Crisis económica mundial. ¿Frente a un nuevo punto de inflexión?

Paula Bach | 1 diciembre, 2011 | Comentarios (1)

Una de las tres calificadoras de crédito más importantes, la agencia anglosajona Moody’s, amenazó con rebajar la nota a 87 entidades bancarias de 15 países de la Unión Europea. Los títulos públicos de la deuda italiana pagaron ayer para conseguir crédito en el mercado una tasa de interés que está por encima de las que estaban pagando Grecia, Portugal o Irlanda cuando fueron “rescatadas”. Portugal pagó hoy una tasa de interés que casi duplica aquellas cifras. La Unión Europea marcha hacia una nueva cumbre para el 9 de diciembre luego de haber incumplido las promesas de instancias similares anteriores. El FMI dejó filtrar un anuncio, luego desmentido, según el cual aportaría 600.000 millones de dólares para evitar el colapso de la economía italiana, la tercera de la zona euro. Recientemente la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales de Inglaterra, Japón, Canadá y Suiza, anunciaron una acción coordinada para garantizar liquidez al sistema financiero global. Las bolsas de los principales centros económicos del mundo, se encuentran en un constante sube y baja, preludio de los grandes estallidos.

No es sólo Europa…

El foco más candente de la crisis se encuentra, sin lugar a dudas, en la zona euro y Europa que ya entró en situación de leve recesión. Sin embargo, la economía de Estados Unidos está creciendo a un escaso 1,7% (frente al ya muy bajo 2,5% esperado, muy insuficiente para absorber el nivel de desocupación y dar respuesta a las tensiones de la economía mundial), varios de sus principales bancos están en estado crítico, enfrenta quiebras como la reciente de American Airlines, además de nuevas amenazas de las calificadoras de rebajarle la nota frente al fracaso de la comisión del Capitolio para acordar recortes presupuestarios para los próximos años. Las tendencias recesivas y la crisis profunda de la zona euro y Europa así como la extrema debilidad de la recuperación de Estados Unidos ya hicieron menguar las exportaciones desde China hacia ambos países. Como consecuencia de ello, en China comenzó a desacelerarse el crecimiento del Producto Bruto Industrial debido a la caída de las exportaciones cuestión que más allá de que el crecimiento continúe siendo alto (9,5% contra 10,2 de 2010), plantea serios problemas en el mediano plazo.

Las desigualdades que en 2010 tendieron a combinarse de forma relativamente “virtuosa” para el capital, amenazan ahora con combinarse de forma “viciosa” poniendo en escena los verdaderos límites del mal llamado “desacople”. El método planteado por León Trotsky al que hemos apelado y que sugiere analizar las tendencias generales de la economía no sólo por los indicadores económicos sino teniendo muy en cuenta las relaciones entre los estados, aún en una situación muy distinta a aquella de los años 20, se ha demostrado correcto nuevamente contra todos aquellos que hace algo menos de un año, se apresuraron a dar por terminada la crisis.

Alemania y la cumbre de la Unión Europea

Es en este contexto general que hay que interpretar la muy crítica situación de Europa y la zona euro. Alemania que luego de haber vivido durante la década anterior de los países más débiles de la zona, los condena ahora a la más profunda recesión, sumado a su (hasta ahora) negativa a implementar un plan de eurobonos y el veto a una intervención masiva del Banco Central Europeo, plantea un escenario que combinado con la debilidad de Estados Unidos y la reducida capacidad de China para absorber importaciones, estaría abriendo las puertas al hundimiento de Alemania junto con su patio trasero. Frente a esta tormenta que se preanuncia en un horizonte cercano, se desarrollan intensas negociaciones que, sin estar muy claras, presuponen el intento de avanzar en un plan de unión fiscal de los países más fuertes de la zona (todos los que tienen calificación triple A). Esta unión, que implicaría no sólo la continuidad de los brutales ajustes sobre los países más vulnerables sino también redoblar el ajuste sobre los países más “fuertes”, abriría a la vez las puertas a algún tipo de acción conjunta y probablemente a algún formato de “eurobono” que emitido entre los “fuertes” evitaría el costo que se niega a pagar Alemania de ver incrementarse sus tasas de interés de referencia por absorber a los “débiles” en un bono común. En la medida en que se crearía junto a la unión monetaria, la unión fiscal de cierta cantidad de países, permitiría poner en iguales condiciones al Banco Central Europeo y los demás bancos centrales ante posibles corridas. Los bancos centrales de los distintos países tienen detrás a sus Tesoros pero el BCE, no. Una Unión Fiscal entre los países más fuertes, permitiría que las Tesorerías de los países calificados con triple A, respondan por el BCE si se generara una corrida en su contra. Aparentemente la cuestión de la Unión Fiscal es un elemento clave que Merkel está buscando resolver mediante tratados bilaterales cuestión que eximiría de la necesidad de la firma de los 27 para modificar el Tratado de Lisboa, lo que llevaría probablemente años. La unión fiscal podría habilitar de este modo, una intervención masiva del BCE, que es lo que Francia, Italia, España y Estados Unidos entre otros, aguardan desesperadamente y que podría tranquilizar el descontrol financiero, aunque seguramente no por demasiado tiempo…

La cuestión de las cuestiones

Aunque la intervención masiva del BCE se hiciera realidad, hay que tener en cuenta que aún esta contención estaría lejos de evitar el avance de la recesión, el débil crecimiento norteamericano y mucho menos el menor crecimiento de China que se produce como subproducto de la caída de las exportaciones tanto a Europa como a Estados Unidos. Pero si Alemania (y Francia) no lograran habilitar la intervención del BCE, y tampoco interviniera el FMI, entonces la situación de conjunto se aceleraría encaminándose no ya a un nuevo “Lehman Brothers”, sino a una catástrofe de proporciones mucho mayores. La caída de Italia no sería similar a un “Lehman Brothers” ni sería comparable a la caída de Grecia que no obstante, sería mucho más grave que una redición de “Lehman”. Las tendencias a la liquidación del euro están latentes. El problema es que si Alemania deja caer al euro, se liquida a sí misma tanto desde el punto de vista financiero como comercial en un momento en el cual China ya no aparece como una contratendencia con la “fortaleza” del año 2010 sino más bien, empieza a ser parte del problema. De este modo si Frau nein (así se la llama a la canciller alemana Ángela Merkel) continúa diciendo “no”, la eurozona entraría en zona oscura, pero…

¿A dónde iría la propia Alemania?

La profundización de la crisis económica está generando profundas crisis políticas y tendencias a la polarización a izquierda y a derecha. Al lado de los recientemente creados gobiernos bonapartistas “técnicos” de Grecia e Italia[1] alentados por el gobierno de Merkel y Sarkozy, en los propios países más fuertes de la zona euro se están desarrollando no sólo tendencias xenófobas sino también partidos “eurófobos”[2] así como tendencias profundas al interior de la coalición del gobierno alemán, claramente contrarias a la intervención del BCE. Si la zona euro estallara, Alemania entraría en una recesión profunda (ya el pronóstico de crecimiento es menor al 1% para 2012). Una situación tal, la llevaría a precipitarse en una crisis aguda quedando privada de sus principales destinos de exportación cuestión que además se acompañaría de quiebras en cadena de los principales bancos alemanes. En este contexto, Alemania entraría en una espiral descendente. El supuesto temor a la inflación (recuerdo de la época previa al asenso de Hitler al poder) como argumento contrario a la emisión monetaria del BCE, podría estar creando las condiciones para una profunda deflación que conduciría a un destino similar (crisis, lucha de clases y polarización política aguda en la propia Alemania) aunque por otro camino. Incluso si finalmente un plan de intervención masiva del BCE se hiciera efectivo, ello sólo pospondría esta perspectiva.


[1] Ver “Italia: un gobierno de “técnicos” para salvar a los banqueros y a la Cofindustria”, Claudia Cinatti, LVO Nº 453.

[2] Ver “Se ha iniciado un curso bonapartista”, Juan Chingo, de próxima publicación.

Category: Artículos, Economía

Comments (1)

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  1. gastón dice:

    Hola, Paula me parece un buen artículo y actualizado con muchos datos de los últimos hechos, tan cambiantes por cierto. Coincido con que estamos ante negociaciones de último momento donde los presidentes de Alemania, Francia, Italia, etc. y USA, China no paran de discutir, cómo hacen para no perder el control de una crisis ante la cual cada vez tienen menos margen de aplicar medidas anticíclicas (rescates bancarios y endeudamiento del Estado, el leve keynesianismo de salvataje del sistema financiero que aplicaron luego de la caída de Lemhan) y cada vez más avanzan hacia la agenda clásica del ajuste (abriendo las puertas a la tan temida deflación). En este marco la política del Estado Alemán me parece muy importante de seguir, coincido en que hay una carrera de tiempos para no perder el control ante el mercado financiero y evitar el default y la quiebra de bancos alemanes y franceses, que son los más expuestos a las deudas de Grecia; ahora como planteaba J. Chingo en un artículo anterior, no recuerdo ahora el nombre… tenemos que tener en cuenta que Alemania trata de ganar tiempo –y evitar la ruptura del Euro- para lanzarse sobre la reconquista de los países más débiles de la UE y evitar que EEUU o la misma China se reubiquen, creo que vamos a ver en el mediano plazo, el accionar bonapartista de Alemania también hacia afuera, buscando subordinar más a Francia y al resto de los países de la UE, generando algo más que roces diplomáticos con Sarkozy, sino políticas económicas más agresivas –no veo directo hacia Francia- pero si indirectamente, al ir sobre Italia, España, Portugal, los más comprometidos con su deuda, aplicar medidas, como las que ya aplican sobre Grecia quitándole gran parte de sus activos nacionales. Me quedo pensando, y lo tiro para pensar, si el punto de inflexión no va más hacia este escenario en un mediano plazo. Un abrazo, Gastón.

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