C.C.: La propuesta de la charla de hoy es hacer un primer análisis de las ideas que tiene Freud acerca del marxismo. Si ustedes prestan atención a los textos, notarán que Freud habla muy poco sobre teoría marxista en términos abstractos y que, en general, se refiere al marxismo a través de críticas u opiniones sobre la Unión Soviética. Estas referencias son escasas y las encontramos, sobre todo, a partir de fines de los años ’20 extendiéndose hasta casi su muerte, en textos como El malestar en la cultura, El porvenir de una ilusión, Por qué la guerra, Moisés y la religión monoteísta, conocidos genéricamente como los "escritos sociológicos” de Freud.
Para la charla de hoy elegimos un texto en el que Freud plantea quizá de forma más explícita, sus ideas sobre la teoría marxista, nos referimos a la conferencia Nº 35 de la serie de Nuevas Conferencias de Introducción al Psicoanálisis de 1932, que se titula En torno de una cosmovisión.
La lectura es un poco complicada, porque Freud se refiere a varios temas polémicos: habla de la ciencia, de la religión, del arte, de la filosofía y del marxismo.
¿Por qué discute este problema de la cosmovisión?
El término "cosmovisión" es un término clásico de la filosofía y ciencia alemana, que sintéticamente refiere a un tipo de construcción explicativa en la que existe una hipótesis suprema a partir de la cual se explican fenómenos de distinto tipo. Esta hipótesis sería una mono-explicación de validez generalizada, y a la cual no se le escaparía nada. Obviamente esta concepción llevaría al reduccionismo, ya que todo lo que acontezca sería remitido a un único esquema causal. Por eso la religión es un bastante buen ejemplo de cosmovisión. Pareciera ser que, en esta conferencia, Freud lo toma más en el sentido de "visión del mundo", y entonces dice que el psicoanálisis no es una cosmovisión religiosa, porque es parte de la cosmovisión científica.
¿Qué significa la ciencia para Freud? ¿Qué visión da de las ciencias en este texto?
Estudiante: ¿Positivista?.
CC: Más que positivista podríamos decir que es racionalista, recuerden que en este escrito, Freud plantea que la ciencia -incluido el psicoanálisis como un fragmento de ella- debe aspirar a que la razón reine sobre la vida anímica. Freud se pregunta por el objetivo del trabajo de la ciencia. Y en función de responder a este interrogante, hace explícito un concepto y un criterio de verdad para la ciencia: ésta debe encontrar su verdad en el mundo exterior, en la realidad objetiva exterior. Es para tenerlo en cuenta para cuando se encuentren con lecturas posteriores de Freud que tienden a transformarlo en un relativista o “irracionalista”. Freud es un científico con la expectativa de que la razón actúe como una suerte de unificador, como cohesión de la humanidad. Esa es la definición que da. Por eso dice que a las ciencias le falta mucho, porque hay mucho que todavía no pueden explicar y dentro de eso al psicoanálisis también le falta, siendo un fragmento dentro de la cosmovisión científica.
Ahora bien, para Freud esta cosmovisión científica, de la que se siente parte, está amenazada. ¿Cuáles son estas amenazas?: va nombrando distintas variantes: el arte, la religión, la filosofía... y luego va descartando. Para Freud la filosofía no es una amenaza porque utiliza la misma metodología que la ciencia, y el arte tampoco porque está en otro campo. Las amenazas serias son: la religión; el anarquismo político, como correlato del nihilismo filosófico, del relativismo extremo que dice que no se puede conocer... Hay 3 amenazas serias: la religión, que es algo que responde más a una neurosis de la humanidad que a una explicación científica de las cosas; el anarquismo, que es expresión de nihilismo porque niega la posibilidad del conocimiento, que tiene su correlato en el anarquismo político... acá es poco claro en lo que quiere decir, pero considera, en tercer lugar, que la más seria es el marxismo.
Esta “amenaza” es la que más nos interesa discutir porque hace al terma que queremos abordar. En primer lugar Freud asume la ignorancia que tiene de la obra de Marx. Algo que es bastante llamativo, dado que fue contemporáneo de acontecimientos históricos muy importantes como la Revolución Rusa que afectaron y dividieron al mundo intelectual. A la vez, cuando Freud empieza a producir, la teoría de Marx ya estaba escrita y había provocado más de una polémica, por lo que es bastante llamativa su poca lectura de Marx, si es que tiene alguna. El contraste es aún más agudo si pensamos que de la primera y la segunda generación de psicoanalistas, había muchos que adhería al marxismo y otros eran militantes comunistas o socialdemócratas -como el caso de W. Reich o A. Adler, entre otros.
Las influencias filosóficas en el pensamiento de Freud
Vamos a intentar profundizar un poco sobre algunas ideas filosóficas que han influido el pensamiento de Freud para luego compararlo con el de Marx.
Freud tiene una escasa relación con la filosofía. Más bien representaba un interés juvenil bastante anterior a la elaboración de sus obras. Pero hipotéticamente y siguiendo algunos indicios que dan varios autores, nosotros lo podríamos ubicar en una tendencia de la filosofía alemana. Esquemáticamente, podríamos decir que Kant no pudo resolver la contradicción entre el sujeto y el objeto, y que esta importante contradicción que dejó planteada, se tradujo en una división entre dos corrientes divergentes del idealismo alemán, según pusieran el acento en el sujeto o en lo objetivo: por un lado, el idealismo subjetivo, que ponía el eje en los aspectos subjetivos -el yo trascendental, etc. y que tenía como representante a Fichte; y por otro el idealismo objetivo -la razón como fuerza objetiva que actúa en la historia- cuyo principal representante fue G. Hegel.
En el caso de Freud, la influencia filosófica venía por el lado del idealismo subjetivo. Es conocido que, siendo muy joven, Freud estudió primero filosofía, que hizo su tesis bajo la dirección del filósofo católico Franz Brentano [1](que después se aleja de la iglesia). Brentano fue uno de los pioneros de la llamada “psicología empírica” que se articula alrededor del concepto de “intencionalidad psíquica”. Posteriormente Freud mostró interés por Nietzsche, no sé si recuerdan las cartas a Fliess donde le comenta haber comprado libros de Nietzsche aunque confiesa no haberlos leído.
Por el contrario, Marx formó parte en su juventud de la llamada “izquierda hegeliana” -con la cual después rompe-, es decir, adhería al idealismo objetivo. Después vamos a ver en qué influencian estos puntos de vista.
Podemos decir que si bien fue breve la relación de Freud con la filosofía, su influencia proviene de una filosofía que parte desde el punto de vista de lo subjetivo, de lo psicológico, de los aspectos más ligados al yo, a la conciencia. Que es lo que después va a formar la escuela de la fenomenológica.
Comparación entre la concepción materialista de la historia de Marx y las definiciones de los “textos sociológicos” de Freud
¿Cómo interpreta Freud la obra de Marx? Justamente, le resulta “oscurantismo hegeliano”, como dice en el texto, no entiende muy bien cómo es la “dialéctica”. Reconoce que no conoce casi nada, pero de lo poco que conoce, le atribuye a Marx la tesis de que el desarrollo de las formas de la sociedad es un proceso de historia natural. Esta es una interpretación de Freud porque Marx nunca planteó algo semejante.
Vamos a hacer algunas comparaciones entre la concepción materialista de la historia de Marx y lo que plantea Freud en este texto. Me voy a referir a algunos escritos clásicos de Marx (y Engels), muchos de los cuales ustedes seguramente conocen, donde está explicitada qué es la concepción materialista de la historia, como por ejemplo La ideología alemana.
Freud, piensa que las divisiones sociales, la formación de clases se ha dado en las hordas humanas por pequeñas diferencias. Tenía una visión antropológica de la historia. Pensaba que las diferencias sociales se podían remontar a un momento originario en que pequeños grupos humanos dirimían sus diferencias mediante la violencia o según las armas que tenían, y estas diferencias se debían a problemas de raza, de linaje etc. Es un poco lo que desarrolla en Tótem y Tabú, pero no es toda la concepción que tiene de la organización social, porque si ustedes se ponen a pensar en otros textos, más bien parte de un aspecto que podríamos decir, en cierto sentido, cercano a Marx. Sin embargo, en el caso de Freud, podemos decir que hace el camino inverso si lo comparamos con Marx: Marx explica los fenómenos superestructurales en relación con las relaciones sociales de producción, es decir con la base material, y Freud, por ejemplo en El porvenir de una ilusión, empieza hablando de la base material en la que se sustentaría la cultura, pero inmeditamente dice que no es eso lo que explica la organización social y las distintas situaciones, sino que es lo anímico lo que lo hace.
Bueno, en La ideología alemana, es un texto muy importante en la teoría marxista porque es donde está sintetizada la ruptura de Marx y Engels con la izquierda hegeliana. Es un programa de ruptura con la izquierda hegeliana, es una crítica al idealismo, al que le oponen una concepción materialista. Según Marx y Engels, estos filósofos de la izquierda hegeliana pretenden criticar la religión pero mantienen el mismo idealismo y por lo tanto se abstienen de actuar y transformar la realidad. A esto le oponen la concepción materialista de la historia. ¿Cuál es la premisa elemental de la historia? En primer lugar que haya hombres que puedan vivir, que haya condiciones básicas de subsistencia. ¿Cómo distingue Marx al hombre del animal? Hay muchísimas cosas: el lenguaje, religión, pensamiento, conciencia, todo esto lo distingue, pero ¿qué lo hace distinto?: que produce sus propias condiciones materiales de vida en relación con otros hombres y que al hacerlo transforma la naturaleza y se transforma a sí mismo. Esta es para Marx la esencia de lo humano.
Hay otro tipo de materialismo, el llamado contemplativo-sensorial, cuya figura más saliente fue L. Feuerbach , que no ve la parte activa del sujeto, que no ve como actividad sensorial la actividad del hombre, y constituye un materialismo vulgar que reduce todo a la sustancia-materia, literalmente. Como verán la crítica que le hace Freud a Marx es en realidad hacia el materialismo vulgar, como si la formación de la sociedad fuera un proceso natural. El materialismo de Marx no es natural, biológico, sino referido a las condiciones materiales de existencia. ¿Qué quiere decir con esto? Qu no se trata sólo de las condiciones físicas sino que la producción y reproducción de las condiciones de vida genera nuevas necesidades porque el hombre va avanzando en su control y aprovechamiento de la naturaleza y eso genera nuevas necesidades, complejizando las relaciones sociales. Cuando una sociedad se empieza a diversificar existe una división social del trabajo.
La división elemental del trabajo es la sexual porque aparte de reproducir las condiciones materiales reproduce la especie. La otra gran división es el trabajo urbano y rural, después dentro de trabajo urbano las distintas ramas de producción, así se van complejizando las relaciones sociales.
Siguiendo este esquema teórico, la relación social elemental para Marx es la familia, que, a medida que se desarrollan las fuerzas productivas es cada vez más secundaria en el conjunto de la organización social. Por último, con el surgimiento del excedente y cómo se distribuye el trabajo y el fruto del trabajo surge el Estado. El estado surge ante la contradicción entre los intereses particulares y el interés “común”.
Como vemos, esto dista bastante de la definición que da Freud, que para Marx la historia es historia natural y una sucesión hegeliana, teleológica. Para decirlo en forma sencilla, esto implciaría una sucesión cronología donde lo posterior está contenido en lo anterior, uno ya sabe cómo termina, sólo falta que se desarrolle. A esto se llamaba teleología en la filosofía clásica alemana. Entonces, esta es la visión que tiene Freud de la concepción materialista de la historia en Marx.
Pero ¿por qué la concepción materialista de la historia no es historia natural de sucesión automática de modos de producción?
Estudiante: Porque Marx dice que es materialista porque es en base de una necesidad que va construyendo el hombre diferenciándose de los animales.
CC: Y una vez que esta diferenciado, ¿qué construye?
Estudiante: Sus propias herramientas para superarse y mejorarse..
CC: Sobre esta base formada por las relaciones materiales se construyen las relaciones sociales. Además el hombre tiene ideas, ideas políticas, religiosas, cultura, ciencia, arte. Todo eso es en la concepción materialista de la historia que tiene Marx, que tiene que ver con qué producen los hombres y cómo se organizan para producir, lo que no es igual en toda las épocas históricas. Es decir para Marx no hay un hombre bueno ni malo, sino que está determinado socialmente. ¿Por qué? Lo explica en otros textos como en El 18 brumario de Luis Bonaparte; ahí tiene una frase muy conocida: “Los hombres hacen la historia, pero no en las condiciones que eligen, sino en las condiciones que les fueron legadas del pasado” . Es decir que todo hombre que nace, nace en determinada situación que hereda de las generaciones anteriores. Esta situación está determinada por el desarrollo de las fuerzas productivas de conjunto, que incluye la cultura, la ciencia, el arte, la técnica, la forma en que se reproducen las formas materiales de vida.
Siguiendo con la concepción de Marx, la sociedad capitalista es un modo de producción generalizado de mercancías, particular, una formación histórica particular que está basada en el trabajo asalariado . Nuestra sociedad es una sociedad donde hay una producción generalizada de mercancías, es decir, bienes no para el consumo propio sino para el intercambio del mercado, que está basada en una relación social que es la relación del trabajo asalariado.
Marx en La ideología alemana habla de otras sociedades -tribal, feudal-, además de la sociedad captialista, porque dice que cada momento histórico tiene una forma de producir que está relacionada con una forma de propiedad de los medios de producción y con una forma de apropiación del excedente del trabajo. El capitalismo, a diferencia de las sociedades anteriores, se caracteriza por la propiedad privada de los medios de producción y cambio, y por la apropiación privada del producto del trabajo.
Aunque parezca sorprendete, en El porvenir de una ilusión, Freud comienza planteando algunos elementos similares, aunque habla en términos abstractos, como cultura o civilización general, que no se sabe a que época histórica se refiere.
En este trabajo clásico, que luego sigue desarrollando en El malestar en la cultura, Freud plantea quela cultura tiene dos aspectos esenciales, lo que desde su punto de vista constituye una definición general: la cultura es lo que separa al hombre de la condición animal. Entonces los dos aspectos son: primero el domino de la naturaleza y producción de bienes para satisfacer las necesidades, una cosa parecida a lo que dice Marx; y en segundo lugar las normas. Una cultura sin normas no existe, estas normas tienen para Freud por objeto primordial el establecimiento de reglas para la producción y distribución de esos bienes.
¿Por qué son importantes para Freud estas cosas? Porque regulan los vínculos entre los hombres que pertenecen a una cultura, en primer lugar, la distribución de bienes. Esto es muy importante, sobre todo porque, un hombre o una mujer puede ser un bien para otro. ¿En qué circunstancias puede ser un bien? Cuando es fuerza de trabajo, esclava o no, o cuando es objeto sexual. En esas dos condiciones. Entonces por eso para Freud en su primera impresión de la cultura sería muy importante la distribución y la producción de los bienes, es decir empieza con una visión relativamente “materialista”.
Sin embargo, considera que este no es el nivel más profundo de la explicación, sino que
la cultura implica renuncias pulsionales. Ahora bien, estas renuncias no son iguales para todos, o mejor dicho, hay algunas que sí y otras que no. Así Freud marca su propio pasaje de las condiciones materiales a un fundamento psíquico de la cultura y la historia. En líneas generales, podemos decir que esto implica que las condiciones materiales existen pero no son explicación última, porque todo individuo potencialmente es hostil a la cultura porque le exige renuncias pulsionales.
Entonces, va hacia una hostilidad del individuo en contra de la cultura en general. Esta es su visión.
Para explicar esta tendencia a la hostilidad tenemos que pasar de esta primera impresión que nos había planteado Freud, ligada a la producción y distribución de bienes, a una explicación por lo psicológico-anímico, pasamos de lo materialista a lo anímico.
Según Freud, hay algunas compulsiones que afectan a todos por igual, y eso es interesante para ver lo de la cosmovisión, porque serían los fundamentos de la cultura. Estas compulsiones son: la prohibición del incesto, del asesinato y del canibalismo. Según la antropología en la que se basa Freud, son ancestrales y fundadoras de la humanidad.
Freud tiene este tipo de cosmovisión de cómo se generó la humanidad a partir de las tres represiones elementales. Marx, por el contrario, tiene una concepción materialista según la cual, el hombre está determinado por sus condiciones de existencia y por las necesidades de reproducir sus propias condiciones de vida y las de la especie. Y en esta tarea, que es natural y social a la vez., entra en cooperación con otros y va generando un organización social, que se complejiza con la división del trabajo.
En Freud hay una visión distinta. Las “clases” o grupos sociales tienen su origen en peleas de pequeños grupos originarios por problema de razas, etc. Entonces lo que determina en última instancia quién vence o no, es la característica física, quién tiene las mayores ventajas no sólo en el aspecto material -armas- sino también en el físico y en el anímico, dependiendo de su agresividad y cohesión. Esto es lo que explica que unos grupos triunfen sobre otros en un momento -que no se sabe bien cuál es.
Ahora bien, ¿por qué el hombre o la mujer según Freud renunciarían a sus pulsiones? ¿Cuál es el imaginario social que tiene Freud? Si tuvieran que ubicarlo en alguna de las explicaciones que ha dado la filosofía política de la organización social, ¿cuál es su imaginario?
Podemos decir que tiene una concepción hobbesiana, esto quiere decir -él lo dice explícitamente- que en última instancia el hombre renuncia a las pulsiones, acepta la compulsión, porque de lo contrario regresaría a un estado de naturaleza regido por la lucha de todos contra todos, donde no hay ganadores. Pero este “estado de naturaleza” es una hipótesis teórica, es decir, no remite a ninguna situación histórica concreta. Esto lleva a una concepción contractualista, en la que uno acepta renunciar a ciertas cosas por el bien común; se sublimaría esa agresión y se preservaría la vida de conjunto.
Pero no es la única hipótesis teórica sobre el origen de la organización social (estatal). Hegel, por ejemplo, lo explica a partir de la dialéctica del amo y el esclavo. Como ya vimos, Marx explica de otra forma el surgimiento del Estado: el Estado es una necesidad material que no responde a una “agresión ancestral” sino a un determinado desarrollo de las fuerzas productivas y de la organización social, tras la liquidación del comunismo primitvo, que supone la división en clases antagónicas y una lucha por la apropiación del excedente social. Entonces empieza haber una contradicción entre el interés particular y el interés común.
En la concepción de Marx el Estado como “el guardián” del bien común es una ilusión porque son los intereses particulares que se dirimen, y entonces por eso, por regla general, el Estado es el Estado de la clase dominante. Es el Estado que garantiza que se reproduzcan determinadas condiciones materiales que permiten que un sector minoritario se apropie del excedente y se vea liberado de la compulsión al trabajo. Por eso la idea del bien común, en Marx, es parte de la alienación. No responde, ni al interés particular, ni al interés común en la medida en que hay una apropiación de un sector del excedente social.
Para ir sintetizando nuestra comparación, podemos decir que para Marx no existe esta visión de que es necesaria una cultura que nos abarque a todos para frenar la agresión de determinados individuos que tienen menos capacidad de controlar su hostilidad hacia la cultura por ese renunciamiento que se les exige para la vida en sociedad. La visión que tiene Freud justamente, -yo les decía al principio- hace el camino inverso. Dice que lo material es lo primero que vemos (que parecería ser el fundamento) pero si hurgamos un poco más, en realidad encontramos que hay dos fundamentos: uno es la renuncia pulsional y el otro es el la compulsión al trabajo, porque no hay cultura sin trabajo.
Ahora bien, según Freud, esto implica que en toda cultura hay una minoría sobre la cual recaen las prohibiciones ancestrales (que comparte con todos los individuos), pero que ejerce sobre una gran mayoría compulsiones adicionales.
Para explicar este mecanismo, Freud habla de frustración, en el sentido, de impedir la satisfacción pulsional, la prohibición como norma y el resultado que es un estado de privación. Hay determinados grupos sociales, dice Freud, que están mas privados que otros y que se entiende que éstos sean hostiles pues sobre ellos recaen mayores renuncias pulsionales y la compulsión a trabajar; porque, como vimos al comienzo de la charla, no hay posibilidad de cultura sin la producción de bienes para satisfacción de las necesidades y alguien los tiene que producir.
Entonces, según Freud hay un grupo que tiene menos renuncia pulsional que otro. Esta situación es así y no puede modificarse. Por lo tanto, requiere determinada organización social. Junto con esto hace algunas deficiones muy polémicas y cuestionables. Por ejemplo para Freud “las masas” no tienen inteligencia, por lo que necesitan un conductor, así se explicaría por ejemplo, el nazismo.
Mientras que para el marxismo hay determiandas condiciones históricas, objetivas y subjetivas que explican el surgimiento del nazismo, para Freud más bien respondería a la naturaleza de estas masas que no tiene inteligencia, que necesitan un conductor que les imponga y les haga aceptar la compulsión en su doble carácter, como renuncia sexual y como imposición del trabajo.
Y entonces, llegamos a una de las claves de la concepción de Freud, y podemos decir, de los psicoanalistas en general: que dado el carácter inexorable de la compulsión, el comunismo sería una de las tantas ilusiones de la humanidad, casi igual a la religión.
Freud parte de una concepción vulgar, una caricatura del marxismo, según la cual, el hombre sería naturalmente bueno pero está corrompido por la propiedad privada. Entonces si eliminamos la propiedad privada, éste aceptaría “trabajar” voluntariamente, en pos de un “bien común”.
Como ya estamos terminando, y tocamos muchos temas, vamos a tratar de concentrar los argumentos para responder a esta objeción, tan común entre aquellos que, tratando de parecer “realistas”, no hacen más que justificar la sociedad de explotación.
Según Freud, un aspecto que explicaría la compulsión, es que las masas “no gustan espontáneamente del trabajo”, hay que obligarlas a trabajar, porque si pudieran no lo harían.
Nosotros agregaríamos, ¡lo bien que hacen las masas en resistirse a la esclavitud asalariada! Efectivamente en el capitalismo hay una compulsión al trabajo, o para decirlo con precisión, a vender la fuerza de trabajo a cambio de un salario. La característica esencial, según Marx, del trabajo asalariado es la alienación. Esto quiere decir que lo que el mismo hombre produce no lo reconoce como propio sino que se imponen como potencias hostiles que le viene desde el exterior. Ese es el efecto más general que tiene la venta de la fuerza de trabajo en la sociedad capitalista: no se puede reconocer el producto del trabajo como propio porque, justamente, hay una apropiación del trabajo ajeno por parte de los propietarios de los medios de producción, un robo de trabajo, como dice Marx, sobre el cual se basan sus ganancias.
Esto explica por qué las masas trabajadoras no aceptan alegremente someterse al trabajo asalariado, y sólo lo hacen porque no tienen otra opción si no quieren morir de hambre.
Efectivamente, el sistema capitalista impone una obligación de trabajar, porque el que trabaja esta privado de sus medios de subsistencia. Si no trabaja no subsiste. Y eso Marx lo demuestra muy bien, cuando explica que la cooperación humana en el trabajo funciona, en las sociedades que va describiendo históricamente, en forma espontánea y no voluntaria y planificada. Espontánea significa impuesta.
Por eso, para Marx, el comunismo es una sociedad de productores libremente asociados. Es decir, una cooperación libre. En la sociedad capitalista -a la cual Marx le pone nombre y Freud no, Freud la hace a-histórica- hay una característica general: las masas no aceptan espontáneamente el trabajo. Entonces es necesario garantizar que se realice esta compulsión tratando de minimizar la hostilidad. Pero hay otro peligro que señala Freud, y es que una cultura que mantuviera a un gran número privado durante una gran cantidad de tiempo inevitablemente va a sufrir una rebelión y eso es totalmente comprensible. En ese sentido habla nuevamente de la revolución rusa.
Vimos que para Marx el trabajo es una relación social. Es la forma cómo se reproducen las condiciones materiales de vida. Está ligado a una forma de propiedad de los medios de producción y una forma de apropiación del excedente. Históricamente en el capitalismo hubo y hay una rebeliones contra el trabajo asalariado, momentos en que las masas quiebran la naturalización de las relaciones de explotación, abriéndose así el camino a la revolución social. Por el contrario, Freud transforma esta situación históricamente determinada en una característica general de la humanidad. Sólo podría cambiarse, quizá con un “cambio civilizatorio”, es decir, que masas mejor educadas puedan aceptar voluntariamente la carga del trabajo en pos de un bien común. En ese marco introduce sus opiniones sobre la Unión Soviética.
Como vemos, Freud tiene una visión ilusoria del “bien común” y una explicación psicológica de las adhesiones políticas de las masas: en la base está el narcisismo, identificarse con un ideal y entonces, obtener una satisfacción secundaria producto de esa situación. Como vemos, Freud construye una cosmovisión psíquica-anímica de la historia que es opuesta a la concepción materialista de Marx, que creemos es la única que puede no sólo explicar los fenómenos históricos concretos, sino también constituirse en una guía para la transformación de la realidad.
Algunos conclusiones
En sus críticas a la Unión Soviética, podemos decir que Freud en esta conferencia que discutimos hoy, confunde stalinismo con marxismo (y bolchevismo). Efectivamente Stalin había dirigido una contrarrevolución en la URSS: la democracia soviética no existía más, y en su lugar se había instaurado una dictadura de partido único, que gobernaba al servicio de los privilegios materiales de la burocracia. Esta degeneración de la revolución de octubre se impuso luego de un proceso histórico terrible, que llevó a luchas políticas descarnadas, a expulsiones, a asesinatos masivos, a las tristemente célebres “purgas”.
Todo el mundo sabía que había una situación en la Unión Soviética donde existía una lucha entre un sector llamado Oposición de Izquierda encabezado por Trotsky y otros dirigentes históricos del partido bolchevique y Stalin. Finalmente, termina imponiéndose Stalin y aunque se preservan las relaciones de producción, basadas en la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción, se inicia un proceso que va liquidando las conquistas de la revolución de octubre. Esta es una discusión bastante difícil para hacer en tan poco tiempo. Como vemos en el texto que discutimos hoy, en realidad la crítica de Freud es al estalinismo al que toma sin cuestionar como la concreción práctica del marxismo. Para Freud había un marxismo teórico, que mientras fuera teórico, era fragmento de una ciencia social. Después, se hace práctico y se hace cosmovisión y religión. Esa es la visión que tiene -muy excesivamente simplificada- de la revolución rusa; cuando en realidad se trata de un proceso histórico de luchas, de fracciones partidarias, de guerras civiles, de un montón de cosas. Esa es una simplificación casi extrema del proceso revolución rusa y de su degeneración estalinista. El marxismo que nosotros tratamos de recrear y de reivindicar, el que creemos que es lo que está en los textos de Marx -y no se trata de de repetir los textos- de ninguna manera podría confundirse con un reduccionismo “naturalista” o de otro tipo. Lo que establece Marx es una relación muy compleja de la base económica de reproducción de las condiciones materiales de existencia y una serie de fenómenos que van desde la ideología hasta la ciencia, hasta el propio Estado, el derecho, etc. que no es una relación determinada término a término, sino -dice Marx- que actúa una determinación última instancia de la economía sobre los fenómenos políticos, culturales, etc. es decir, que entre ambas instancias hay todo un sistema de mediaciones que introduce una discordancia, una desigualdad entre ellas.
Por último, una pequeña referencia a la ideología. Según Marx, un aspecto de la ideología es el de encarnar una idealización de las relaciones de producción. Por eso, dice que las ideas de una época, las que son hegemónicas, son las ideas de la clase económicamente dominante. Porque una clase no domina solamente en lo económico, sino que, como planteaba Gramsci tiene que tener hegemonía, es decir, la capacidad de presentar sus intereses particulares como los intereses generales del bien común. Una clase no domina sólo bajo la forma de patrones individuales que emplean trabajadores sino que tiene una superestructura política y un discurso ideológico que la justifica. A diferencia de Freud para quien la religión esencialmente respondería a una especie de neurosis de la humanidad, para el marxismo la religión, como cualquier otra ideología, esencialmente responde a las relaciones sociales de producción y de existencia. Si ustedes piensan por ejemplo en las grandes instituciones religiosas -como la iglesia católica, o la iglesia ortodoxa rusa, históricamente juegan un rol conservador de las relaciones sociales y actúan como un factor de poder terrenal.
Esperemos en próximos encuentros, seguir profundizando en esta crítica marxista a los fundamentos del psicoanálisis.