Algo más sobre la época, la estrategia y la práctica

| 2 junio, 2012 | Comentarios (2)

La explicación de Ariel (tipo teórico del Sistema-Mundo) de que siempre hubo crisis,guerras y revoluciones, desconoce precisamente esta definición estratégica fuerte del marxismo clásico respecto de la época que se abre con el Siglo XX, que a diferencia del Siglo XIX en que la clase obrera llevó adelante una experiencia de tipo acumulativo, se plantea el problema de la toma del poder, lo cual no debe ser entendido como una constante para todo tiempo y lugar, sino en un sentido histórico general, que el pensamiento estratégico hace concreto en el análisis de cada proceso o situación específica. En su lugar, Ariel ofrece una argumentación más o menos así: Como siempre hubo crisis, guerras y revoluciones, no tiene mucho sentido hablar de una época de crisis, guerras y revoluciones. Sin embargo, el maxismo clásico se refería con esto a una época de crisis profundas, guerras mundiales y revoluciones obreras. Ahora no hay nada de eso, por lo cual estamos en otra época y las estrategias tienen que ser totalmente distintas.

Ariel oscila entre la idea de que no hubo un cambio de época entre el siglo XIX y el Siglo XX y la de que como cayó la URSS y hace varias décadas que no hay revoluciones clásicas estamos en otra época totalmente distinta, frente a lo cual la estrategia tiene que ser distinta a la de los bolcheviques, pero parecida a la estrategia de desgaste de Kautsky o la interpretación evolucionista de la «guerra de posición» gramsciana practicada por intelectuales como José Aricó.

Me parece que de conjunto su posición es objetivista porque tiende a tomar como dadas circunstancias que son producto de las relaciones de fuerzas entre las clases por un lado (derrota de los ’70, caída de la URSS, neoliberalismo) y por otro plantea la pertinencia de tal o cual estrategia como un resultado obligado de tales condiciones. Sin embargo, la estrategia acorde a una época nueva, no tiene nada de novedoso: es la posición clásica de las corrientes socialdemócratas de izquierda, lo cual plantea a su vez el interrogante de por qué no sería actual la estrategia de Lenin y Trotsky pero sí una parecida a la Kautsky o la de Togliatti.

Sumado a esto, no está claro qué potencialidades ve en los procesos actuales ni en los que pueden surgir al calor de la crisis actual, o sea que enuncia su estrategia pero no cómo podría empalmar con fenómenos reales, salvo por la enunciación de sus límites.

Mi impresión es que este debate no puede terminar de saldarse solamente con buenos o malos argumentos. Hay que ver también en la práctica qué posición es más eficaz para aportar a la recomposición del marxismo y de las perspectivas revolucionarias en la clase obrera. Por eso, nuestra actividad se orienta a una práctica constante en el movimiento obrero, la juventud y la intelectualidad para aportar a la recomposición de una subjetividad revolucionaria. En este sentido creo que si «el interesante trabajo sindical» que hicimos en Zanon, se hubiera hecho con presupuestos como los de Ariel o con posiciones como las de las corrientes con las que él simpatiza en ATEN, no hubiera sido tan «interesante».

Publicado en losgalosdeasterix.blogspot.com.ar el 01/06/2012.

Category: Artículos, Ideas y debates, Política, Teoría marxista

Comments (2)

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  1. JP dice:

    Estimado Juan:
    Estuve siguiendo las distintas notas que abonaron este debate, muy fructífero y necesario, sobre todo si tenemos en cuenta que en general es casi nulo el diálogo y la discusión estratégica entre la izquierda partidaria (trotskista) y la denominada izquierda independiente.
    Coincido plenamente con esta crítica que realizás a la concepción de “crisis, guerras y revoluciones” que nos ofrece el compañero A. Petruccelli, la cual no solo presenta problemas para comprender la política en términos estratégicos (tal como señalás) sino que incluso es problemática para definir un fenómeno histórico concreto propio de la época imperialista, esto es; la salida de las crisis capitalistas mediante guerras mundiales. Pero es justamente la actualidad de esta caracterización la que, desde mi punto de vista, no está debidamente fundamentada por la FT (PTS) y me parece pertinente poner en debate. Aunque hace más de 60 años que los países imperialistas no acuden a una “3° Guerra Mundial”, ante la aparición de cada crisis capitalista diversas organizaciones de izquierda de “tronco leninista” (incluido el PTS) nos sugieren una y otra vez mas o menos lo mismo que vaticinaba Lenin: el desenlace necesario de la crisis será a través de una nueva guerra mundial, que tal vez evitemos si antes hacemos la revolución socialista (al menos creo que esta predicción y este razonamiento son los que sustentan –al menos en parte- la tesis de crisis, guerras y revoluciones). Quienes desde la izquierda niegan esta predicción, en seguida son puestos en el campo del “reformismo” (y esto de alguna manera se vislumbra en la actual discusión) asimilando su posición a la que tuviera Kautsky en su discusión con Lenin. Pero con esta forma de razonar se omite una cuestión esencial, y es que Lenin y Trotsky SÍ tuvieron razón cuando predijeron que las potencias imperialistas entrarían en una inevitable colisión militar para disputarse nuevos mercados en el marco de una crisis capitalista (y por ende desnudaron el pacifismo de teóricos como Kautsky e intervinieron en la realidad con una política revolucionaria). Mientras que, por el contrario, no podemos decir lo mismo de aquellas corrientes que inspiradas en la teoría de Lenin y Trotsky NO acertaron en sus pronósticos de “posibles guerras mundiales” (así como tampoco pudieron hacer la revolución) y ante cada crisis capitalista vuelven a caracterizar la época más o menos del mismo modo. Desde luego, el hecho de que no se hayan cumplido este tipo de pronósticos no le ha ahorrado a la humanidad graves padecimientos tales como dictaduras, duras derrotas en la lucha de clases, guerras de liberación nacional y tantos otros sufrimientos. Pero es cualitativa la diferencia –en términos de caracterización y por ende de programa- si en una época determinada (como la actual o desde la posguerra) decimos que es probable o no la posibilidad de una guerra mundial, porque eso nos marca si caracterizamos correctamente (o no) la dinámica capitalista de una época específica. Entonces si desde hace 60 años que se vaticina mas o menos lo mismo y esto no sucede, hay que preguntarse entonces por qué, qué sucedió en la acumulación de capital y en la relación de fuerzas mundial para que no hubiera otra guerra mundial. Creo que en este sentido es válido discutir el carácter de época que apuntaba el compañero A. Petruccelli, porque de esta manera podemos dar cuenta si la dinámica capitalista es la misma que en 1938 o cambió, si las bases materiales bajo las que se sustentó el Programa de Transición son las mismas o se modificaron y por ende entonces hay que modificar también el programa político del trotkismo. Y el problema es que las respuestas a estos interrogantes nunca cierran, o los procesos que se explican siempre “están por venir” pero luego la historia va hacia otra parte. Por ejemplo, en la Revista Estrategia Internacional de la FT del año 98 (si mal no recuerdo), se trata de explicar las crisis capitalistas de los años 90´ (el tequila, la crisis asiática, etc) bajo el esquema de “crisis, guerras y revoluciones”. Pues bien, pregunto; estas crisis ¿desembocaron en una nueva guerra mundial o más bien tendieron a ser superadas? Yo creo que fueron crisis en espacios nacionales de acumulación que tendieron a ser superadas (sin revoluciones, claro está), aunque tal cosa no haya evitado que igualmente el capitalismo entrara en una crisis más profunda (aunque creo que no es igual –al menos todavía- a la crisis del 30-) a partir del 2008 teniendo como epicentro a los EEUU. Pero aún así, más de una década después y con una crisis más aguda del capitalismo ¿podemos decir que se viene una nueva guerra mundial? Pues bien, para afirmar esto uno tiene que ver qué tendencias hay en la economía y en la política a nivel mundial como para abonar esa hipótesis. Y la realidad es que no he encontrado hasta el día de hoy fundamentos claros sobre este asunto por parte de la FT. Por el contrario, cada vez que aparece esta pregunta, como pase de magia se pasa a detallar la contradictoria relación entre EEUU-China y a especular con la deriva militar en que esa relación podría desembocar (incluso a veces especulando con teorías como la de I. Wallerstein, fiel exponente de la Escuela Mundo que aquí paradójicamente se señaló críticamente). Pues bien, esta hipótesis de enfrentamiento entre EEUU-China se sustenta en fundamentos que pueden llevarnos a pensar tal cosa, pero aún suponiendo que esto sucediera, eso no sería una guerra mundial en el sentido clásico, es decir, no sería un enfrentamiento entre potencias imperialistas puesto que China no es un país imperialista (o si quisiéramos caracterizarlo de ese modo entonces habría que reescribir todo lo que se dijo sobre China y explicar por qué en la época de “senilidad” y “decadencia del capitalismo” un ex estado obrero se convirtió en país imperialista). Entonces, si el desenvolvimiento histórico va hacia otro lado y las crisis no terminan en guerras mundiales ni en revoluciones sociales/socialistas (y en esto comparto lo dicho por AP respecto que las revueltas de la Primavera Árabe se centraron en demandas democrático burguesas) creo que es más que justo preguntarse y poner en cuestión qué sentido tiene la tesis de “crisis, guerras y revoluciones”. Lo sostengo también porque creo que la preocupación del compañero F. Aiziczon (y también de Petruccelli) sobre como anudar las demandas entre programa mínimo y máximo no pueden resolverse por arriba si antes no se hizo una correcta caracterización de época. Actualmente –o desde que se constituyó el PTS para ser más preciso- ¿han cesado de crecer las fuerzas productivas como dice el Programa de Transición y entonces es necesario levantar medidas transicionales? ¿Estamos ante fenómenos similares al fascismo tal como los observó Trotsky en Europa? Yo creo que no, y como bien sostiene AP es abundante la bibliografía que contradice estas tesis. Del mismo modo, también me parece pertinente subrayar lo que ha señalado AP, y es el hecho de que el capitalismo sí ha “dado concesiones” (o mejor dicho, ha desarrollado las fuerzas productivas) y que luego de la posguerra han prevalecido las democracias burguesas por sobre los fascismos. Y creo que es útil señalar este aspecto porque tal cosa no estaba en la cosmovisión de Trotsky, él mismo pensaba que “La democracia burguesa está muerta no sólo en Europa sino también en Norteamérica. Si no resulta liquidado a tiempo por la revolución socialista, el fascismo se impondrá inevitablemente en Francia, Inglaterra y Estados Unidos, con o ayuda de Mussolini y de Hitler. Pero el fascismo es sólo una tregua. El capitalismo está condenado. Nada lo salvará del colapso.” (Nota a León Trotsky del 18 de marzo de 1939 titulada: “Sólo la revolución puede terminar con la guerra”. Puede encontrarse aquí: http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro6/html/T10V208.htm). Creó que esta concepción fue cara a buena parte del trotskismo de posguerra (sobre todo al lambertismo y al morenismo) y la idea sobre la decadencia capitalista en algún punto me da la impresión que se sigue sustentado en este tipo de planteos.
    Saludos.

  2. Juan Dal Maso dice:

    Buenas, estimado/a JP: hoy posteé en mi blog unas líneas sobre el tema

    http://losgalosdeasterix.blogspot.com.ar/2012/06/una-vez-mas-sobre-la-epoca-la.html

    Espero que sirvan para responder un poco a lo que planteás en tu comentario. Slds.

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