Un surrealista en Brasil: el itinerario político y artístico de Benjamin Péret (1929-1931)

IPS Karl Marx | 27 junio, 2012 | Comentarios (0)

Reproducimos a continuación un artículo de Thyago Marão Villela, estudiante de posgrado en Artes Visuales y militante de LER-QI, a propósito de la militancia de Péret en Brasil. Agradecemos al autor por la colaboración.

Iniciamos, con esta publicación, una primera tentativa de investigar las raíces del trotskismo en Brasil y la relación que las primeras organizaciones trotskistas establecieran con el campo cultural y artístico. La primera generación de los trotskistas brasileños se caracterizó tanto por un afinado sentido político y teórico, legándonos documentos valiosos para la comprensión de la sociedad brasileña (como el “Esbozo para el análisis de la situación económica y social de Brasil”), como por su acción política de combate contra la burocracia del PCB, el papel de dirección en la huelga de los trabajadores gráficos (en 1932) y la organización del Frente Único Antifascista, por mencionar sólo algunos grandes ejemplos. Otro legado de esta primera generación, tal vez menos conocido por la militancia de izquierda, fue el importante papel que cumplieron como críticos de la cultura y de las artes, encabezados por Mário Pedrosa, Lívio Xavier, Geraldo Ferraz y Benjamin Péret. En este artículo iniciaremos una reflexión sobre este último, uno de los nueve fundadores de la Liga Comunista Internacionalista, poeta surrealista francés y trotskista, que tuvo el importante papel, en Brasil, de estrechar los lazos entre el movimiento modernista y las ideas de León Trotsky, así cómo ser una de las grandes figuras de la vanguardia artística y reunir en sí las ideas sobre una revolución total, del individuo y de la sociedad.

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¿Quién es Benjamin Péret? Un hombre que se parece a un hombre.

(Paul Eluárd)

Ampliamente reconocido por el propio movimiento surrealista como el surrealista por excelencia, Benjamin Péret se mostró precoz en el desarrollo de la afinidad entre la vanguardia artística surrealista y el trotskismo [1]. El poeta rompió con el Partido Comunista francés ya en 1926 [2] –por la estalinización de sus filas– y se puso en contacto con el trotskismo y la Oposición de Izquierda Internacional en Francia, tendiendo a expresar su simpatía con esta política con más fuerza después de la relación establecida en 1928 con el trotskista brasileño Mario Pedrosa, que se convirtió en su concuñado. El primer acercamiento entre el surrealista y Pedrosa tuvo el papel central de construir una empatía entre Péret y Brasil, un país en el que desembarcó en 1929 con su compañera, la cantante Elsie Houston, en un principio con la intención de investigar sobre el folklore nacional y adquirir objetos precolombinos, investigando los mitos de las diversas regiones de Brasil para un libro que trataba de escribir así como para hacer un documental y una “novelización” de las leyendas de los indios brasileños. La inviabilidad del proyecto en función a la falta de fondos, en lugar de resultar en el retorno de Péret a Francia, hizo que se acercara y profundizara su relación con Pedrosa y Lívio Xavier (con quien se mantuvo en contacto hasta su muerte en 1959), y llevar a cabo proyectos en varios frentes.

En el campo artístico, el poeta participó en el momento de radicalización artística y política del movimiento Antropófago (y fue, según el investigador Jean Puyade [3], uno de los responsables por esta radicalización) que estaba en su “segunda dentición”, escribiendo en la Revista de Antropofagia (suplemento quincenal del Diário de S. Paulo) y frecuentando el círculo de los modernistas, así como sus eventos performáticos (como el “festín antropofágico”, por ejemplo, realizado el 27 de marzo de 1929). Poco después de este proceso de ascenso del movimiento, Revista de Antropofagia es suspendida del periódico. Es sabido que los modernistas brasileños estaban, hasta entonces, mucho más en contacto con el cubismo y el futurismo -el surrealismo será incorporado al grupo recién con la llegada de la antropofagia (que ocurre cerca de 1928). Péret desempeñó un papel clave en esta incorporación, en la medida en que estrecha sus lazos con Oswald de Andrade y promociona las ideas surrealistas en conferencias y en polémicas realizadas en periódicos [4].

Según Valentim Facioli,

La propuesta social, cultural y artística del movimiento antropófago se aproximó extraordinariamente a la del surrealismo. Formulaba una utopía liberadora para el hombre de Brasil y de Occidente, proponiendo la “instauración” de un matriarcado como régimen civilizatorio y de gobierno, ensalzando las fuerzas inconscientes reveladas por Freud y las energías de las culturas primitivas y populares. Predicaba la revolución bolchevique, la revolución surrealista y la revolución caribeña (del indígena) [5].

En el curso de los dos primeros años de estadía en suelo brasileño, el poeta siguió manteniendo contacto con los surrealistas franceses, en particular Paul Eluárd, con quien intercambió correspondencia [6] sobre la situación del movimiento y los acontecimientos políticos en Francia. En el año 1930, Péret visitó los templos de candomblé, como parte de la investigación planeada acerca del folklore, además de acercarse al gran arquitecto y artista Flávio de Carvalho.

Sin embargo, si este acercamiento entre el surrealismo y los modernistas fue bastante provechoso, es interesante resaltar, de acuerdo con Maria Rita Palmeira, que:

Si estos primeros compañeros brasileños de Péret caminaban rumbo al nacionalismo, a la búsqueda de lo genuinamente brasileño, Mário Pedrosa recorría el camino opuesto en dirección al internacionalismo revolucionario. Era natural que Péret, para quien todas las patrias eran una misma deshonra, contrario a la idea de nación y dispuesto a poner en práctica las máximas adoptadas por el surrealismo (…), estuviese más cerca de Pedrosa. Éste, llegado de Europa a mediados del año, venía orientando desde allí, por carta, a sus amigos brasileños en las discusiones sobre el rumbo del Partido, con el que rompería pronto. Es difícil, desde el año 1930, trazar la trayectoria de Benjamin Péret sin matizarla con su actividad militante y la proximidad a Pedrosa, sobre todo a partir de 1931. Porque si Péret ya había pasado a través del PCF incluso, es en Brasil que consolida su posición trotskista, que guiará su acción política durante muchos años. [7]

De este modo, Benjamin Péret, junto con otros ocho militantes (entre ellos Aristides Lobo, João da Costa Pimenta, así como Xavier y Pedrosa, ya citados) participó en la fundación en 1931 de la Liga Comunista Internacionalista, sección nacional de la Oposición de Izquierda Internacional (trotskista). El poeta fue elegido, en la asamblea de constitución de la Liga, para integrar la Comisión de Agitación y Propaganda coordinada por Lívio Xavier, estando a cargo de la agitprop en la Comisión Ejecutiva, donde trascurren las dos fases de su militancia: la primera de enero a abril de 1931, la segunda de abril hasta su expulsión del país.

La primera fase indicada corresponde a una actuación más restringida, debido a la intensa persecución de los extranjeros militantes del movimiento obrero llevada a cabo por el gobierno de Getúlio Vargas, así como por el prestigio que cargaba en los medios más intelectualizados, lo que hacía del campo de la cultura un espacio privilegiado para su actuación. El artista propone, en este período, la creación de una cooperativa cinematográfica para la exhibición de películas revolucionarias y la escritura de un folleto, en lenguaje popular, que explicase los acontecimientos de la Revolución de Octubre y discutiese las posiciones de los oposicionistas brasileños.

La segunda fase muestra un salto cualitativo en la actuación del poeta, fruto de su viaje a Río de Janeiro, donde asumió el papel de secretario del Comité de la Región y, junto con Pedrosa, coordinó la organización de los militantes cariocas –los que, después de la desarticulación de Grupo Comunista Lenin, anterior a la LCI, se encontraban dispersos– y la edición del Boletim da Oposição [8]. La investigación sobre la Revuelta del Látigo, de donde resultará el libro O Almirante Negro, ocupó el tiempo libre del artista, cuando no se encontraba militando [9]. Las críticas del artista a los militantes de San Pablo son frecuentes (sobre todo en cuanto a la falta de comunicación entre los dos núcleos), y la frecuencia de la correspondencia dirigida a ellos eventualmente se convirtió en un auxilio para el estudio de su figura y de sus actividades, de donde resulta una mayor precisión y rigor en la que responde al año de 1931. Se puede observar, por ejemplo, que se ocupó ampliamente de la escritura del libro y probablemente debe haberlo distribuido a algunos amigos, como Lívio Xavier, posiblemente. Péret, en función de su actividad militante, fue detenido con Juan Mateo, otro militante de la sección de Río, el 28 de noviembre de ese año. Los documentos de la Liga Comunista que guardaba fueron capturados, y el poeta fue expulsado del país el 30 de diciembre, después de pasar un tiempo entre tales eventos en prisión. O Almirante Negro fue confiscado y en la actualidad sólo se conocen cuatro páginas del libro. La prensa no reportó lo ocurrido.

Benjamin Péret, en tan sólo dos años de estadía en el país, fue capaz de dejar huellas importantes en la política y las artes nacionales, encarando el campo de la cultura como un campo de conflicto y una de las líneas de combate a eser tomadas integralmente por los revolucionarios.

Notas

[1] Más información sobre esta afinidad en http://cephs.blogspot.com.br/2011/12/surrealismo-e-trotskismo-os-caminhos.html.

[2] Existen, sin embargo, divergencias sobre la fecha de desafiliación del poeta. Maria Rita Palmeira apunta a un desligamiento efectivo en 1927.

[3] Véase Puyade, Jean, “Benjamin Péret: Un surrealista en Brasil (1929-1931)”, Olho da História, Salvador, n. 8, pp. 1-20, enero 2006.

[4] La más famosa es la controversia con el periodista Raul Polillo, que tiene como consecuencia la redacción, por parte de Péret, de O que é surrealismo. Resposta a um imbecil, del 7 de marzo de 1929, entre otros artículos.

[5] Facioli, Valentim, “El modernismo, las vanguardias y el surrealismo en Brasil”, en Robert Ponge (org), Surrealismo e Novo Mundo, Porto Alegre, Editora da Universidade, 1999, p. 40.

[6] Gran parte de la correspondencia de Benjamin Péret del período se encuentran ahora en CEDEM/UNESP, San Pablo, en los archivos Benjamin Péret, Elsie Houston y Lívio Xavier.

[7] Palmeira, Maria Rita Sigaud Soares, “Introducción”, “Capítulo I”, “Capítulo II”, ” Poeta, isto é, revolucionário: itinerários de Benjamin Péret no Brasil (1929-1931)”, disertación (Maestría en Teoría Literaria), 2000, Instituto de Estudos da Linguagem da Universidade Estadual de Campinas. pp. 15-87.

[8] Muchos números de este Boletín se encuentran hoy, para su investigación, en el Archivo Edgard Leurenroth de la Universidade Estadual de Campinas (SP).

[9] Es importante hacer hincapié en que Péret había escrito el mismo año el prefacio de la edición brasileña de O encouraçado Potemkin, a partir de la cual estableció un paralelismo con el proceso brasileño del látigo.

Traducción: Ariane Díaz

Category: Artículos, Cultura, Teoría marxista

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