Tosco y el peronismo. Apuntes para el debate(II)

| 9 noviembre, 2011 | Comentarios (2)

Como decíamos acá, la concepción etapista de Tosco lo llevó a buscar “alas de avanzada” dentro de los partidos patronales. Se proponía incluir a la izquierda peronista en su proyecto de “Unidad popular”.

Silvia Licht dice “Perón no genera en Agustín la menor simpatía. Sin embargo, el lucifuercista brega por la unidad con la mayoría de los trabajadores (…) reconoce en las bases peronistas un potencial revolucionario que les permitiría, sin forzar su identidad, forjar el camino hacia una sociedad socialista” (pág. 162, negritas nuestras).

En las cartas a Susana Funes se ve que no hay, ni por asomo, confianza en “el General”. Hagamos un recorrido corto: Julio de 1971, “el avance popular y revolucionario no para. Aquí el freno mayor está dado indudablemente por los participacionistas, dialoguistas y su gran jefe exiliado. Pero ya desaparecerá ese freno que tanto embroma”. Marzo del 72: “Toda la ofensiva del régimen para eliminar a la oposición está en pleno acuerdo con Perón. Así pasó con mi prisión, con SITRAC, SITRAM…”. En otra carta del mismo mes plantea “veremos que opina el de Madrid, que está en el gran pacto con Frondizi y Lanusse”.

Más claro…imposible.

La visión de Tosco era correcta. Lejos de volver para llevar adelante la “Patria Socialista”, Perón retornaba a la Argentina para intentar desactivar el proceso revolucionario en curso desde el Cordobazo.

Rucci dijo “Perón se fue del país para evitar un baño de sangre; y fíjese como se escribe la historia: tiene que volver al país para evitarle un baño de sangre”.

Pero alguna cuota de sangre era necesaria. Había que liquidar a los sectores de vanguardia que podían socavar el control del líder y la burocracia sindical peronista. De esa necesidad surgieron la Triple A, el Navarrazo y la reforma del Código Penal.

Señalan Ruth Werner y Facundo Aguirre “el regreso de Perón no debía cumplir (…) el viejo papel integrador de la clase obrera al estado que tuviera en sus orígenes, sino un rol a la medida de los intereses del capital nacional, de ataque a los trabajadores, de negociación con el imperialismo y de restablecimiento del orden y la “unidad nacional” para pacificar al país”.

La vuelta de Perón fue preparada con la llamada “primavera camporista”, pero el giro político hacia la derecha se inicia con la masacre de Ezeiza. A partir de ese momento, el peronismo en el poder golpeará sobre su propia izquierda y sobre la vanguardia obrera y juvenil para impedir que se conviertan en referentes ante las masas.

“Tosco, tosco corazón, el pueblo te reclama para la revolución”

Pero Tosco apoya en las elecciones de marzo del 73 a la fórmula del FREJULI en Córdoba. “Nosotros damos nuestra identificación-y la doy personalmente- con la fórmula Obregón Cano-López, porque queremos ser consecuentes con una línea de unidad combativa que ha sido práctica en la CGT de la cuál es secretario general el compañero Atilio López, del peronismo y del sector combativo, como también de otros sectores de izquierda (…) en cuanto al orden nacional no tenemos el mismo concepto por la propia composición del FREJULI, por la presencia de Solano Lima, por lo que significa Frondizi…” ( La clase revolucionaria…Pág. 197).

Al mismo tiempo que llama a votar por el FREJULI en Córdoba, se niega a aceptar el ofrecimiento de diversas organizaciones (como el PST y el PRT) para ser candidato a presidente en las elecciones de marzo y octubre de aquel año.

De esta manera se niega a levantar la bandera de una alternativa política de la clase trabajadora, independiente de todo sector patronal. En lugar de aportar a forjar una corriente independiente de vanguardia por fuera del peronismo, que intentara dialogar con las expectativas de las masas en el gobierno y buscara desenmascarar la política contrarrevolucionaria de Perón, Tosco colaboró en el reforzamiento de las ilusiones de masas en “el General” al negarse a aparecer como alternativa política.

Diversos autores señalan que su identificación con la política del PC tuvo un peso central en esta decisión. Ruth Werner y Facundo Aguirre afirman que “La política del PST se basaba en una corriente objetiva, impulsada incluso por otras organizaciones de izquierda como el PRT-ERP, que aspiraba oponer a la casi indiscutible figura de Perón una alternativa obrera encarnada en el lucifuercista cordobés (…) Tosco, cercano al PC, declinó el ofrecimiento del PST (otro tanto haría con el mismo ofrecimiento por parte del FAS)” (Pág. 384-385)

Brennan afirma que “Tosco declinó la postulación, seguro de la imprudencia y de los efectos perniciosos que probablemente tendría sobre el movimiento de los trabajadores disidentes una oposición política a Perón. Su análisis también tenía que ver con el poco entusiasmo que la idea despertó en la Alianza Popular Revolucionaria, una coalición de partidos de izquierda dominada por el PC que apoyaba la candidatura de Perón” (El Cordobazo…Pág. 323).

Hacia la “teoría del cerco”

A pesar de las críticas correctas al Pacto Social y la derecha peronista, Tosco no denunciará abiertamente a Perón. Nos atrevemos a afirmar que terminó adhiriendo a una especie de “teoría del cerco” para no romper puentes con la izquierda peronista.

En abril del 74, en el Plenario de Gremios combativos convocado por el MSB dirá este gobierno copado y hegemonizado cada vez más por las fuerzas contrarrevolucionarias de la derecha está reprimiendo a los obreros y militantes revolucionarios que luchan (…) Lo que pasa compañeros peronistas, es que hay una ofensiva contrarrevolucionaria de derecha a la cuál es sensible el General, haciendo lo que quieren los que mandan, los Otero, los López Rega, los Llambí y todo cuanto reaccionario están anidados en el gobierno denominado popular(Cuadernos de Información Popular)

Este intento de presentar a Perón como “dirigido” por López Rega se expresará también alrededor del balance del Navarrazo, cuando sostenga lo que el gobierno central no entiende es que apoyando a Navarro está dando carta blanca a muchos “navarros” que en el día de mañana no van a alzarse ya contra un gobernador sino, precisamente, contra el mismo presidente” (La clase revolucionaria…Pág. 277).

Como ya hemos señalado en otra parte, Perón impulsó el derrocamiento de Obregón Cano y Atilio López para luego designar un interventor federal e iniciar un período de ataques permanentes contra las organizaciones combativas del movimiento obrero cordobés. Comprendía perfectamente lo que ocurría en Córdoba y era uno de los artífices de esa situación.

En el período que va desde el inicio de la apertura electoral hasta la muerte de Perón, Tosco no se diferenciará claramente del viejo general. Atacar a Perón es atacar a los trabajadores en su apreciación. Esto permite la posibilidad de que Perón se consolide como la única opción política para los trabajadores, recreando la crisis que llevó al final del primer peronismo. Una clase obrera que depende, para la solución de sus reclamos, de las buenas gestiones de un militar al frente del estado burgués.

Por otro lado, esta lógica política de Tosco terminará llevando a un callejón sin salida al sindicalismo combativo sobre el que influenciaba. Como veremos en el post siguiente, los proyectos a los cuales apostó en el movimiento obrero terminaron en fracasos.

Category: Artículos, Movimiento obrero, Política

Comments (2)

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  1. mario hernandez dice:

    Algunas citas extraídas del texto de Leónidas Ceruti editado por Argenpress.info el 8/11

    Frente a las transformaciones a realizar en esta sociedad de las injusticias, opinó que “En realidad la única revolución posible es la que cambie la propiedad de los medios de producción y de cambio, ahora en manos de entes privados y privilegiados, para colocarlos en manos de] pueblo. Es la revolución socialista, con sus características y su desarrollo histórico según las condiciones nacionales de cada país.

    “En ningún país dependiente tiene la burguesía, su burguesía nacional, la posibilidad de desarrollarse, de desarrollar el capitalismo. En la época del imperialismo, los grandes monopolios o las sociedades multinacionales como se las denomina, son los que marcan el ritmo de la economía de los países dependientes y ese ritmo de la economía es evidente que continuará siendo dependiente. Nosotros no creemos que la política de la liberación pase por la política de la sustitución de los monopolios. Si bien hay contradicciones interburguesas, intermonopolistas, interimperialistas, hay a su vez un entrelazamiento que es el que va a condicionar permanentemente nuestra economía”.

    Otra:

    Sobre el papel de los trabajadores en los cambios sociales y políticos, planteó “Yo veo a la clase obrera como sujeto histórico de las transformaciones revolucionarias, de la sociedad, donde la vanguardia no está solamente en un partido político, sino en la única clase social capaz de generar esos cambios: la clase obrera.

    “El sistema capitalista mundial concentra los medios de producción, pero necesita de una clase obrera que venda su fuerza de trabajo en el mercado laboral en forma vil. La resistencia a esa vil venta de la fuerza de trabajo genera la que se denomina lucha de clases, contradicción fundamental: entre la burguesía y el proletariado, entre explotadores y explotados.

    “Sólo los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la persecución, imponiendo una ideología y una cultura que intenta desnaturalizar las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo; inculcando formas culturales donde pregona la necesidad del apoliticismo y el egoísmo en sindicatos y durante la lucha sindical.

    “El rol de la clase obrera no es participar como socio menor y subalterno en las esferas del poder de la oligarquía y de la reacción, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en profundidad este sistema de opresión, de explotación y miseria. El papel de la clase obrera es ser vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares para lograr la liberación social y nacional de los argentinos. En este sentido, la vía antiimperialista hacia el socialismo es una necesidad del proceso de transformación, ya que la escalada represiva y reaccionaria lleva hacia el macartismo y la implementación del fascismo, que en un país o países dependientes son: la garra del imperialismo que se demuestra de distinta manera. El socialismo que reivindico tiene un perfil colectivo, se manifiesta en la vida en la fábrica, en el taller, en la vida cotidiana en el barrio y entre los trabajadores.

    “Por otra parte, para mí, el papel que deben jugar los sectores progresistas, populares y los enrolados en el campo revolucionario, es que debe llevarse adelante la unidad de acción, la unidad en la lucha de todos los sectores populares, democráticos y revolucionarios y trabajar constantemente para constituir una fuerza capaz de expresar verdaderamente las aspiraciones de nuestro pueblo, de una transformación a fondo de su situación económica, política, social y cultural”.

    Y por último, pero no menos importante:

    “Nuestra posición es que debe llevarse adelante la unidad de acción, la unidad en la lucha de todos los sectores populares, democráticos y revolucionarios y trabajar constantemente para constituir una fuerza capaz de expresar verdaderamente las aspiraciones de nuestro pueblo, de una transformación a fondo de su situación económica, política, social y cultural. El esfuerzo que hay que realizar es muy grande y evidentemente no resulta fácil concretarlo. Pero estimamos que en breve tiempo, por las propias necesidades históricas que se plantean, llegará esa unidad orgánica, plasmada, respetando las lógicas diferencias de enfoques y de práctica, y uniendo lo fundamental que es la común posición antidíctatorial, antioligárquica y antimperialista por la justicia social, la soberanía popular y la liberación nacional”.
    “Soy marxista-socialista, sobre la base del materialismo dialéctico. Y en cuanto a lo político estoy por la unidad de las fuerzas de distintas tendencias, sin discriminaciones ideológicas, pero siempre deben coincidir con la liberación nacional de los argentinos”.

    • Mario: en primer lugar, gracias por comentar.En segundo lugar, podríamos hacer una “batalla de citas” buscando aquellas en las cúales Tosco define que está por la revolución socialista y aquellas en las que expresa un pensamiento de tipo “etapista”.
      Incluso en el mismo texto del cual vos extraes estas citas, hay muchas que reafirman lo planteado en este post.
      Pero en la política concreta, como intento mostrar,Tosco se negó a levantar una perspectiva de independencia de clase, buscando atraer al ala izqueirda del peronismo. Desde esa ubicación llamó a votar la fórmula Obregón Cano-Atilio López, se negó a postularse como candidato opositor a Perón y a Cámpora y,además como puede verse en la película recientemente estrenada “Memoria para reincidentes” se negó a impulsar una coordinadora nacional a partir del plenario de abril del 74 en Villa Constitución.
      Por otro lado, y tomando estrictamente lo conceptual, no hay oposición entre las citas y la concepción de Tosco.
      La concepción etapista sostiene que la revolución socialista debe llegar en algún momento.Lo que no hace es preparar políticamente al movimiento obrero para esa pelea. En la misma cita que vos ponés dice “la revolución socialista, con sus características y su desarrollo histórico según las condiciones nacionales de cada país”. Esta es la visión etapista que tenía el PC y con la que Tosco se sentía identificado.
      En el debate con Rucci va a decir que está a favor del socialismo en sus diversas variantes, la cubana, la chilena y otras, pero su opción es por la vía chilena. Es decir la “vía pacífica al socialismo”, sin enfrentar abiertamente a la burguesía.
      Más allá de estas (largas) líneas de respuesta,es un debate más que interesante (y necesario) que podemos seguir.
      saludos

      Eduardo

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