A modo de presentación

| 6 abril, 2011 | Comentarios (3)

El internacionalismo de los oprimidos, los intelectuales y la clase obrera

Ariane Díaz y Gastón Gutiérrez (editores)

Creamos este blog, dedicado a confrontar con los sentidos comunes y el conformismo que están empezando a cuestionarse en otras latitudes, y abierto a todos los que quieran participar y debatir cómo avanzar en una alternativa de la clase obrera y el pueblo. En esta presentación manifestamos cómo vemos la situación internacional y nacional desde el punto de vista de los debates políticos e ideológicos.

La “primavera de los pueblos” árabe y el guerrerismo imperialista

El 2011 empezó volviendo contemporáneas ciertas palabras: “revolución”, “guerras civiles” e “imperialismo” recrean el imaginario de las luchas obreras y populares, y plantean otras condiciones para la recomposición del marxismo revolucionario. Después de 30 años de contrarrevolución neoliberal en los que la dominación capitalista avanzó sobre las derrotas de la clase obrera, el capitalismo, sin embargo, profundizó sus contradicciones: la extensión, aunque fragmentada, de las clases asalariadas y por tanto de sus potencialidades como fuerza social, y la crisis económica mundial en curso a la que las grandes potencias no encuentran salida, son expresiones de problemas profundos y potencialmente explosivos.

Con el trasfondo de la crisis capitalista internacional más profunda de las últimas décadas, la actual irrupción de las masas volteando gobiernos indica que estamos asistiendo a las primeras etapas de un nuevo período. Un profundo proceso recorre África y Medio Oriente, es una nueva “primavera de los pueblos”, que al igual que la de 1848 se extendió rampante por toda la geografía de la región. Se tambalean gobiernos que durante décadas garantizaron el statu quo imperialista de EE. UU. e Israel, en una zona geopolíticamente caliente del mundo, donde está el grifo del petróleo. En Túnez y especialmente en Egipto, la clase obrera fue la fuerza social fundamental que quebró la resistencia de Mubarak.

Hace más de 80 años un joven intelectual peruano uso su fina pluma para explicar los grandes acontecimientos de la política internacional, a través de las “figuras” y las ideologías de lo que para él constituía la “crisis mundial” de su tiempo. Para Mariátegui el mundo era una sola “escena contemporánea” que debía ser comprendida a fondo para pensar mejor los problemas de la revolución en Perú y América Latina.

Hoy, en el mundo “global” de la internacionalización de los capitales y su crisis, no podría pensarse mayor contraste entre ese espíritu del Amauta y la estrechez provinciana de la intelectualidad argentina y el populismo latinoamericano. Ni los “nacionales y populares”, absortos en el sostén del kirchnerismo y la búsqueda reeleccionista, ni los “latinoamericanistas”, emblocados en el apoyo de Fidel Castro y Hugo Chávez al asesino Kadafi en Libia, son capaces de ubicarse en la crisis mundial que nos toca actualmente.

El guerrerismo imperialista reapareció en Libia, una nueva intervención militar en el mundo musulmán, presentada ya no como una “lucha contra el terrorismo” como hacía Bush, sino como una “intervención humanitaria” por parte de Obama, Sarkozy y Cameron.

Libia divide las opiniones en la izquierda mundial. Intelectuales y políticos socialdemócratas y de la izquierda reformista, especialmente en los países imperialistas, soslayan la intervención imperialista y la apoyan como un “mal menor” frente a la represión kadafista, justo en momentos en que es necesaria una posición antiimperialista consecuente frente a esta nueva guerra. En el espectro opuesto, Fidel Castro, Chávez y Evo Morales se oponen a la intervención imperialista, pero apoyan a Kadafi, quien no solamente hasta ayer era un aceptable dictador proimperialista que apoyó la invasión a Irak, sino que hoy se ha embarcado en una guerra contrarrevolucionaria feroz para aplastar el levantamiento popular bombardeando a su propia población civil. Fidel escribió “Danza macabra de cinismo” para denunciar los argumentos imperialistas, pero no se privó de señalar que Kadafi debe combatir y triunfar; ¿no es cinismo no decir que esto significará nuevas penurias para las masas que se levantaron contra él?

La única posición realista ante los procesos revolucionarios en el mundo árabe es aquella que adopta sin dudar el punto de vista de las justas rebeliones de sus pueblos y señala a la vez que la única salida progresiva para el pueblo libio es luchar enérgicamente contra la intervención imperialista. Un “punto de vista antiimperialista” consecuente es aquel que también lucha por derrocar a la reaccionaria dictadura de Kadafi, porque en el destino de esta “primavera de los pueblos” se juegan las posibilidades de la lucha de clases en este inicio de resistencia a la crisis mundial.

Por eso intentan imponerse desvíos mediante “contrarrevoluciones democráticas”, como pretenden hacer en Túnez y Egipto, o golpes contrarrevolucionarios y guerras como en Libia. Sin embargo, la actual “primavera de los pueblos” expresa una resistencia a la crisis de alcance internacional, como vimos en las luchas en Francia y las movilizaciones en EE.UU. y Gran Bretaña, a la vez que un mayor protagonismo de las luchas obreras. La continuidad y profundidad de la crisis mundial y el desarrollo de la declinación de la hegemonía imperialista norteamericana plantean una perspectiva que actualiza la era de crisis, guerras y revoluciones que caracterizó al siglo XX.

El conformismo intelectual y el Estado

La intelectualidad nacional progresista vive un clima de “reconciliación” en el “pago chico” después de las divisiones entre los intelectuales “K y no K”, cuyo punto más alto fue el debate sobre “el campo”. La continuidad del crecimiento económico y la alta intención de voto a Cristina Kirchner estimulan la ilusión de un aislamiento nacional en los intelectuales tradicionales. Los “nac&pop” confían en un progreso indefinido del “proyecto K”, e imaginan una continuidad eterna de un conformismo social, donde la intervención desde abajo de los oprimidos, como la del 2001, haya desaparecido del horizonte.

Comparten, sin saberlo, los mismos tópicos conservadores que dicen confrontar. Luego de que una intelectual opositora como Sarlo desgranara sendas notas con elogios a la “hegemonía cultural” que habría establecido el kirchnerismo en su batalla contra la “hegemonía mediática” de las corporaciones, el affaire Vargas Llosa (un neoliberal declarado) y el homenaje realizado tras su fallecimiento a David Viñas (un intelectual que se autodefinía de izquierda e independiente de todo gobierno), sirvieron de catalizador para ubicarse como defensores de las causas justas, en terrenos menos ásperos que la política nacional del gobierno.

Pero he ahí el sapo que nos piden traguemos. Porque la reconciliación tiene como base el acercamiento de sus posiciones en el marco de un gobierno que cada vez se preocupa menos por el “doble discurso” y gira abiertamente a la derecha en un intento de establecimiento de un “país normal”: burgués. Mientras muchos opositores encuentran cada vez menos diferencias en la “república” que quisieran y la que ofrece Cristina, los progres K se aprestan a ser los encubridores de este giro. El motor común es la defensa de la “institucionalidad” burguesa contra toda acción u organización de los sectores que defienden sus derechos con la acción directa, mientras que la soja vuelve al silo kirchnerista con Reutemann, De la Sota y el líder de la Federación Agraria, que en Catamarca y La Rioja se intercambian favores políticos con lo más rancio del menemato, que los varones del conurbano y Scioli se convierten en progres en las listas del Frente para la Victoria, que las fuerzas de seguridad gatillan fácil pero reordenadas con Garré, y que la burocracia sindical pretende haberle soltado la mano a los Pedraza y dejar “actuar a la Justicia” cuando la causa misma muestra el entramado de buenos negocios que cuestionan a otros burócratas “del palo” y las agachadas diarias en la defensa de los trabajadores que sostienen a todas sus variantes.

Cuando los K hablan de militancia, están hablando de una juventud con toda la mística de… muchos cargos bien pagos, y las aspiraciones rebeldes de… un funcionario. Y cuando reivindican la intervención estatal, busque dónde parapetarse: este Estado cuenta en su haber, en pocos meses, con los asesinatos Mariano Ferreyra mientras apoyaba la lucha de los tercerizados, miembros de la comunidad Qom que defendían su tierra contra el avance de la soja e inmigrantes sin vivienda que ocupaban un parque.

Nuestra intelectualidad progre desconoce así algo que el caso “fundacional” de la figura del intelectual comprometido, el caso Dreyfus, había dejado en claro: intelectuales comprometidos no fueron sólo los que decidieron tomar partido por esa causa justa, sino los que comprendieron que dicha causa chocaban con “la razón de Estado” de la Tercera República francesa de la época. A esa tradición estaba apelando Viñas cuando en una entrevista reciente decía: “un intelectual no puede ser oficialista. (…) Militantes sí. Pero me guardo ese margen de discrepancia”, consejo que esta intelectualidad prefirió ignorar mientras usaba su figura para camuflarse en una “batalla cultural K” que se presenta como defensora de las causas justas.

No es con el Estado donde está planteada hoy la batalla política y cultural sino contra éste. Las causas justas son las que se juegan en las luchas y organizaciones que por ello mismo son hoy perseguidas.

La intelectualidad “nac&pop” se encuentra postrada ante el Estado; durante el ciclo kirchnerista se han integrado a las funciones “culturales” que el gobierno considerara relevantes. Este año menos puede esperarse de esta intelectualidad progre: para ella la vara de las causas justas se mide ahora en los porcentajes de la estadística electoral. Mientras tanto son constantes los juicios por desafueros y las expulsiones por parte de la burocracia sindical peronista, que se suman a los más de 4000 procesados, trabajadores de las organizaciones de base y estudiantes que han apoyado las luchas. Entre los miles de perseguidos por luchar que existen hoy bajo el gobierno de Cristina, están los dirigentes de la comisión interna de Kraft, los trabajadores de Zanon y Stefani (como Raúl Godoy y Alejandro López, ex secretarios general y adjunto del sindicato, y otras varias decenas de ceramistas), tres compañeros de los centros de Filo y Sociales por participar de acciones en solidaridad con la lucha de Kraft, sumados a otros que participaron en las luchas estudiantiles del 2010, a la vez que Martino sigue preso por manifestarse contra los criminales ataques a los palestinos del Estado genocida de Israel. ¡Incluso están procesados compañeros por medidas en repudio al crimen de Mariano Ferreyra!

Quién no pueda decir “yo acuso” ante esta persecución estatal, o peor aún, dirija su dedo acusador a la izquierda en general y al trotskismo en particular, no puede considerarse un intelectual comprometido. Una intelectualidad crítica no puede enfrentar al “antipiquetero” Vargas Llosa mientras calla sobre la persecución y la demonización de los que luchan; son necesarios los mayores esfuerzos para la defensa de estos luchadores, y por su rol en la sociedad y la opinión pública, la intelectualidad podría aportar en ello.

La intelectualidad y la clase obrera

Otro sector de la intelectualidad, muchas veces recluido en ámbitos más bien académicos, decide mantener una autonomía frente a la cooptación estatal, y se referencia en las luchas protagonizadas por los “movimientos sociales”, y en los últimos años, al calor de la recomposición de las fuerzas de los trabajadores, comienza a mirar más de cerca los procesos en la clase obrera. Pero la reclusión académica es una vía muerta o el resguardo de los escépticos; es tiempo de fuertes posicionamientos desde el punto de vista de los oprimidos y de luchas políticas. Todos aquellos que quieran dar pasos efectivos en construir una alternativa independiente de la clase trabajadora, deben apostar al desarrollo de lo más avanzado que ha dado la clase obrera.

En nuestro país, los sectores clasistas del sindicalismo de base se encuentran dando una pelea allí donde reside el poder “molecular” del Estado personificado en sus agentes de la burocracia sindical. No casualmente es allí donde más difícil ha sido regenerar, aunque sea cosméticamente, una renovación kirchnerista del viejo régimen, y donde reside a la vez una de las alianzas más fuertes del gobierno, pero que más desprestigio popular tiene.

Nuestra apuesta es que de estos sectores clasistas emerja un cuestionamiento al conformismo imperante. Distintas organizaciones obreras independientes del gobierno y la burocracia sindical, con el relanzamiento del periódico obrero Nuestra Lucha, se proponen construir una fuerte corriente que barra con la burocracia enquistada en sus organizaciones y levante una política de independencia de clase; esas organizaciones expresan lo más avanzado de las luchas del 2001 como Zanon y el sindicato ceramista de Neuquén, los luchadores clasistas del Subte, las comisiones internas de la industria de la alimentación y otras fábricas de la Zona Norte y los ferroviarios que protagonizaron la lucha contra la precarización. Nosotros ponemos todo nuestro esfuerzo en acompañar y desarrollar esta corriente de militantes obreros clasistas, y llamamos a que otros a que se sumen a esta importante iniciativa, comenzando por la lucha por el desprocesamiento de los luchadores, entre otras importantes iniciativas ideológicas y políticas.

El dogmatismo y la falta de ideas campea en las filas kirchneristas; contrariamente a ello, nosotros nos proponemos construir una juventud y una corriente obrera que tenga como objetivos no un cargo, una renta o un fuero, sino la construcción de un partido revolucionario que cuestione desde la raíz este sistema capitalista y su Estado para construir una sociedad sin explotadores y explotados.

En este nuevo blog del IPS se propone abordar críticamente un amplio espectro de debates: la profundidad y los ritmos de la crisis capitalista; los problemas geopolíticos actuales; el rol de la clase trabajadora como sujeto de transformación social; la crítica a los Estados y regímenes de las clases dominantes desde el ángulo de la lucha revolucionaria; hasta los más amplios temas en los ámbitos de la teoría y la cultura; y debatir sobre las grandes cuestiones estratégicas que hacen a la lucha por la revolución socialista internacional.

Contrariamente a los sentidos comunes reaccionarios que sostienen que la elaboración y el debate teórico son incompatibles con la militancia partidaria (una caricatura de la autodenominada “izquierda independiente” que considera a los partidos estructuras rígidas sin discusión de posiciones e ideas o bien uno de los prejuicios heredados de la tradición del marxismo de la posguerra que separó la teoría marxista de la construcción conciente de organizaciones revolucionarias), el PTS, con revistas como Lucha de Clases y Estrategia Internacional, dando vida al CEIP “León Trotsky” y al Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx”, en las Jornadas Marxismo 2008 y 2009, y otras iniciativas, ha buscado alimentar los debates en el seno del marxismo y la izquierda, dando la pelea por recrear la teoría marxista, apuntando al desarrollo de una nueva generación intelectual comprometida con la militancia revolucionaria.

Es con estos objetivos que también creamos este blog, dedicado a confrontar con los sentidos comunes y el conformismo que están empezando a cuestionarse en otras latitudes, y abierto a todos los que quieran participar y debatir cómo avanzar en una alternativa de la clase obrera y el pueblo.

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Category: Artículos, Ideas y debates, La escena contemporánea

Comments (3)

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  1. […] A modo de presentación IPS Karl Marx | 6 abril, 2011 | Comentarios (0) […]

  2. ruben arturo lopez santos dice:

    Gracias por recordar a uno de los mejores historiadores de la Argentina, lamentablemente muerto tan joven y sometido a la marginación, por tipos como Felipe Pigna.
    Lo he leído en la Perla cuando estudiaba Derecho. Les cuento una cortita, cuando tuve que rendir Política Económica Argentina, me toco el tema del tránsito del mercantilismo al capitalismo, y antes en una mesa de La Perla del Once, estuve leyendo a Milcíades. Aprobé con DIEZ. Los felicito, lástima que los pibes no conozcan a fondo a este historiador que trituró al falso trotskista Abelardo Ramos en una polémica sobre la existencia o no de una Burguesía Nacional en la Argentina. Tury lópez Santos.

    • IPS Karl Marx dice:

      Gracias por el comentario, si le interesa el tema, en la revista Ideas de Izquierda salió en su primer número una lectura sobre la obra de Peña con dos artículos, uno de Christian Castillo y otro de Hernán Camarero. Se pueden encontrar en la página de la revista, http://www.ideasdeizquierda.org. Saludos

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