Paremos la cesantía de más de 650 docentes

| 31 mayo, 2012 | Comentarios (0)

Contra el Rectorado y el cinismo de los deKanos.

El rectorado pretende cesantear como mínimo a 650 docentes. El cinismo es tal, que mientras mantiene sin concursar miles de cargos docentes argumenta que los despidos serían para posibilitar una “renovación”. Eso sí, no tiene problemas en sostener junto con decanas como Cervone en Psicología a personajes como Casalla, parte del “Grupo Reconquista” ligado a la Triple A y denunciado por el secuestro de un docente en Salta. Por su parte, los decanos kirchneristas como Caletti o Trinchero hacen uso del doble discurso: por un lado dicen oponerse a las cesantías a través de declaraciones, y por otro, son “soldados” de Cristina que licua el presupuesto universitario a través de la inflación, que es lo que justamente Hallú usa de excusa para el ajuste.

El progresismo k demuestra que intereses defiende: en filo, Trinchero se niega a denunciar Proyecto X, en Sociales Caletti junto con La Cullen pretende pasar en Trabajo Social una reforma del plan de estudios para subordinar la carrera al proyecto kirchnerista y comparte junto a Barbieri de Económicas el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires con Gerardo Martinez quien fuera miembro del nefasto Batallón 601 de inteligencia.

Todas las camarillas universitarias confluyen en ser parte de una casta compuesta por sectores principalmente peronistas-oficialistas y radicales que dirige la UBA y se lleva fortunas: casi $ 4,6 millones al año se van en cuantiosos sueldos a 22 funcionarios (rector, vicerrector, decanos y secretarios) mientras hay más de 10 mil docentes ad honorem.

Esos mismos funcionarios son los encargados de mantener los negocios con las empresas y generar los famosos “recursos propios”. Los más de 1400 convenios que generó la UBA en los últimos 9 años con empresas privadas como Ledesma, Toyota, Kraft, etc.. además del financiamiento a través de posgrados pagos y los contenidos que pretende controlar la CONEAU, dan cuenta de que la UBA está al servicio del Mercado.

Frente a este régimen, peleamos por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre. Para barrer definitivamente con este orden estamos por la Anulación de la LES votada bajo el menemismo y sostenida por el kirchnerismo durante estos 9 años y por la democratización de los órganos de gobierno de la UBA. Por la abolición del claustro de graduados, por el claustro único docente, voz y voto para los no docentes y por la mayoría estudiantil en todos los órganos, por la elección directa 1 persona=1 voto para directores de carrera y por que el sueldo de los funcionarios sea igual al de un docente con dedicación exclusiva.

No está demás recordar al cumplirse ya 10 años, el camino que emprendimos en 2002 en Sociología, el de la elección directa de la que participamos más de 1200 estudiantes que dio lugar a que Christian Castillo sea electo director de la carrera, donde se avanzó en la discusión de los planes de estudio y en abolir las diferencias estamentales resolviendo en asambleas interclaustros y organizándonos junto a las luchas de los trabajadores y sectores populares.

El movimiento estudiantil ha sido protagonista de grandes gestas uniendo su destino al de la clase obrera como el Cordobazo o el Mayo Francés. La prédica de la casta profesoral que para mantener sus privilegios argumenta que los estudiantes “saben menos”, deja velada la verdad: que el derecho a ejercer el “demos” no es una función académica sino política.

Hoy los diarios publican las escandalosas denuncias por los sueldos de funcionarios y los ataques a docentes en la UBA. Hace 10 años estas denuncias en boca de la izquierda peleaban las páginas de los matutinos en defensa del proceso de “las directas”, contra las acusaciones encolerizadas de profesores como Leonardo Moledo y otros.

Para luchar contra las cesantías y pelar contra los intereses del rectorado y el gobierno nacional, para retomar el camino de la democratización y la transformación de la universidad al servicio de los trabajadores llamamos a las conducciones de los centros de estudiantes a impulsar asambleas para votar un plan de lucha y convocar a la unidad con los docentes en asambleas interclaustros.

Desde la Juventud del PTS nos solidarizamos con los docentes afectados y convocamos al acto del 8/6 a las 19 hs. en el hall de Constitución. La lucha contra las cesantías es una oportunidad para poner en pie un movimiento de toda la universidad (docentes, estudiantes y no docentes) para poder defender la educación publica y por la democratización.

La destrucción de la UBA, un problema político

El conflicto por las jubilaciones compulsivas en la UBA cobra cada vez más fuerza, y asume, cada vez más, su verdadero tenor: la expresión de un salto en la política de ajuste y destrucción de la Universidad de Buenos Aires. Esto abre un debate sobre las causas y responsables del ajuste, y pone en crisis el discurso de “ciencia y tecnología” del kirchnerismo. Pero sobre todo, pone sobre la mesa lo que ha sido un reclamo y lucha constante de la izquierda en la universidad: la necesidad de democratizar los organismos de gobierno de la UBA, poniendo en debate la consigna de “una persona, un voto”. La Asamblea de Intelectuales, Docentes y Artistas en apoyo al FIT, ha sido uno de los ámbitos protagónicos en la denuncia del ajuste y en la organización de la solidaridad con los cesanteados. Junto con la AGD, es parte también de la convocatoria a la “clase magistral” que se llevará a cabo el viernes 8 de junio en la sede de Constitución de la Facultad de Ciencias Sociales. Es imprescindible que esa acción pública sea la primera de un movimiento docente, estudiantil y no docente por la democratización y mayor presupuesto de la Universidad. Reproducimos un extracto de la Carta Pública a (todos) los miembros de la UBA que circulara Eduardo Grüner (miembro de la Asamblea) el lunes 28 de junio.

….Hay también otros sentidos más precisos y “concretos” en los que esta es una cuestión política. Otro de los argumentos “perversos” que se nos da es que los docentes “mayores” deberían dejar el lugar a los más jóvenes que vienen “empujando”. O sea, encima de perjudicarlos abusivamente desconociendo el derecho que les otorga una Ley nacional que contempla la opción por cinco (cinco, no veinte) años más, se los acusa de “taponar” el ascenso de los jóvenes, así como de estar “reteniendo” salarios que podrían usarse para rentar a una parte de los ad honorem . El viejo truco de dividir para reinar. Pero –aparte de expresar una ideología canallescamente neoliberal basada en una competencia “generacional” por el acceso a los recursos escasos- este argumento mezquinamente “administrativista” no resiste el menor análisis de política académica racional: con la mayoría de las cátedras sobresaturadas de estudiantes y subdotadas en términos de recursos humanos (pocos auxiliares sobreexplotados trabajando en la precariedad que ya vimos), lo racional sería desdoblarlas, crear nuevas cátedras para las mismas materias, sustanciar concursos, así “haciendo lugar” para los docentes jóvenes, y al mismo tiempo respetando los derechos de los actualmente al frente de esas cátedras. Por supuesto, ello implicaría la decisión política de pugnar por un sustantivo incremento de presupuesto para la UBA (cuyos recursos están atrasadísimos no solamente en términos salariales, sino infraestructurales, edilicios, etcétera), y esto es lo que la actual conducción de la UBA no está dispuesta a hacer, sustituyendo esa política justa por una verdadera “guerra del cerdo” contra los docentes “mayores”.

¿Por qué no está dispuesta a hacerlo (como tantas otras cosas que harían falta)? Esta es una segunda dimensión de política “precisa y concreta”. La conducción de la UBA es hoy una estrecha entente entre sectores cercanos al gobierno nacional, sectores de la UCR y sectores vinculados al PRO. Los que en el plano de la política nacional aparecen como adversarios irreconciliables conforman al interior de la UBA una bien coordinada SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitadísima) cuya función principal, más allá de los posicionamientos políticos individuales, parece ser la de garantizar la autoreproducción in aeternum de ese círculo de poder, de una suerte de “oligocracia” superestructural ajena a la vida cotidiana, material y concreta de las “bases” (docentes, estudiantes, no-docentes) que sostienen el trabajo universitario día a día, hora tras hora.

Publicado en La Verdad Obrera 477.

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Category: Artículos, Movimiento obrero, Política

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