La versión de Aguinis sobre la biografía de León Trotsky

| 20 octubre, 2011 | Comentarios (4)

Liova corre hacia el poder. Marcos Aguinis. Buenos Aires: Sudamericana, 2011.

414 páginas.

Liova es el apodo diminutivo y afectuoso para Lev (León), con que la familia llamaba en su infancia al lider de la Revolución Rusa León Davidovich Bronstein (1879-1940), quien pasa a la historia bajo el seudónimo de Trotsky.

Marcos Aguinis, desde el título, manifiesta así su intención de escribir esta novela sobre la primera etapa de la vida de Trotsky hasta la llegada al poder, un interés legítimo y promisorio de abordar un aspecto de la vida del revolucionario poco estudiada. Pero el resultado es una visión edulcorada, costumbrista, parcial, con lo cual el autor termina por dar una imagen falseada del héroe que ha tomado entre manos.

El 70 aniversario del asesinato de Trotsky ha dado oportunidad a la aparición de distintas aventuras editoriales sobre su figura, como la publicación en español de Laguna en febrero pasado, de la autora de best sellers norteamericana Barbara Kingsolver, una ficción sobre el período mexicano de LT y también en esta línea ficcional la más considerable novela del cubano Leonardo Padura El hombre que amaba los perros, centrada en la relación de Trotsky con quien fuera su asesino y editada por Tusquest de Barcelona en septiembre 2009. En el género biográfico Trotsky: A Biography (2009) por Robert Service representa la tradicional visión crítica del conocido historiador inglés. Pero la propuesta de Aguinis para Liova corre hacia el poder no carece de audacia, ya que ha tomado la propia autobiografía de Trotsky, Mi vida (1930), como texto de “inspiración para ajustar, corregir, hiperbolizar, perfeccionar y darle más potencia a su temprana trayectoria (413)” como confiesa al final del libro en el apartado de Reconocimientos.

La autobiografía Mi vida fue escrita por Trotsky en ruso durante su destierro de Constantinopla y publicada por primera vez en 1930. La primera edición española data del mismo año por Cenit, de Madrid. Existe también una publicación mexicana de la Compañía General de Ediciones, de1960. La edición clásica en lengua española es la del año 1979 por Akal Editor, de Madrid, con traducción desde el alemán realizada por Wenceslao Roces. Esta última versión está disponible en Internet dentro del portal del Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones “León Trotsky” (CEIP) como parte de su obra completa. Y es sin duda la seguida por M. Aguinis como escrito base, ya que al contrastarse su libro con el original de Trotsky de este portal se encuentran casi idénticos enunciados en su totalidad.

Vemos por ejemplo en el primer capítulo de Mi vida, en el cual LT. relata una anécdota de su infancia en la granja familiar de Ianovka, referida a un momento en que estaba con su primera institutriz en la hierba; leemos: “¡Mira, mira Liova, _ mira donde está enterrada una tabaquera! Y cogiendo un palito se puso a escarbar. La niñera era también una niña pues no tendría más de dieciséis años. La tabaquera, al hurgarla, se desenrolló y resultó ser una culebra, que se deslizó silbando”. En Aguinis: “! Mira, Liobushka, es una tabaquera enterrada! ¿Será de oro? Escarbó con una ramita de abedul. La tabaquera se desenrolló mágicamente y se transformó en una serpiente que huyó silbando!”( Liova 37). Aquí el enunciado de LT. aparece como relato de Ana, la madre de Trotsky, puesto que Aguinis estructura su libro a partir de varios capítulos iniciales narrados por diferentes personajes de la infancia y juventud de Trotsky. Pero, aunque se cambian los nombres del narrador en cada capítulo, la narración no varía ya que es siempre la voz autobiográfica de Mi vida conducida por Aguinis la que aparece en el texto y a la que trata de encerrar, poner en camisa para “corregir, hiperbolizar”, etc. Otro ejemplo. Respecto al misterio que representaba siendo un niño azorado la comprensión del funcionamiento del tendido del telégrafo, Trotsky cuenta que se lo explicaran diciéndole “Los alambres son una especie de tubitos que llevan la corriente por dentro”. Y Aguinis (32) repite: “Esos alambres son tubitos muy angostos y por dentro camina la corriente”.En realidad, bajo este procedimiento descansa la producción completa del libro Liova corre hacia el poder que abarca la vida de Trotsky desde su nacimiento hasta el triunfo de la Revolución de Octubre.

Quizá Aguinis intentara el desafío de emular a Pier Menard reescribiendo el Quijote. Pero la genial parábola borgeana apunta a la teoría de la recepción —reescribir un texto de modo idéntico pero reinterpretado por un lector de diferente época— algo diverso a la fabricación de Aguinis. Es obvio que en ninguno de los dos casos se trataría de un simple plagio con todas sus consecuencias, ya que tanto la parodia del Quijote de Menard como el Liova de Aguinis, tienen un objetivo específico que surge de sus connotaciones.

Narrativamente Liova se va desarrollando como una aparente clonación de Mi vida, sin embargo, la selección de segmentos y su reescritura crea un metatexto que tiene un punto de vista no coincidente con el original. En ese sentido, no es casual la advertencia que el mismo Trotsky hacía en su prólogo de Mi vida: “En mi vida personal no hay nada que merezca de por sí la publicidad. Todo lo que en mi pasado pueda haber de más o menos extraordinario, está ligado a la lucha revolucionaria”. E insiste así en que por lo tanto: “será necesario dar al lector un punto de apoyo” donde pueda encontrar esa unión entre lo individual con lo histórico. El Liova de Aguinis no brinda ese “punto de apoyo” que era sin duda para Trotsky la acción revolucionaria, sino que, en cambio, construye una versión “inocente” del joven Trotsky, a veces tierna, a veces individualista, atendiendo a la ropa, al sexo, a detalles cotidianos, accesorios a la lucha política. Ese descentramiento del foco (del “trotskismo”) resulta finalmente en que el encuentro de Londres entre Trotsky y Lenin se parezca más al paseo de dos turistas (que además lo eran) que al encuentro de dos mentes listas para cambiar la historia. El tono anecdótico, cordial, benigno, en fin, domesticado, es la apuesta ensayada por Aguinis para su última publicación

Cristina Guzzo

Dra. en Letras por Arizona State University

Especialista en Literatura Hispanoamericana

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Category: Artículos, Cultura, Lecturas críticas

Comments (4)

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  1. Guillermo dice:

    Los comentarios de la Sra Cristina Guzzo me dejan una idea de que el libro es simple, facil y (como ella dice) domestico respecto a la estatura de Liobushka D. Bronstein.
    Acabo de leer el libro, me parecio fantastico y muy bueno ya que el lector se transporta a una epoca y situaciones fundamentales de la historia universal.
    Considero que luego de este libro varias personas se interesaran aun mas en la figura de Trotsky, ademas de profundizar en la figura de Lenin y de esa zona del mundo como Russia.
    Saludos cordiales.
    Atte.
    Guillermo Boeris

  2. Laura Alonso dice:

    Coincido con Cristina Guzzo. El libro de Aguinis es una versión casi infantil de la vida de Trotsky. Anécdotas sin fin y desparramo de ternura, impensable en un revolucionario de su talla.
    Lo peor es la narración: Aguinis escribe en primera persona representando a 8 personajes diferentes. Todos se expresan con el mmismo estilo y lenguaje, sin distinción de sexo, edad, clase o educación. Qué pretensión literaria!!
    Las oraciones son cortas, sin despliegue, excesivamente cuidadas en su armado, lo cual impide dejarse llevar por el relato.
    Aguinis es un gran escritor, pero este libro de su vejez no me provoca ninguna emoción.

    • Carlos Mussari dice:

      Coincido, lei el libro con la excitacion propia de encontrarme ante otro atrapante libro de Aguinis y me desilusione con un monocorde, edulcorado y muy apresurado pasaje por las primeras etapas de la vida de Trotsky. Me parecio mediocre y hasta injusto con la trayectoria de un tremendo narrador como Aguinis

  3. Ernesto Rosenberg dice:

    Coincido con Guillermo : el libro vale la pena, dibuja un joven con todo el impulso y abre puertas a la significación de Trotsky.
    Los detalles de técnica literaria… vale, pero no son centrales, en cambio sí lo es su fidelidad al texto inspirador-“Mi Vida”.

    El problema es porqué un anticomunista como Aguinis escribe un libro “edulcorado” o positivo sobre la infancia y juventud de Trotsky. ¿No?

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