El cacerolazo, las capas medias y la clase obrera

| 14 septiembre, 2012 | Comentarios (1)

El cacerolazo contra el gobierno nacional abre algunas puntas para el análisis.
La movida congregó sectores de las capas medias, con predominio de los sectores más acomodados, pero con presencia también de otros más cercanos al asalariado de cuello blanco, como también sectores juveniles de perfil universitario. Los reclamos (cepo al dólar, inseguridad, rechazo a las formas «autoritarias» y re-reelección de CFK), junto con el rechazo de la «diktadura» marcan la agenda de un descontento por derecha respecto de la política gubernamental y sintetizan en cierto modo los principales puntos que asume en la actualidad la oposición tradicional de los sectores medios al peronismo en el gobierno.
La relación del cristinismo con este sector social (que aparecía mucho más recompuesta luego de las elecciones del año pasado y el 54%) tiene una dinámica de deterioro de difícil reversión y todo indicaría que es un sector que el gobierno considera «perdido» como base de sustentación.
Sin embargo, la aparición de Cobos y otros personajes es expresión de la crisis de representación de los sectores medios, que quedó sin una resolución más o menos permanente desde el 2001. Diez años después, mientras desfilan por los Tribunales los muertos vivos de la Alianza, el partido radical vive una modesta recomposición, la centroizquierda está desdibujada y ningún sector de la oposición burguesa puede capitalizar claramente fenómenos como las movilizaciones de ayer.
Las capas medias urbanas pueden desarrollar reacciones sociales explosivas que van desde las asambleas barriales de contenido claramente popular como las que hubo después del 2001 hasta las congregaciones con velas encendidas reclamando «mayores penas para los delincuentes», pasando por movilizaciones como las de anoche. Pero a diferencia de 2001, los retornos de la «gramática de la multitud» clasemediera que se dieron durante estos años, lejos del «piquete y cacerola» han limado crecientemente la potencialidad creativa de los sectores movilizados, que se han ido ubicando hacia la derecha hasta empalmar más abiertamente con el clásico antiperonismo tradicional.
Más en general, la ausencia de una oposición política patronal consolidada, hace que los descontentos con el gobierno se expresen como formas de «oposición social». Las políticas de ajuste y ataques al derecho de huelga y de protesta, como los reclamos de «moderación» en los pedidos de aumento de salario ubican a la clase obrera en ese lugar. Sin embargo, su experiencia se desarrolla de un modo muy distinto al de los sectores medios movilizados anoche.
Menos afecta a las «explosiones», la clase trabajadora va llevando adelante una experiencia más lenta pero más profunda, que hace a la relación con el peronismo en el poder. Las divisiones de la burocracia sindical y su alineamiento con diversos proyectos patronales, impiden que el peso social de la clase obrera argentina gravite políticamente y marque una salida progresiva incluso para amplios sectores de las capas medias, que de lo contrario van a ser base de variantes abiertamente reaccionarias.
La lucha por la independencia política de la clase trabajadora (Partido de Trabajadores sin patrones) se muestra como más necesaria que nunca ante este tipo de fenómenos.

Category: Artículos, Movimiento obrero, Política

Comments (1)

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  1. yuyo dice:

    En el corto mensaje que mande anteriormente y no publicaron cuestione la «idea casi oficialista» de que las marchas del dia 13 fueran de derecha. Que socialmente predominara la clase media no es indicador politico suficiente. En los 70 la clase media dio mucho a la izquierda.Tambien dije que reclamar contra la inflacion, la corrupcion, el caos en la justicia burguesa eran entro otras mas consignas que la izquierda deberia levantar sin sectarismo.

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