Crisis capitalista, kirchnerismo e izquierda. Un aporte a las IX Jornadas de Sociología

| 11 agosto, 2011 | Comentarios (0)

Desde la Juventud del PTS y el Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx” (IPS), saludamos la realización de las IX Jornadas de Sociología. Consideramos que la reunión de cientos de docentes, estudiantes e investigadores de Ciencias Sociales puede ser una fructífera oportunidad para desarrollar una agenda de debates que desde la sociología se interrogue críticamente sobre las grandes cuestiones sociales y políticas de esta primera década del siglo XXI.

1 La invitación a discutir el “Capitalismo del siglo XXI, crisis y reconfiguraciones. Luces y sombras en América Latina” es un buen punto de partida, porque creemos que de lo que se trata es de pensar las consecuencias de la crisis capitalista mundial más grave de las últimas décadas. La magnitud histórica de esta crisis supone una verdadera “crisis civilizatoria” como afirma la convocatoria a las Jornadas. Pero entonces vale sacar la conclusión de que esta crisis pone en primer plano los límites del capitalismo para reproducirse como sistema, dando por tierra finalmente a las ilusiones apologéticas que imperaron durante un ciclo de “neoliberalismo”, pero también poniendo en cuestión las ilusiones en que reformas impulsadas desde el Estado puedan sortear la crisis. Precisamente estamos viendo cómo los mecanismos de la intervención estatal (salvatajes financieros e inyecciones dinerarias) no pudieron evitar una nueva caída recesiva. El tempestuoso desarrollo de la crisis internacional desde el centro del sistema, Estados Unidos y Europa, desnuda ante millones los intereses que defienden los distintos gobiernos capitalistas, salvando a los grandes grupos financieros y haciendo pagar a los trabajadores y el pueblo los “costos” de un sistema en declinación.

Esto ha dado comienzo a un nuevo ciclo de resistencia de las masas, que comenzó en el Norte de África con los procesos de Túnez y Egipto, y llegó al viejo continente en las movilizaciones de los “indignados” en España y las huelgas y luchas callejeras en Grecia. Estas movilizaciones de millones son las primeras postales de los grandes enfrentamientos sociales y de las luchas de clases que generará esta crisis mundial, de lo que se trata entonces es de analizar la crisis del capitalismo del siglo XXI para recrear una perspectiva de lucha anticapitalista.

2 También tenemos el desafío de pensar a América Latina en esta crisis, donde por las desigualdades del mercado mundial no se está sintiendo su impacto de manera directa. Sin embargo, ya opera como un reloj de arena en marcha, hace pocos días los presidentes del UNASUR cayeron en cuenta de que el nuevo capítulo de la crisis mundial amenaza el crecimiento de los países de la región, especialmente de Brasil, dando una cachetada a las ilusiones de una “desconexión” de las economías latinoamericanas. Hoy los gobiernos latinoamericanos, “conservadores” o “progresistas”, declaran que diseñaran juntos una respuesta a la crisis, no son más que declaraciones de intenciones porque ya hay disputas comerciales entre ellos, pero lo que manifiestan es que el mito de que la crisis española es el pasado en nuestro televisor, y no el futuro en nuestras calles, no es de ningún modo sostenible. Los gobiernos latinoamericanos se preparan para enfrentar las convulsiones porvenir y esto trae más “sombras” que “luces”.

Luego de más de casi una década con muchos de estos gobiernos en el poder, los que se autodenominan “progresistas”, “nacionalistas” o “populares” se han mostrado incapaces de desmontar las consecuencias de décadas de ofensiva capitalista sobre las condiciones de vida de la población latinoamericana, de extracción imperialista de los recursos naturales y de explotación. Incapaces de romper con la subordinación a las grandes potencias imperialistas en un ciclo de crecimiento capitalista inédito en la región, ¿cómo será la situación cuando las “sombras” de la crisis internacional en curso se ciernan sobre la región?

Es que los “gobiernos pos neoliberales” (Chávez, Evo, Correa y Kirchner) surgieron como desvío, luego de duras luchas de masas, con cientos de miles de trabajadores y campesinos enfrentando a sus gobiernos a comienzos de este siglo, con movilizaciones multitudinarias que se extendieron por Argentina, Bolivia y Ecuador, que fueron las verdaderas “luces” que iluminaban América Latina con un cuestionamiento político que, de profundizarse, ponía en cuestión el orden burgués semi-colonial. Hoy, conjuntamente con los nuevos episodios de la crisis mundial, vemos que hay un nuevo reverdecer de las luchas, como vimos en Bolivia a inicios de año, y ahora vemos en la impresionante lucha de los estudiantes chilenos.

3 En Argentina, la represión y asesinato a los sin techo en Ledesma, Jujuy son una muestra más de cómo se prepara el gobierno kirchnerista y la oposición patronal para frenar la emergencia de los de abajo, aquellos a los que no les alcanza el “nunca menos”. La Argentina fue escenario de jornadas revolucionarias en el 2001, con sus movilizaciones de masas, los obreros que ponían a producir sus fábricas bajo control obrero, los movimientos de desocupados y las asambleas populares, y posteriormente, del surgimiento de un gobierno de desvío que se propuso reconstruir un régimen político profundamente cuestionado, abriendo paso a una “normalización burguesa” que garantizara ganancias record para los capitalistas sobre la base de una mega devaluación, una precarización laboral que comprende a casi la mitad de la fuerza de trabajo y la super-explotación de millones de trabajadores pobres. El giro a derecha del gobierno de CFK confirma lo anterior y pone en entredicho el relato que difunden los intelectuales kirchneristas. Es que la violencia estatal contra las demandas más sentidas de los trabajadores y explotados es la norma en el último año del segundo gobierno K. Ya son trece luchadores asesinados en los últimos meses, a saber: Mariano Ferreyra, los compañeros Qom de Formosa, los trabajadores inmigrantes asesinados en Villa Soldati, y los cuatro jujeños que cayeron por las balas de la policía del gobernador kirchnerista Barrionuevo, dan cuenta de que lejos de una “profundización del modelo” que busque confrontar con la derecha, vemos que la “normalización” del régimen ataca la herencia del 2001, es decir, la acción directa de masas que busca solucionar las grandes problemáticas sociales estructurales de nuestro país: la vivienda, la tierra, la precarización laboral, etc.

Si esta es la respuesta en un escenario de crecimiento económico, ¿cómo será la situación ante nuevas crisis sociales y políticas? Ya asistimos a la crisis del “relato” del gobierno, que en nuestra facultad tiene como emblema al núcleo de intelectuales agrupados en Carta Abierta, y que ha hecho de la “no represión al conflicto social”, del “crecimiento con inclusión” y la  “batalla cultural contra la derecha”, apotegmas que no pueden ocultar el entramado de acuerdos y alianzas del gobierno nacional con la agenda de la rancia derecha, como mostró la solución conjunta de éste con Macri frente a la crisis habitacional en Soldati, con el vil desalojo y la creación de un Ministerio de Seguridad. Pacto que emergió nuevamente en Jujuy, con el aparato represivo del Estado, con su policía, jueces y fiscales al servicio del latifundio de los Blaquier.

4 En ese contexto se desarrolla un año electoral clave. Las internas abiertas impuestas por el kirchnerismo y la oposición, tienen dos objetivos estratégicos: por un lado fortalecer el régimen de desvío de las Jornadas Revolucionarias de 2001, en un intento por regenerar el bipartidismo; y por otro, silenciar a la izquierda y por esta vía a quienes son parte de la gran mayoría de los movimientos de lucha independiente, del sindicalismo de base clasista, de la juventud combativa y de sectores de la intelectualidad crítica, que ve la crisis del “progresismo” kirchnerista y la emergencia de luchas que cuestionan al gobierno por izquierda.

El intento de proscribir a la izquierda tiene un carácter preventivo: ante la amenaza de la llegada de la crisis a la Argentina y la emergencia de nuevas batallas de los explotados se busca impedir, mediante el debilitamiento de la capacidad de aprovechar una tribuna electoral para la movilización, que la izquierda que plantea una salida de independencia de clase pueda converger con las tendencias que en las masas, aún en forma embrionaria y espontánea, cuestionan la sacrosanta propiedad capitalista, como en el Parque Indoamericano y en Ledesma.

Desde la caída de la dictadura, por primera vez se impone un piso de 400 mil votos para poder presentarse a elecciones. Frente a esta maniobra del régimen nos propusimos conformar un espacio al que han adherido más de 500 intelectuales, docentes e investigadores de diversas tradiciones y biografías políticas, agrupados en la “Asamblea de apoyo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores”, en primer término para luchar contra la proscripción a la izquierda y superar las trabas que impone el régimen para que se exprese la voz de los trabajadores. A un proyecto de intelectualidad kirchnerista, cuyo relato pierde credibilidad conforme el gobierno profundiza su giro a derecha, desde la Juventud del PTS queremos oponerle una intelectualidad militante, ligada a la clase trabajadora y a sus luchas, que tenga claro de qué lado estar en los enfrentamientos entre los trabajadores y el pueblo, y el Estado que defiende a sus explotadores.

En el mismo sentido también  se pronunció un arco importante de agrupaciones estudiantiles independientes quienes denunciando la proscripción electoral llaman a votar al Frente de Izquierda, como Cauce, el MIR, La Martedí y Prisma, clarificando como enfrentar las tareas del presente. Del mismo modo, es necesario el pronunciamiento claro contra la proscripción a la izquierda por parte de La Juntada (La Mella y otros) que conduce el Centro de Estudiantes. Al mismo tiempo consideramos un error el llamado que hicieron al voto por Filmus en el balotaje de Capital bajo la justificación de enfrentar a Macri: ¿acaso no fue el mismo Filmus el que justificó la represión a los docentes de Santa Cruz?.

El apoyo al Frente de Izquierda y los Trabajadores el 14 de agosto se transforma en un deber y un principio democrático de todo luchador contra la explotación y la opresión política.

En las dos entrevistas a Eduardo Grüner y Hernán Camarero que componen el presente boletín, desarrollan algunas de las cuestiones aquí planteadas. Allí también critican a la intelectualidad kirchnerista por mantenerse al margen de este problema, y por la obsecuencia que muestran ante la debacle del kirchnerismo. La intelectualidad agrupada en Carta Abierta, o la que gobierna las principales facultades “humanísticas”  e instituciones culturales y científicas también ha demostrado una pobreza de argumentos y una escaza voluntad de debate de ideas. ¿O acaso se ha visto que en sus canales de TV, en sus facultades y bibliotecas, o en sus revistas y periódicos alternativos a la “corpo” haya lugar para el debate con posiciones críticas y de izquierda? El mayor debate que se ha dado en nuestra facultad fue organizado por nosotros, desde el Insituto del Pensamiento Socialista, creemos que una intelectualidad de izquierda militante solo puede forjarse en la confrontación de sus posiciones, democráticamente pero sin concesiones, y es por eso que impulsamos la charla “Los intelectuales, el kirchnerismo y la izquierda”, con más de 700 personas en la sede de Constitución de  nuestra facultad, y 700 siguiéndola por TVPTS, con la participación de Horacio González y María Pía López  (Carta Abierta), Pablo Alabarces y Eduardo Grüner, (independientes que llaman a votar al FIT), y Cristian Castillo, candidato a Vicepresidente del Frente de Izquierda y dirigente del PTS. En las siguientes páginas incluimos algunos extractos de aquel debate.

5 Cuando las imposturas, montadas sobre concesiones que ya no alcanzan, entran en crisis porque es la realidad la que clarifica la orientación social que asume el Gobierno kirchnerista, es imprescindible repensar cómo enfrentar los tiempos que vienen, en donde no puede pensarse en resolver los enormes problemas estructurales de Argentina sin atacar los intereses de los empresarios y sin enfrentar a la mencionada coalición de gobernadores, intendentes y burócratas sindicales que son la base del “modelo”.

Para nosotros, que militamos en una corriente que fue parte de las jornadas revolucionarias del 2001, con el ejemplo de la fábrica Zanon bajo control obrero, y el Sindicato Ceramista de Neuquén como emblema de la unidad de las filas obreras, unidad con la que hemos conseguido recientemente los primeros legisladores obreros de la historia de Neuquén, que nos pusimos en la primera línea de los más resonantes conflictos obreros de los últimos años (Subte, Kraft) y en defensa de la educación pública aportando al surgimiento de un movimiento estudiantil combativo, independiente y pro obrero, creemos que es tiempo de abrir un debate franco.

Contra la utópica idea de que los trabajadores y el pueblo puedan resolver los problemas de trabajo, salud, vivienda y educación aliándose a burocracias mafiosas, aparatos punteriles conservadores y en la “gestión” del Estado y sus fuerzas represivas, creemos que es preciso construir una alianza social progresiva para dar salida a las demandas más sentidas del pueblo trabajador. Una alianza que necesariamente tiene que basarse en el peso social de la clase obrera ocupada junto los desocupados que una lo que la burguesía separa y el gobierno legitima: una alianza de los trabajadores en blanco, precarizados, en negro y desocupados junto al movimiento estudiantil que supo poner en los últimos años en el camino de la alianza obrero-estudiantil.

Los últimos años han prefigurado las tendencias a la emergencia de esta alianza: es lo que nos propusimos cuando fuimos cientos de estudiantes junto al sector clasista del sindicalismo de base agrupado en torno al periódico Nuestra Lucha a solidarizarnos con los compañeros que luchaban en Villa Soldati por el derecho a vivienda. Fue la que se expresó en la heroica lucha de Kraft con los obreros ocupando la planta y cortando la panamericana, los estudiantes en Callao y Corrientes y los desocupados en los puentes de acceso a la Capital. Hoy desde la Juventud del PTS nos proponemos sentar las bases para forjar la construcción de una fuerza social que pueda enfrentar los ataques de los empresarios y el Gobierno en un contexto de crisis histórica del capitalismo. Es por esto que damos una batalla dentro de la universidad por una intelectualidad marxista ligada a la lucha de la clase obrera y los sectores oprimidos y nos proponemos aportar en forma militante a la construcción de una corriente político sindical en el movimiento obrero, llegado a miles de trabajadores entorno al periódico Nuestra Lucha, impulsado por Zanón, Kraft, la minoría del AGTSyP (Subte), la lista Bordó del Roca, Donelley, entre muchas otras comisiones internas y delegados.

Desde la Mayoría Estudiantil en la Junta de Carrera de Sociología, queremos abrir estos debates para realizar nuestro aporte al desarrollo de las presentes Jornadas.

En Clave Roja en la Juventud del PTS / Mayoría estudiantil de la Junta de Sociología

IPS – Instituto del Pensamiento Socialista


Tags: , , , , , , , , , , , ,

Category: Artículos, Eventos, Frente de Izquierda, Ideas y debates

Dejar un comentario




Si quieres agregar una imagen a tu comentario, consigue un Avatar.