Sobre la política “hegemónica” en la campaña del FIT en Neuquén

| 6 Junio, 2011 | Comentarios (2)

Se ha debatido y se viene debatiendo sobre la cuestión de la “hegemonía” kirchnerista, la “batalla cultural” que según Sarlo, ganó el oficialismo, etc. Discusiones ubicadas en la extensión gramsciana del concepto de hegemonía hacia el problema de la dominación burguesa. Pero en este caso, me gustaría retomar el problema desde el ángulo inverso, analizando los elementos de una política hegemónica que se pueden constatar hasta acá en la campaña que venimos realizando en Neuquén junto al Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Venimos de hacer un muy emotivo y concurrido acto de cierre de campaña que se podrá ver en TVPTS en breve.

 

Como saben los lectores y lectoras de este blog, un aspecto destacado del FIT en Neuquén es la participación de la Agrupación Marrón Ceramista, que encabeza la lista de diputados con Alejandro López (del sector independiente de la agrupación) y Raúl Godoy (dirigente nacional del PTS e integrante de la Agrupación Marrón). Ambos son referentes históricos de la lucha de Zanon, fueron secretarios generales del Sindicato Ceramista y hoy están laburando de vuelta en la línea de producción, siguiendo el estatuto clasista del SOECN que establece la rotación de los dirigentes.

Bueno, las candidaturas de estos compañeros han permitido constatar una vez más el peso que ha logrado la experiencia de Zanon en amplios sectores de masas (y cuando digo de masas digo hombres y mujeres completamente separados en lo cotidiano de lo que es la “vanguardia neuquina”, es decir ese grupo de entre 5000 y 8000 personas que compone el activo que se moviliza y lucha de manera casi permanente en la provincia).

 

Van algunas anécdotas.

Le digo a un hombre que anda en una motito a unas cuadras del hospital Heller si le interesa el volante del FIT, que van a goberadora y vice Jure y Frañol y que a legisladores los muchachos ceramistas “sí, a estos bandidos los conozco, son pechadores” y remata “estaría bueno que entren para que haya alguno que sepa lo que es trabajar”. En el trueque del Oeste, un hombre viejo le dice a Godoy que lo va a votar porque él es “un luchador empedernido” (sic). Un muchacho joven, por el barrio Maronese, me dice “sí, yo a ellos los conozco, le gustan a mi señora” y agrega “siempre están en todas”. Otro dice que son un ejemplo porque “mantuvieron las fuentes de trabajo con la lucha” y así montones más en una zona de Neuquén Capital donde pesa mucho el aparato del MPN. Mucha gente destaca tanto el carácter combativo de los obreros como su solidaridad con donaciones de cerámicos o contra la represión en los barrios más humildes. Lo mismo sucede en Cutral Co, donde se cumplió un año de gestión obrera en Stefani, en Chos Malal, etc.  

Para pasar en limpio, junto con la simpatía del sector combativo de los gremios docente y estatal y una franja importante del “progresismo” de Neuquén, que ve bien el Frente de la Izquierda y tiene como referencia a los obreros de Zanon, en los barrios que no tienen relación con este sector relativamente ilustrado y politizado, el FIT ha logrado llegar porque los jóvenes y trabajadores, las amas de casa, incluso los jubilados, ven que los muchachos de Zanon son algo distinto. Y lo que dicen es que por ser obreros que “saben lo que es laburar” y porque han dado una lucha ejemplar, pueden representar a los trabajadores y al pueblo de Neuquén de forma genuina, contra los políticos del MPN y el Frente de los radicales, el PJ y el UNE.

 

Ese apoyo moral de los sectores más explotados, de por sí un gran triunfo de esta campaña electoral, sirve para mostrar en pequeña escala la potencialidad hegemónica de la clase obrera, cuando una vanguardia de la clase tiene una política tanto para llegar a los sectores más concientes y organizados de la clase trabajadora, los intelectuales y los artistas, pero sobre todo a los sectores más oprimidos, explotados y marginados, generando aunque sea en un nivel elemental la idea de solidaridad obrera y popular y por esa vía la idea de que es necesario una política de independencia de clase.

 

Si bien esta identificación tiene un aspecto de predominancia de lo social por sobre lo político (la gente opone el carácter obrero de los candidatos a la imagen del político que “vive de la política”), indica que el pasaje de lo social a lo político es posible, es decir que una experiencia de lucha obrera que ha logrado un apoyo consistente en el pueblo de Neuquén genere a su vez una amplia simpatía por las candidaturas de sus referentes históricos en las elecciones. Ayuda mucho en este sentido la consigna de que en caso de entrar en la Legislatura van a percibir el mismo sueldo que en la fábrica y destinar lo restante de su ingreso como legisladores a los fondos de huelga y las organizaciones.

 

Si en esta semana de campaña que queda, logramos que los candidatos del FIT entren a la Legislatura, será un gran paso dado en este sentido y un aporte a las experiencias del movimiento obrero, que incluso en los ’70 (si bien no es comparable el nivel de radicalización ni la extensión de los sectores organizados en ese entonces y ahora) no se pudo lograr porque los referentes sindicales combativos más importantes no quisieron ser candidatos para no enfrentar al peronismo.

(Publicado en Los galos de Asterix)

Category: Artículos, Frente de Izquierda, Política

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