Política electoral y política revolucionaria. Apuntes antes de las PASO (o sobre el “mareo” estratégico de la izquierda independiente)

| 7 agosto, 2013 | Comentarios (6)


Hace algunos meses cuando las elecciones recién figuraban como parte de un horizonte lejano, discutíamos contra la “novedad teórica” que Aldo Casas pretendía construir alrededor del estado capitalista en función de darle sustento a la participación electoral de la izquierda independiente. Allí señalamos que las primeras expresiones concretas de ese intento estaban poniendo en tensión muchas de las ideas de estas corrientes que, durante años, renegaron de la “estadolatría” de la izquierda partidaria, a la que motejaban, de manera casi permanente, de “electoralista”.

Los meses han pasado, y cuando faltan pocos días para las PASO, la campaña de Camino Popular, agrupamiento en el que terminaron confluyendo Marea Popular y Claudio Lozano no se diferencia de cualquier otra campaña de centroizquierda. A pesar de los ataques contra la “izquierda dogmática” que “hace un fetiche de las elecciones”, la campaña de “Caminá distinto” destila puro electoralismo. Las “correcciones teóricas” que Casas presentó, fueron parte de alentar el actual curso electoral, donde las ideas anticapitalistas están directamente ausentes. Los intentos de presentar un “estado en disputa” no podían más que desembocar en una campaña de este tipo.

La “transformación” del estado capitalista

Recientemente se ha reeditado ¿Una política son clases? de Ellen Meiksins Wood (que nos recomendó el amigo FR y del cual se puede encontrar una reseña de Claudia Cinatti en el segundo y muy buen número de Ideas de Izquierda). Allí la autora demuestra la continuidad que se estableció entre las ideas de Nicos Poulantzas y las del postmarxismo. Lo que nos interesa aquí señalar es la semejanza entre las ideas de Poulantzas, en su último período, y las ideas de la izquierda independiente acerca del estado capitalista.

En la concepción del marxista griego, el estado paulatinamente tomó un nivel de autonomía creciente sobre las relaciones sociales de producción, pasando de ser el órgano de opresión de una clase a ser un terreno “en disputa”. La formulación que, en su momento, criticábamos a Casas (“El Estado es una forma de relación social o, mejor dicho, un proceso relacional, dinámico, que se teje en interacciones recíprocas de los seres humanos, que se realiza en el conflicto y en cuya configuración participan también las clases subalternas”) bien puede inscribirse dentro de la misma lógica.

Afirmará Meiksins Wood “para Poulantzas, el estado no puede simplemente ocuparse, debe también transformarse. Es necesario que haya un “cambio decisivo en las relaciones de fuerza” en el interior del estado-no solamente dentro de las instituciones representativas a partir de una victoria electoral, sino también dentro de los órganos administrativos y represivo del estado, la administración pública, el Poder Judicial, la policía y los militares” (p.109). La “transformación del estado” conlleva necesariamente la ocupación de espacios como paso práctico que tiende a tener carácter cuasi-estratégico. La tarea de destrucción del estado desaparece.

No es entonces sorprendente que, a la luz de esta concepción general, la participación electoral se termine convirtiendo en una finalidad en sí misma, es decir en una estrategia. Si en su momento, se había discutido aquí alrededor de la ausencia de estrategia en la izquierda independiente, la participación en las elecciones parece estar mostrando que las presiones existentes empujan hacia la adopción de otra estrategia: la reformista. La alianza con Lozano, que no se define precisamente como anticapitalista (menos aún como revolucionario) ¿será la confirmación de esa redefinición estratégica?

Una campaña “desdibujada”

En este artículo, de hace poco más de un mes, Miguel Mazzeo, intelectual de cabecera de la izquierda independiente, “advierte” sobre la participación electoral, ya que “existe el peligro de confundir “la política” con algunas de sus expresiones más estrechas y limitantes, verbigracia: las instituciones burguesas clásicas, la representatividad y la delegación, en fin: la democracia liberal como forma políticamente dominante y como dogma hegemónico”. En la misma nota afirma que “El experimento puede desdibujar los perfiles libertarios de la izquierda independiente” (subrayado nuestro)

La advertencia parece no haber surtido efecto. La campaña electoral que ha desarrollado Camino Popular en Capital Federal estuvo plagada de frases vacías y lugares comunes que cualquier agrupamiento de centroizquierda podría repetir sin sonrojarse. Puede verse, por ejemplo, en este spot de campaña, donde Itai Hagman parece tener como única consigna “no repetir los errores del pasado”. Por fuera de eso y de la idea un poco (bastante) vaga de “democracia participativa” ¿qué distingue este spot de algún otro de centroizquierda?

La lógica contra la que advertía Mazzeo se impuso: la campaña electoral “desdibujó” el ya escaso perfil libertario de Marea Popular. Tanto que Hagman apenas insinúa una tibia crítica hacia los políticos que se enriquecen gobernando para los capitalistas, quedando incluso rezagado (y a la derecha) en relación al odio que sienten millones por esa casta parasitaria, como se expresó, por ejemplo, en las inundaciones de La Plata ¿O será que las consignas demasiado radicalizadas y precisas pueden asustar a los vecinos de Belgrano?

Lenin: parlamentarismo y lucha de clases

Pero hacia los sectores más avanzados, Marea Popular aún sostiene un discurso con ribetes anti-sistémicos. En estos días plantean que nuestras experiencias se piensan como un aporte a la construcción de una izquierda nueva, emancipada de viejos dogmatismos, alejada del sectarismo y el oportunismo electoral que ha marcado la mayor parte de las experiencias de izquierda tradicional en nuestro país. Nuestra apuesta asume la participación electoral como un episodio táctico en emergencia de un nuevo proyecto histórico de las clases populares”. Dejando de lado los repetitivos (y ya aburridos) ataques contra la izquierda partidaria, el eje de la campaña de la izquierda independiente ha estado lejos de permitir la “emergencia” de las clases populares. Al respecto, la consigna de “Caminá distinto” es completamente confusa ¿A qué conclusiones conduce a los sectores políticamente más conscientes? ¿Cuál es la relación entre la participación electoral y el desarrollo activo de las clases populares o su emergencia? ¿Cuáles son los obstáculos que deben sortear esas clases populares para emerger? ¿O emergen votando a Lozano y Hagman?

A diferencia de este tipo de definiciones abstractas, en el pensamiento de Lenin, se pueden encontrar las bases que permiten pensar la unidad entre la participación electoral (y la eventual conquista de legisladores) y la organización revolucionaria de las masas obreras y populares. En 1920, discutiendo contra los izquierdistas holandeses, el revolucionario ruso señalaba que  “mientras no se tenga fuerza para suprimir los parlamentos burgueses y todo tipo de instituciones reaccionarias se debe actuar dentro de ellas porque es allí donde se encuentran todavía obreros embaucados” (El Izquierdismo, enfermedad infantil, Obras selectas, pág. 465). Lenin establece una mecánica precisa entre el accionar parlamentario (que podemos hacer extensivo a la participación en las elecciones) y la conciencia de las masas obreras “fuera” de ese parlamento. La labor “educativa” de la política en el parlamento, debe ir en el sentido de demostrar a las masas atrasadas porqué semejantes parlamentos deben ser eliminados” (p.466). Es decir, el terreno de la lucha parlamentaria apunta a favorecer el desarrollo de la movilización extraparlamentaria.

Lenin escribía discutiendo contra los izquierdistas holandeses que consideraban “históricamente superado” el parlamentarismo. Pero lo esencial de sus enseñanzas conserva plena validez. La izquierda “electoralista” atacada por años por la izquierda independiente buscó dar una batalla en un terreno en el que las masas aún confían en los mecanismos existentes. Se puede no compartir esa confianza, pero no se puede ignorar su existencia. La izquierda independiente optó por ignorar la pelea en el terreno electoral, siendo de esta forma funcional al fortalecimiento político de otras variantes, en particular el kirchnerismo. Hoy, cuando deciden lanzarse a la pelea en este terreno, lo hacen abandonando cualquier tipo de lógica anticapitalista, intentando ocupar los espacios que el régimen y la crisis del gobierno dejan vacante. Intentan capitalizar electoralmente un espacio policlasista de oposición sin romper ni chocar con el gobierno nacional. De esta forma, siguen siendo funcionales al kirchnerismo.

La campaña del FIT y las perspectivas de la clase obrera

Contrario a esto, desde el PTS en el FIT hemos venido desarrollando una campaña que apunta a acelerar el desarrollo político de sectores del movimiento obrero y la vanguardia juvenil, al calor del declive del kirchnerismo y de las primeras expresiones de descontento marcado del movimiento obrero con el gobierno. El FIT, y el PTS centralmente, han levantado una fuerte denuncia contra la casta política que dirige el país y que viene siendo cuestionada crecientemente. La consigna programática de que los diputados y funcionarios ganen como una maestra o como cualquier trabajador implica una denuncia clara al conjunto de la casta política, mostrando el único medio de realista de hacer posible hoy la liquidación de los privilegios que les otorga administrar el estado capitalista.

Por otra parte, el FIT fue la única fuerza que realizó spots televisivos donde se denunciaba claramente el principal obstáculo que tienen los trabajadores en la situación actual para defender sus demandas y enfrentar los ataques de las patronales: la burocracia sindical de los Daer, Moyano, Caló, Martínez, Dragún y muchos otros. La demanda de “echar a la burocracia sindical” y la tarea de conquistar diputados de izquierda “para fortalecer esta pelea” muestran la dialéctica entre la lucha parlamentaria y la movilización y organización extraparlamentaria. Conquistar nuevas comisiones internas, cuerpos de delegados y, potencialmente, sindicatos, sacándose de encima a la burocracia, es un aspecto central de la posibilidad de que la clase trabajadora pueda emerger en la realidad política nacional. De allí el peso esencial de esa idea en esta campaña electoral.

La unidad estratégica de una política revolucionaria para organizar a la clase obrera y la juventud “por abajo” y una intervención revolucionaria en el terreno electoral, pude permitir abonar el camino para la emergencia de un fuerte partido de vanguardia cuando las condiciones políticas y sociales de la Argentina tiendan a hacerse más críticas como ya ocurre en otros países del continente. En esas circunstancias la clase obrera podrá jugar un rol central si ha logrado educarse en la independencia política en el período previo. Esa es una apuesta de nuestra política.

Publicado en Apuntes de Frontera

Category: Artículos, Frente de Izquierda, Ideas y debates, Política, Teoría marxista

Comments (6)

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  1. Carlos dice:

    Este comentario me parece justo. Da bronca ver que parte de la izquierda sigue renuente a sumarse a una coalición como el FIT, mientras se discuten las diferencias. Por que no hacer unidad de acción y discutir las diferencias, como sucede al interior del FIT? Lo que quiere ver mucha gente del campo de los trabajadores es eso, una izquierda unida y fuerte que se haga notar en cada lucha, en cada elección. Discutamos todo lo que queramos acerca del papel y lo que hay que hacer con el estado, si destruirlo o transformarlo pero mientras tanto somos, a la hora, de dar un pelea sindical o política, una sola organización, objetiva y subjetivamente de la clase revolucionaria. Sera demasiado primitivo o ingenuo lo que estoy se;alando? Yo veo que gente de la izquierda independiente como el FPDS son honestos luchadores, comprometidos con lo social, del lado de los trabajadores, fueron hasta hace poco partidarios de no participar en la lucha electoral, ahora han cambiado de opinión y formaron Camino Popular, pero que razones impiden integrarnos en un frente de organizaciones independientes, por objetivos políticos comunes. O no existen objetivos políticos comunes?. Lo mismo con AyL, el MST, etcétera. Las diferencias son tácticas o estratégicas? Alguna de esas organizaciones apuntan para otro lado que no sea derribar al capitalismo y fundar sobre nuevas bases la sociedad? A juzgar por la palabra de cada uno, creo que no. Entonces son diferencias tácticas. No se puede convivir dentro de una coalición de clase con diferencias tácticas? Creo que la historia del bolchevismo demuestra que si se puede. El articulo me gusto mucho. Y me alegra que no abandonen la preocupación por este tema. Mis cálculos al imaginar una alianza ampliada no son solo ni principalmente electorales, simplemente la realidad demuestra que si no hay diferencias estratégicas, o diferencias de programas antagónicos por reflejar a clases antagónicas, es mas efectivo luchar juntos como alianza. Yo veo que el FIT es a nivel de dirigentes (no se a nivel de militantes) un colectivo diverso, no unánime, todos los días se ventilan diferencias, criticas, pero basta que se integren en una lista para que la lucha sindical, por ejemplo, se potencie y aumenten las posibilidades de derrotar a la burocracia, por ejemplo (suteba, ferroviarios,etcetera). Es increíble también ver a cada fuerza por separado hacer enormes esfuerzos militantes exitosos como son los casos de JUJUY, MENDOZA,LA PAMPA, etc. donde una fuerza sola o casi sola consigue milagros. Acá en San Juan, yo que soy simpatizante del PTS, me entere que existe el FIT (que es IS sola) y logro derrotar la proscripción con 1.7%. Lo mismo pasa con La Pampa, etcétera. Cada fuerza sola es capaz de enormes resultados desproporcionados a sus recursos, que se potencian si van juntas, como es el caso de Bs.As., Santa Fe, Córdoba,etcétera. Yo me imagino que si otras fuerzas de izquierda se integraran, la alianza como herramienta política de lucha y secundariamente electoral, haría todavía mas eficiente la militancia revolucionaria. En fin, este debate es interesante. Lo de Bodart en Capital, es lamentable, por ejemplo. Pensara algún día el MST en otra clase de alianza si hasta ahora no da pie con bola? Esperemos que si. Seria interesante saber que opinan de los 26 puntos del programa del FIT y porque no se sienten convocados a participar.

  2. juan dice:

    Carlos, ¿por qué estás tan seguro de que el PTS aceptaría una alianza con sectores no trotskistas como el FPDS? La “ampliación” del FIT hacia sectores no trotskistas, o la unidad de “toda la izquierda” es sencillamente imposible: entrañaría la propia ruptura del FIT, dado que hay sectores, particularmente el PTS, reacios a hacer cualquier alianza por fuera del trotskismo ortodoxo, tal y como se manifiesta en su política universitaria. Saludos.

  3. Seb dice:

    Estas mandando fruta Juan. El FIT se organiza alrededor de un programa obrero y socialista con la idea de la independecia politica de la clase obrera. Lo de la ortodoxia es un invento tuyo.

    Saludos.

  4. Genco dice:

    si muy lindo el mensaje último pero los mismos partidos del FIT tienen problemas políticos internos en el mismo frente, de hecho en Córdoba pegaban sus afiches tapándose uno al otro!!!

  5. uno de sanluis dice:

    dos detallitos: el po si tiene (unos poco y muy respetables) militantes en san luis.

  6. uno de sanluis dice:

    el otro: en la eleccion del 2011, la formula presidencial del fit saco alrededor de 1100 cotos en san luis (como pa tener referncia, alrededor de 3500 votos tienen los pisos electorales las distintas expresiones K)

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