Gran comienzo del seminario con Christian Castillo: “El marxismo de León Trotsky”

| 3 marzo, 2012 | Comentarios (1)

Con cerca de 500 asistentes, con el aula 512 de la facultad de Sociales de la UBA desbordada en los pasillos y escaleras por cientos de jóvenes estudiantes y trabajadores de capital y oeste y con la presencia de docentes universitarios e intelectuales, comenzó este miércoles el seminario “El marxismo de León Trotsky”, organizado por la juventud del PTS y dictado por Christian Castillo ,dirigente nacional del PTS, sociólogo y docente de la UBA y la UNLP.

Christian Castillo comenzó explicando por qué estudiar a León Trotsky hoy, señalando en primer lugar que con la actual crisis histórica del capitalismo su legado revolucionario no sólo adquiere actualidad para luchar contra un mundo dominado por los monopolios capitalistas que condenan a la miseria, la desocupación y las guerras a los trabajadores y el pueblo, como vemos hoy en Europa y el Norte de África, sino que es el único marxismo “estratégico”, es decir, que mantuvo el objetivo político de la revolución socialista y la lucha por una sociedad libre toda explotación y miseria.

Retomó el cambio de época que implicó el surgimiento del imperialismo y los debates que suscitó en la II Internacional la Primera Guerra Mundial y cómo hasta ese momento los marxistas se movían en el terreno de la táctica (sindical, parlamentaria) porque no estaba en el horizonte la toma del poder por el proletariado, que planteaba a los revolucionarios que fundaron la III Internacional el problema de la estrategia.

Durante el siglo XX el estalinismo hizo del marxismo un dogma al servicio del poder de la burocracia estatal que parasitaba la URSS. Surgio el denominado “marxismo occidental”, desarrollado en la academia o a la vera de los partidos socialdemócratas y estalinistas, el marxismo revolucionario se mantuvo en la tradición de Trotsky y los trotskistas. Por eso a más de 70 años del asesinato de Trotsky por el estalinismo, es necesario volver a Trotsky porque él mantuvo, junto a Lenin y Rosa Luxemburgo, la continuidad del marxismo revolucionario de Marx y Engels en las nuevas condiciones sociales y políticas del siglo XX.

El marxismo es la síntesis de la experiencia teórica y práctica del movimiento social de la clase obrera de los siglos XVIII, XIX y XX. Marx y Engels aportaron al movimiento obrero, fusionándose con él, una concepción del mundo materialista y dialéctica y una crítica científica del capitalismo, las clases sociales y el Estado. El marxismo retoma una experiencia que incluye la aparición histórica del movimiento proletario en la revolución francesa, la emergencia de la clase obrera en las revoluciones del siglo XIX, desde la primavera de los pueblos en 1848 hasta la Comuna de París, y que se continúa en las revoluciones del siglo XX, con la experiencia de la revolución rusa y los grandes acontecimientos de la época imperialista. Una verdadera época de crisis, guerras y revoluciones que comenzó con la revolución rusa de 1905, donde Trotsky y Lenin hicieron sus primeras armas revolucionarias. Trotsky interpretó esas revoluciones que intentaron una salida a esa barbarie capitalista. Fue en gran medida un teórico “creativo” y contra toda repetición mecánica o dogmática, como las que hacían tantos en la II Internacional, de lo que Marx había dicho para una época en que el capitalismo podía aún desarrollarse. Con la tesis acerca de la revolución permanente pudo prever 12 años antes, las perspectivas de la revolución rusa, así como muchos otros fenómenos que se desarrollaron en el siglo XX.

Por eso el marxismo que reivindicamos lucha por conquistar el poder pero para construir “estados obreros transicionales” hacia una nueva sociedad socialista (“dictaduras del proletariado”, como las llamaba Marx). Como señalaba Trotsky “cuanto más Estados tomen el camino de la revolución socialista, tanto más libres y flexibles serán las formas que adoptará la dictadura y tanto más amplia y más profunda será la democracia obrera”. Y para esto es necesaria la extensión de la revolución a escala internacional y luchar por una planificación democrática de las fuerzas productivas mundiales, en función de satisfacer el conjunto de las necesidades humanas, abriendo lugar a las condiciones para la más amplia independencia y creatividad del hombre y que permita la construcción de una sociedad sin “clases sociales”, dinero ni Estado.

Para comprender estas ideas, el seminario continuará durante tres encuentros más, en los que Castillo desarrollará los temas centrales que hacen al pensamiento político de Trotsky: la “la revolución permanente”, la democracia soviética (o de los consejos obreros) y el socialismo y el programa de transición ante la crisis histórica del capitalismo.

Este miércoles a las 19hs en el aula 512 de MT, se viene la segunda clase

Encuentro 07/03: La revolución permanente

BIBLIOGRAFÍA;

– Trotsky, León: La revolución permanente, “Introducción” y “¿Qué es la revolución permanente?, (Tesis fundamentales)”, en La Teoría de la Revolución Permanente (comp.) Ed. IPS- CEIP.

– Trotsky, León: “¿Qué fue la revolución rusa?” Conferencia de 1932 en Copenhague. Boletín electrónico CEIP noviembre de 2007http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&task=view&id=495&Itemid=90

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… y si te perdiste la primer charla, ya está subida a TvPTS.tv;

http://www.tvpts.tv/El-marxismo-en-Leon-Trotsky


¿Por qué estudiar las ideas de León Trotsky?

León Trotsky no sólo dirigió junto a Lenin la Revolución Rusa, sino que fue protagonista de una época en la que se desarrollaron crisis económicas como la de 1929, dos guerras mundiales, junto a fenómenos aberrantes como el fascismo, pero también de revoluciones que intentaron una salida a esa barbarie capitalista.

Dejó valiosas lecciones para que las tomen en sus manos las futuras generaciones de explotados y oprimidos, que se revalidan hoy al calor de una crisis capitalista de dimensiones similares a la del ’29, que ya da los primeros atisbos del reverdecer de la lucha de clases como muestra el proceso revolucionario aún abierto en Egipto, algo que para nuestra joven generación parecía una utopía del pasado: después de años de neoliberalismo empieza a cambiar el signo de la historia.

Para Trotsky la revolución, lejos de todo mito mesiánico burgués basado en “el salvador o el líder carismático”, era ante todo “la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”. Es por eso que no sólo dedicó su vida a la tarea de luchar por la revolución socialista, al frente del soviet de Petrogrado en 1905 y 1917, viviendo la cárcel bajo el zarismo y el exilio, sino que también emprendió el desarrollo de la Teoría de la Revolución Permanente para revalidar la teoría marxista revolucionaria dotándola de una estrategia en la época imperialista.

No sólo fue el creador del Ejército Rojo que con sus 5 millones de soldados obreros y campesinos defendió el destino de la revolución y el Estado Obrero frente al asedio de más de 14 ejércitos imperialistas, sino que junto a Lenin y después de la muerte de éste, emprendió una enorme lucha contra la burocratización de ese mismo Estado.

Mientras la burocracia estalinista parasitaba las conquistas de la clase obrera y el campesinado ruso, emprendiendo la reacción en el terreno político, económico y cultural, abandonando la tarea de la revolución internacional en pos de la teoría del “socialismo en un solo país”, Trotsky junto a la Oposición de Izquierda luchó, por la continuidad del marxismo revolucionario y el triunfo del socialismo, combatiendo tras las banderas del verdadero internacionalismo. Miles de trotskistas (que por su voluntad inquebrantable fueron apodados los “Irreductibles”) fueron perseguidos, encarcelados y fusilados en los campos de concentración estalinistas, y el mismo Trotsky fue asesinado a manos de un sicario.

El mundo para Trotsky, que ya no sólo combatía contra la burguesía y sus agentes sino también contra la burocracia contrarrevolucionaria, se trasformó en “un planeta sin visado”.

Sin embargo, para este gran revolucionario que había escrito tantas páginas de la historia de la humanidad junto a millones de explotados y oprimidos, la tarea que él mismo consideraba la obra más importante de su vida había sido la fundación de la IV Internacional, frente a la degeneración estalinista que llevó a la derrota de procesos revolucionarios como en España, o la segunda revolución China y luego de la capitulación de la III Internacional ante el nazismo.

Más de 70 años que nos separan de la muerte del gran revolucionario ruso, y más de 30 años de derrotas para la clase obrera mundial bajo el signo de la restauración capitalista. Sin embargo esto no estaba inscripto en la historia.

Con la crisis capitalista, se hacen visibles los jalones de recomposición de la clase obrera como vemos en las huelgas generales que recorren Europa, las luchas estudiantiles en Latinoamérica cuyo lugar más avanzado es Chile y movimientos democráticos con protagonismo de sectores de las clases medias como el Occupy, pero también fenómenos políticos de derecha como el Tea Party.

En este marco, variadas ideologías se desarrollan frente a lo que fue la hegemonía neoliberal, postulando respuestas diferentes a la crisis. Desde las ideologías burguesas liberales, populistas de derecha o neokeynesianas hasta la reaparición de una tendencia anticapitalista-socialista, que engloba una serie de estrategias y semiestrategias que van desde el reformismo a la izquierda revolucionaria.

Hoy, desde la Juventud del PTS nos proponemos retomar este legado y las lecciones estratégicas que ha dejado el siglo XX para preparar la lucha de los explotados y oprimidos para vencer.

Es por eso que luchamos por la revolución obrera y socialista para nacionalizar los recursos centrales de la economía y planificarlos democráticamente en función de satisfacer el conjunto de las necesidades humanas, mediante una democracia basada en los consejos de trabajadores, superior a cualquiera de las formas políticas que existieron hasta ahora, que permita la deliberación y decisión de las más amplias masas, abriendo lugar a las condiciones para la más amplia independencia y creatividad del hombre. Frente a todas las variantes reaccionarias de salida a crisis a las que apelará la burguesía, dentro de las que no están exentas posibles guerras por mercados y distintas formas de neofascismo, esta es la perspectiva que puede darle el trotskismo y la única realista para acabar de raíz con la barbarie capitalista, que la historia del último siglo y la crisis actual demuestran utopía el querer reformar.

Es por eso que luchamos por la construcción de un partido revolucionario y la reconstrucción de la IV Internacional, tarea a la que nos avocamos desde la Juventud del PTS, junto a los distintos grupos hermanos que constituyen la Fracción Trotskista por la reconstrucción de la IV Internacional (FT-CI).


Todos los miércoles a las 19 hs. – Fac. Cs. Soc., sede MT de Alvear

Convoca: Juventud del PTS en el Frente de Izquierda y los Trabajadores

[email protected]

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Category: Cursos, Eventos, Ideas y debates, Teoría marxista

Comments (1)

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  1. ... dice:

    ahora hablan de “democracia soviética” y después cuando el SU habla de democracia los salen a tildar de reformistas…

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