinas durante el siglo XIX-, y, a partir de las penurias causadas a las masas por la guerra ruso-japonesa, al primer ensayo revolucionario obrero del siglo XX, en 1905. Ese año, treinta mil obreros, junto con sus familias marchan en San Petersburgo exigiendo  mejores condiciones de vida al zarismo y son brutalmente reprimidos en lo que se conoció como el “domingo sangriento”. El proletariado comienza entonces una lucha revolucionaria, que si bien no llega a tomar el poder, da lugar a una importante experiencia que incluye la creación -en octubre de 1905- del primer soviet obrero (órgano de poder de las masas de San Petersburgo que llegó a dirigir la lucha contra el régimen zarista)[5]. Para ese entonces Lev contaba con 9 años.

La opresión del zarismo y el encuentro con la intelectualidad marxista

En ese período, Vigotsky  padece el ser judío en  la Rusia de los zares. A un año de su nacimiento su familia es obligada a mudarse a la ciudad de Gomel por el acoso del zarismo. Allí vivenció 2 pogromos, en 1903 y 1906[6], e  incluso luego de un fugaz paso por la facultad de Medicina, debió optar por el estudio del Derecho que le permitía algún grado de libertad aún siendo judío. Paralelamente, comenzará sus estudios en la Universidad Popular –no oficial- de Shanyavskii, reducto de militantes antizaristas del cual surgiría una vanguardia de intelectuales marxistas[7]. De esta manera, el joven Vigotsky pudo nutrirse en profundidad del pensamiento de autores como Hegel, Spinoza y, por sobre todo, de los fundamentos del marxismo. Incluso allí tomará su primer –y al parecer único- curso formal en psicología, con el reflexólogo Pavel Blonsky[8]. Finalmente se graduaría en Leyes, Filosofía e Historia.[9]

El contexto mundial había sido definido por Lenin en Imperialismo. Fase superior del capitalismo, como una época –por lo demás, en la que nos toca vivir hoy- de “crisis, guerras y revoluciones”[10]. En efecto, el estallido de la primera guerra mundial en 1914 depara catastróficas penurias a las masas rusas, que llevan adelante -con la dirección del partido Bolchevique- la revolución de Octubre de 1917.

Vigotsky y la Revolución Rusa

La revolución impactó profundamente al joven Vigotsky: “…los acontecimientos tienen lugar, la historia se desarrolla –particularmente en tiempos revolucionarios- por la voluntad de las masas, por aquellos que cumplen el decreto y escuchan los discursos y los ponen en práctica, quienes cumplen las órdenes. El papel de los dirigentes no va más allá de dar forma, de canalizar, de dirigir la voluntad heroica de las masas hacia su meta. La revolución no fue hecha por Lenin y Trotsky, sino por los trabajadores y los soldados, las clases bajas, populares y revolucionarias”. Y más aún: “En el mecanismo general de la revolución –y hay infinitas anécdotas de este tipo- esas [situaciones] no ayudaban a acelerar la causa, pero de no haber sido por esa conciencia indoblegable, esa voluntad de ganar, esa determinación del soldado común para defender su propio punto de vista, no habría habido revolución alguna […] La tarea de los dirigentes era coordinar, fusionar estos regimientos separados, pero la revolución funcionaba de abajo hacia arriba, desde el corazón al cerebro como la sangra en el cuerpo, desde el soldado hacia el comandante en jefe, y no en sentido inverso.[11]

Nótese la sintonía con el pensamiento de los dirigentes marxistas revolucionarios, como Trotsky, que de la misma manera planteaba que “el rasgo más indiscutible de las revoluciones es la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos[12].

Vigotsky incluso, tenía en cuenta al mismo tiempo también la relación dialéctica entre las masas y sus dirigentes. En el mismo artículo, refiriéndose a Lenin, planteaba: “Ese es el pensamiento más agudo de la revolución, su álgebra. Una revolución hecha con el reloj en la mano: ‘el 6 es demasiado temprano, el 8 demasiado tarde, entonces el 7’. Estas eran las fórmulas matemáticas en las que estaban encerrados los elementos. revolucionarios.”, e incluso,  “Quizás el problema más difícil de la historia sea la relación entre las masas y los héroes en los grandes eventos. El libro de Reed revela la verdad de este problema: un corazón apasionado que envía sangre por todas las arterias de la revolución una mente aguda que somete esta sangre a un pensamiento matemáticamente exacto. Es por eso que esos diez días conmovieron al mundo.”[13]

Vigotsky, como vemos, captó profundamente el significado del marxismo como programa político (el “álgebra de la revolución”), y no sólo epistemológico o ideológico. Su compromiso con la revolución socialista, lejos de ser un aspecto secundario en su pensamiento, es parte inherente del mismo, y será así durante toda su vida.[14]

Las necesidades de estado obrero soviético y la educación en su acercamiento a la psicología

En 1917, Vigotsky termina sus estudios y regresa nuevamente a Gomel. En esos momentos, nuevos desafías se abren para la revolución: desde la defensa interna –guerra civil- y externa, y la pelea por extender la revolución a nivel europeo y mundial, hasta las tareas propias del Estado Obrero.

Vigotsky tenía una aguda preocupación por la gran tasa de analfabetismo del país, de mayoría campesina y gran atraso cultural. Así, se acerca a la psicología, buscando herramientas para la elaboración de los programas de instrucción adecuados. De hecho, en Gomel se desempeña como profesor de literatura y filosofía en escuelas y facultades para obreros, desde donde desarrolla sus primeras experiencias en investigación en psicología[15] Y luego será parte activa en la constitución de toda una disciplina, la paidología, dedicada a este campo[16].

Como fruto de este período, Psicología Pedagógica[17], texto pensado para orientar educadores en el estado obrero, expresa sus concepciones psicológicas iniciales, así como su compromiso social: “La moral burguesa se veía obligada a fingir, porque […]mientras pregonaba el reino de Dios en el más allá, implantaba el reinado de los explotadores en la tierra. […]Estamos ante los fines concretos de preparar personas para la próxima época, personas de la generación venidera, en plena correspondencia con el papel histórico que les toca en suerte. […] Toda ciencia surge de las demandas prácticas, y en última instancia, se orienta también a la práctica. Marx decía que los filósofos no habían hecho más que interpretar el mundo, y que ya era hora de transformarlo[18].

Obviamente, esto no significa que la educación en sí misma pueda constituir un programa político de emancipación de las clases explotadas -como plantean ciertas corrientes dentro de la izquierda- sino lo contrario: ésta se plantea en función de la acción revolucionaria de las masas rusas transformando sus condiciones materiales de existencia en la vía de terminar con la sociedad de clases[19].

La llegada a Moscú y la construcción de una “psicología general”

En 1924, Vigotsky comienza a intervenir activamente en el campo de la psicología, a partir de su participación en el 2º Congreso Panruso de Psiconeurología, en Moscú. Allí, da clases la Academia de Educación Comunista Krupskaia[20], dirige la cátedra de paidología en la segunda Universidad Estatal, y es nombrado director del Subdepartamento de Protección legal y social de niños discapacitados. Es la hora de “la lucha por la afirmación de los fundamentos de base de la psicología social del hombre social[21].

Había que realizar una apropiación crítica de los desarrollos previos y su superación. Pero lejos de cualquier visión dogmática, Lev era a su vez profundamente crítico de las visiones vulgares del marxismo: “El materialismo dialéctico es la ciencia más abstracta y su aplicación directa a las ciencias biológicas y a la psicología, como ahora se hace, no es más que un amontonamiento de estructuraciones lógico-formales, escolásticas, verbales, sobre categorías generales, abstractas, universales, de fenómenos concretos, cuyo sentido interno y cuya correlación se desconoce. En el mejor de los casos esa aplicación puede conducir a acumular ejemplos e ilustraciones. Pero a nada más.”[22]

¿Cómo se planteaba entonces construir una nueva psicología?

Esa teoría del materialismo psicológico o dialéctica de la psicología es a lo que yo considero psicología general. Para crear estas teorías intermedias –o metodologías, ciencias generales- será necesario desvelar la esencia del grupo de fenómenos correspondientes, las leyes sobre sus variaciones, sus características cualitativas y cuantitativas, su causalidad, crear las categorías y conceptos que les son propios, crear su El capital.[…] La psicología necesita su El capital –sus conceptos de clase, base, valor, etc.-, en los que pueda expresar, describir y estudiar su objeto.[…] La idea de la necesidad de una teoría intermedia, sin la cual es imposible estudiar a la luz del marxismo hechos particulares aislados, es conocida hace tiempo, y a mí sólo me resta señalar la coincidencia de conclusiones de nuestro análisis con esta idea.[23]

La relación entre la psicología científica y el marxismo  no podía ser inmediata, imponiendo categorías a los hechos, sino mediata: “No imponer a la naturaleza los principios dialécticos, sino derivarlos de ella”, como señalaba Engels[24]. Esto es, la construcción un conjunto de categorías y conceptos intermedios, particulares de la psicología, tomando al método dialéctico como herramienta indispensable para la investigación en psicología.

Ahora bien, esto implicaba para Vigotsky tener en cuenta el carácter histórico de los fenómenos a investigar: “Decimos que la concepción tradicional sobre el desarrollo de las funciones psíquicas superiores es sobre todo errónea y unilateral porque es incapaz de considerar estos hechos como hechos del desarrollo histórico. Porque los enjuicia unilateralmente como procesos y formaciones naturales, confundiendo lo natural y lo cultural, lo natural y lo histórico, lo biológico y lo social en el desarrollo psíquico del niño”.[25]

Pero esto no significa para nuestro autor sólo una constatación descriptiva, sino -por lo contrario, coherente con el modo de hacer ciencia del mismo Marx[26]-, ligada al cuestionamiento de sus condiciones sociales mismas de producción; o sea, de la sociedad de clases, que con Vigotsky encuentra potencialmente su lugar en la psicología como parte constitutiva de la línea genética histórico-histórico cultural. Ésta vía, junto a la línea de génesis biológica, darán lugar al desarrollo de las funciones psicológicas superiores[27]. Y esta inclusión de la historia, en su pensamiento, implica tener en cuenta a los sujetos que hacen la historia: “esta contradicción general entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el orden social (que estaba en correspondencia con el nivel de desarrollo de esas fuerzas productivas, pero que ya no se encuentra mas en correspondencia con él) se está resolviendo mediante la revolución socialista y la transición a un nuevo orden social y a una nueva forma de organización de las relaciones sociales.[…] Con la liberación de los muchos millones de seres humanos vendrá la liberación de la personalidad humana de las cadenas que frenan su desarrollo. […] Mi relación con mi ambiente es mi consciencia dice Marx. Un cambio fundamental de todo el sistema de estas relaciones de las que el hombre es parte, inevitablemente llevará también a un cambio en su consciencia, un cambio en la totalidad del comportamiento del hombre.”[28]

Encontramos así, ya en el corazón mismo del método y la psicología de Vigotsky, la historia viva, el papel de los sujetos históricos que toman su destino en sus propias manos. En este sentido, la psicología se enriquece con la acción revolucionaria, y ésta a su vez, toma con Vigotsky el lugar que le corresponde en la constitución de la ciencia psicológica.

El estalinismo y la proscripción del pensamiento de Vigotsky

En otro número de esta revista, unas compañeras señalaban con acierto: “Después de leer sobre la vida y pensamiento del Psicólogo y Pedagogo ruso, nos preguntamos cuántos ‘vigotskys’ habrán quedado enterrados, desconocidos, bajo el pseudomarxismo estalinista, que no podía tolerar el pensamiento marxista no dogmático, ya que implicaba, en perspectiva, la negación de la propia existencia de la burocracia (y la idea del socialismo en un solo país).”[29] Ligado profundamente a la lucha de clases, el pensamiento del marxista ruso no escapó a la conformación de la burocracia estalinista[30].

Así, desde principios de los 30s Vigotsky comenzó a ser objeto de críticas por no ajustarse al dogma teórico estalinista. Incluso luego de su muerte, en 1934, fue objeto de numerosas críticas, cayendo bajo la censura y viendo la luz fuera de Rusia sólo a mediados de los 50s (mutilada, fragmentada[31]), y ya leída en “otras claves” y tendiendo relegar la unidad de su pensamiento marxista.

Al respecto, son sugestivas las palabras de Guillermo Blanck, investigador argentino que rescató gran parte de la obra del psicólogo ruso directamente desde fuentes originales: “… se verá que el marxismo de Vigotsky era de corte clásico: no era de la Escuela de Frankfurt, ni era inexistente, ni tampoco era ‘neokantiano’. El marxismo de Vigotsky era el de Marx y Engels, el de Plejánov[32], y Lenin y Trotsky (es enigmático que en las Obras de Visor los editores hayan dejado elipsis apenas señaladas por puntos suspensivos, sin aclarar siquiera que allí el texto en ruso fue censurado, y, peor aún, que fue censurado porque allí mencionaba a Trotsky, (y) no a Bujarín”.[33]

Rescatar críticamente su obra para pensar las necesidades de una psicología científica que sirva para la emancipación de los trabajadores y el pueblo, y enriquecer el pensamiento marxista en momentos de crisis capitalista, de lucha de clases, es una tarea que tenemos los estudiantes de psicología hoy y la mejor manera de continuar su legado. Y para esto, es necesario dar una pelea por traer a las aulas nuevamente esa “piedra angular” de obras como las de Vigotsky y tantos otros, por años dejadas de lado por los “constructores” de la universidad en años de ofensiva capitalista: el marxismo.

Esperamos que estas páginas esperamos sean un aporte en ese camino.

* Autores: Juan Duarte y Manuel Suarez. Publicado en revista Cuestionando desde el Marxismo nº 4 (2009)


[1] La primera cita corresponde a Lev S. Vigotsky, “La genialidad”, en Blanck, G. (comp.), Liev S. Vigotski. La genialidad y otros textos inéditos. Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1998. El original fue publicado en ruso en 1929 en la Gran Enciclopedia Médica, vol. VI. La segunda constituye el epígrafe a Vigotskty, Lev (1927), El significado histórico de la crisis en psicología. Una investigación metodológica, Obras Escogidas Tomo 1, Madrid: Visor, 1991. Pág.259.

[2] Un ejemplo impresionante de este tipo de lecturas lo encontramos en la Carretero, Mario. Introducción a la psicología cognitiva, Aiqué, Buenos Aires, 1998. Allí, analizando el porqué de los desarrollos de las tendencias en psicología, el autor primero resalta la temprana disponibilidad de Pensamiento y Lenguaje, ya en 1962, en castellano, para preguntarse por qué no le habían dado la importancia que merecía, frente a autores como Piaget y Wallon. Paso seguido, señala, “cabe preguntarse ¿porqué tuvimos a Vigotsky en la estantería equivocada durante tanto tiempo? ¿Por qué creímos que era sobre todo marxista, cuando sobre todo era un gran psicólogo?”! Con esta miopía interesada, no sorprende que luego se pregunte “¿Por qué un autor que se reivindica marxista llega a tener auge en un contexto cultural tan liberal e individualista como el norteamericano?”(Pág.22) Recordemos que justamente la traducción de 1962 de Pensamiento y Lenguaje, es directamente… ¡Un resumen recortado del originall! Es así que pudo ser tolerado por un establishment académico norteamericano funcional a intereses burgueses, y es lo que justamente termina reproduciendo el mismo Carretero.

[3] Sólo a modo de ilustración. Para profundizar todo el proceso ver Trotsky, León. Historia de la revolución Rusa. Madrid, Sarpe. 1985.

[4] Para profundizar puede leerse Lenin, V.I.(1902) ¿Qué hacer?, o Trotsky, L. (1907) Resultados y Perspectivas, disponibles en castellano en www.marxists.org. Sobre la concepción marxista de la historia ver Feijóo, Lucía, “Combates por la historia. Contribuciones al debate sobre la concepción de la historia en Marx”. En Revista Armas de la Crítica. En Clave ROJA FFyLL (UBA), 2008. Disponible en http://ecrfilo.blogspot.com

[5] Doce años después, en Octubre de 1917, esta experiencia permitiría llevar adelante la primer revolución obrera triunfante. Ver León Trotsky, 1905. Ediciones IPS, Buenos Aires. 2006.  Así como Trotsky, León. Como hicimos la revolución rusa. – 1a ed. – Buenos Aires: CEIP León Trotsky, 2005.

[6] Durante los pogromos, los judíos eran asesinados y torturados por bandas fascistas, con la anuencia del gobierno zarista.  También en nuestro país, en el marco de las luchas obreras de la Semana Trágica en 1919 en Buenos Aires, bandas de jóvenes fascistas llevaron adelante varios pogromos en el barrio de once, so pretexto de amenaza del “maximalismo comunista”.

[7] Luego de una huelga en la Universidad Imperial, muchos de sus renombrados especialistas empezaron a enseñar en Shanyavskii, Cfr. Van der Veer y Valsiner, Understanting Vigotsky. Basil Blackwell, Cambridge y Oxford. 1991. Pág.6. Es notable que en todo recorrido por los años de juventud de Vigotsky, los autores apenas refieran al contexto social. El marxismo en Rusia parece caer del cielo para estos “especialistas”.

[8] Pavel Blonsky (1884-1941), psicólogo, pedagogo y paidólogo ruso, tuvo un rol destacado en la psicología soviética y en la construcción del sistema escolar en las décadas del 20 y 30. Ver nota de Guillermo Blanck en Psicología Pedagógica. Op.Cit. Pág.62.

[9] El campo de intereses del joven Vigotsky iba mucho más allá, en particular hacia la literatura y el arte. Van der Veer y Valsiner, Op.Cit. Pág.6.

[10] Lenin, V.I (1916), El capitalismo, fase superior del capitalismo.

[11] Vigotsky, Lev. (1923) “Recensión del libro de John Reed, Diez Días que Conmovieron al Mundo”. En El desarrollo cultural del niño y otros textos inéditos. Guillermo Blanck (comp.). Buenos Aires: Almagesto, 1998.

[12] Trotsky, León. Historia de la revolución rusa. Tomo 1. Pág.25. Óp. Cit.

[13] Vigotsky, Lev. Óp. Cit.

[14] Como ejemplo, véase, Vigotsky, Lev. (1933) “Fascismo y psicología”, en Gillermo Blanck (comp.), Óp. Cit. Pág. 118.

[15] Van der Veer, R. y Valsiner, J. Understanding Vigotsky, Op.Cit.

[16] Ibídem.

[17] Vigotsky, Lev S. (1926), Psicología Pedagógica. Buenos Aires: Editorial Aiqué, 2005.

[18] Vigotsky, Lev S. (1926), Psicología Pedagógica. Un curso breve. Buenos Aires: Aiqué, 2005. Digamos de paso que entre tanto desdén por el marxismo en Vigotsky, resalta el trabajo de Castorina y Baquero, que justamente lo plantean como aspecto sustancial de su obra. Ver Castorina, A. y Baquero, R. Dialéctica y psicología del desarrollo. Amorrortu, Bs.As. 2005

[19] Al respecto véase Macarae, Virginia, “Estado, educación y lucha de clases. Algunas polémicas sobre la educación”, en Revista Cuestionando desde el marxismo nº1, 2005.

[20] Nadiezhda Konstantinovna Krúpskaia (1869-1939). Militante bolchevique. Escribió obras pedagógicas y fue miembro de la dirección del Ministerio de Educación de la URSS. A la cabeza de la nueva oposición y posteriormente de la Oposición Conjunta,  se aparta en 1926 de la Oposición por temor. A su muerte, Trotsky la definió como “una revolucionaria irreprochable y a una de las figuras más trágicas de la historia revolucionaria” (1939).

[21] Vigotsky, Lev (1926) “Sobre el artículo de K.Koffka ‘La instrospección y el método de la psicología’. A modo de introducción”. Op.Cit.

[22] Vigotsky, Lev, (1927) El significado histórico de la crisis en psicología. Obras Escogidas t.1. Madrid: Visor, 1991. Pág. 390.

[23] Vigotsky, Lev. El significado histórico… Op.Cit pág.389.

[24] Engels, F. (1875-76) Dialéctica de la Naturaleza.

[25] Vigotsky, Lev, El problema del desarrollo de la psique, en Obras, t. 1.

[26] Ver Bensaïd, D. Marx Intempestivo. Buenos Aires: Herramienta, 2003.

[27] Aunque no sea nuestro objetivo digamos que la constitución de las funciones psicológicas implicará el entrelazamiento de una línea de desarrollo natural, biológica, filogenética (de la especie), etc. y una línea de desarrollo histórica-cultural,  propia de la especie humana. Estas dos líneas aparecen complejamente entrelazadas a lo largo del desarrollo del individuo (ontogénesis).

[28] Vigotsky, Lev S. (1930), “La modificación socialista del hombre”. En Blanck, G. (1998), Op. Cit.

[29] Ríos, Alina y Macarae, Virgina. “Vigotsky, un hombre de su época”, en Revista Cuestionando desde el marxismo nº1. Buenos Aires, 2005.

[30] Ver La revolución traicionada, de León Trotsky.

[31] Por ejemplo, sólo hace un par de años, en 2007, contamos con una traducción desde el original completo del libro con que es introducido su obra en occidente, Pensamiento y Lenguaje. Lev Vigotsky, Pensamiento y Lenguaje, Colihue Clásica, Buenos Aires, 2007. Es irónico que sea Jerome Bruner, autor de la primera “versión”, la de 1962, quien prologue las traducciones inéditas editadas por Blanck. Allí, éste intenta “homenajear” a Vigotsky, derivando de la obra de éste sus propias concepciones teóricas… Ver Blanck, G. (comp., 1998), Óp. Cit.

[32] Georgii Plejanov (1856-1918): Introductor del marxismo en el movimiento obrero Ruso.

[33] Nikolai Bujarín (1888-1938): miembro del comité central del partido Bolchevique desde 1917. Dirigente del ala derecha del partido desde 1928. En 1938 fue fusilado. Blanck, Guillermo, “Prefacio. El verdadero Vigotsky” en El desarrollo cultural del niño y otros textos inéditos. Buenos Aires: Almagesto Colección inéditos, 1991.

Category: Artículos, Cultura, Ideas y debates

Comments (3)

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  1. […] dejando de lado su compromiso político revolucionario como un resto no sustancial de su pensamiento[2]. Contra esta tendencia de la academia universitaria a separar los diferentes aspectos de sus […]

  2. german dice:

    El camino para una psicología científica es la renovación de las investigaciones de Vigotsky.
    No hay semejanzas,ni comparaciones con el psicoanálisis,la única psicología marxista es aquella que busca la verdad cientifíca.

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