AUH vs Inflación. ¿Mejora efectiva, o restitución (y reconocimiento) del mazazo acumulado en un año?

La presidenta anunció que a partir de junio la AUH pasará de $460 a $644. Se trata de un aumento del 40%. El número en abstracto suena bastante imponente. Tanto que varios oficialistas salieron a hacer declaraciones entusiastas como que se trata de “otro baldazo de agua fría para los que piden ajuste“. El encuestador y bloguero Artemio López sostiene que “15 puntos por sobre el nivel inflacionario de 2013 y al menos 10 puntos por sobre el estimado por la ortodoxia para 2014, nuestra estimación es que la actualización del 40% se ubicará 15 puntos por sobre el nivel inflacionario 2014”. El sociólogo llega a afirmar, nada menos, que esto permite “alejarse de la variante ortodoxa del ajuste post devaluatorio”. En primer lugar, debemos decir que las cifras que arroja están bastante por debajo de las que, a falta de credibilidad de la información oficial, pueden aproximarse. Los índices provinciales de las pocas provincias que mantuvieron cifras propias durante 2013, así como otras estimaciones privadas (que sí, tienen una cierto sesgo al lanza, así como el gobierno mostró bajo la impronta de Moreno una tendencia a planchar la variación del nivel de precios hasta llegar al ridículo) ubican la variación de precios para todo 2013 alrededor de 28%. Además, en el caso de los alimentos, que concentran una parte importante del consumo de los sectores de menores ingresos, el aumento de precios fue más alto que la tasa de inflación promedio, rondando el 40%. Por otro lado, para el año en curso, aunque la variación de precios se enlenteció después de los frenéticos aumentos de enero y febrero, resulta prematuro ubicar la inflación del año en 30%, más aún en 25%. Por empezar, se vienen nuevos ajustes en las tarifas de los servicios públicos que van a acelerar el aumento de precios, sobre todo en la zona de CABA y GBA. Para seguir, no está dicho que el gobierno no vaya a ajustar nuevamente el tipo de cambio, y que eso estimule más la suba de precios. Mientras tanto, los números oficiales de inflación vuelven a mostrar algunos vicios que los llevan a presentar una realidad desfigurada, como basarse en los precios cuidados que  están en menos del 30% de los puntos de venta minorista.

Podemos decir entonces que, aunque la recuperación de la AUH le gana a la inflación, lo hace por bastante poco. En el mejor de los casos está unos 8 o 9 puntos por encima de la inflación acumulada desde junio pasado, fecha del último aumento. La mejora en términos reales, ronda entonces apenas el 7%, y es casi nula vis a vis los aumentos de los alimentos.

Sin embargo, el principal motivo por el que es ficcional afirmar que con este anuncio el gobierno se aleja “de la variante ortodoxa del ajuste post devaluatorio” (como si el combo devaluación, intereses altos, acuerdo con el Club de París y pago a Repsol no fuera una indigesta con todo el combo ortodoxo), es porque este anuncio resulta complementario a una pauta salarial que evoluciona bien por debajo de la inflación. Los pronósticos de caída del salario real para este año se ubican entre 5% y 9%. En el mismo momento en que hay empresas que muestran ganancias formidables, entre otras bancos como BBVA Banco francés que cuadriplicó su rentabilidad en el primer trimestre, y el Banco Macro que registró un aumento de 159% en las mismas gracias a las medidas oficiales, YPF que también mejoró sus ganancias aumentando los precios del combustible, y Aluar que más que duplicó sus ganancias en un año, por sólo mencionar unos pocos casos, buena parte de los asalariados ve caer su poder adquisitivo, lo cual se agrava por el recorte de los créditos, cuyo acceso quedó restringido a los sectores de más altos ingresos.

En un momento en que el ajuste k y la ofensiva patronal con despidos y suspensiones en la industria (ante todo automotriz y autopartista) amenaza ya a decenas de miles de puestos de trabajo, el aumento de la AUH no cambia la perspectiva de conjunto de deterioro para los sectores populares. Con esta medida se recompone, pero no se aumenta, una parte de los ingresos de los sectores más precarios (pero que son también los que se están viendo más afectados por deterioro del empleo en sectores como la construcción, que tiene un 65% de trabajadores en negro, mal pagos y que compensan sus ingresos con la AUH, que ahora podría transformarse en su fuente única de ingresos), mientras se impulsa un ajuste sobre el conjunto de los asalariados. Al mismo tiempo en que a los que cuadriplicaron sus ganancias con la devaluación ni siquiera se les impone un gravamen extraordinario, con lo cual se valida la transferencia de ingresos que hizo el Estado con la devaluación de comienzos de año (ver acá). Si esto no es una “variante ortodoxa” de ajuste, se le parece bastante.

Publicado en el blog Punto de Desequilibrio

Category: Artículos, Economía, Movimiento obrero, Política

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