El kirchnerismo y sus “hombres de confianza”

| 20 mayo, 2014 | Comentarios (0)

Foto extraída del twiter del (ejem...) filósofo, Dante Palma

En la provincia de Mendoza existe un dicho popular -por lo menos en los ámbitos politizados-, que afirma que “si se rasca mucho a un radical, te sale un ganso”. Esto quiere decir que todo referente o dirigente radical esconde en su esencia, los valores y las ideas políticas del conservador y jurásico Partido Demócrata. El resto, la imagen de la superficie, es pura simulación para las campañas electorales.

El mismo aforismo podría aplicarse al kirchnerismo (y a gran parte de la casta política argentina), hay que tener cuidado con rascar mucho a un kirchnerista, porque lo más probable es que emerja un duhaldista o un menemista y hasta un “ruckaufista”.

Cierto kirchnerismo que venía de capa caída porque parecía no quedarle otro destino que la resignación de aceptar a Scioli como única continuidad posible, muestra un tímido entusiasmo porque comienzan a lanzarse “alternativas” de posibles competidores que despiertan la ilusión de desbancar al gobernador bonaerense en la interna del FPV-PJ.

Entre ellos está Florencio Randazzo, que fue Jefe de Gabinete durante la gobernación de Eduardo Duhalde y luego fue funcionario de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Felipe Solá. Recientemente su padrino político (Duhalde) que está militando por la unidad de Scioli y Massa, dijo que mantiene contactos con Randazzo, porque “sabe de sus convicciones”.

Sin embargo, la novedad más reciente fue el lanzamiento casi formal de Julián Domínguez, para postularse entre los presidenciables de la coalición oficialista. Domínguez, actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, puso en marcha días pasados en Mar del Plata, al Grupo San Martín (GSM), al que definió como “una construcción colectiva que aportará ideas para continuar el proyecto nacional”. La crónica periodística dice que del acto participaron unos 2 mil militantes y dirigentes, entre los que se contaron Diego Bossio, María Eugenia Bielsa, legisladores nacionales y provinciales, intendentes, empresarios, y referentes de movimientos sociales, del mundo académico y de la cultura. Entre otros, integran el GSM el juez federal Carlos Rozanski; el abogado constitucionalista Eduardo Barcesat; el vicepresidente del Banco Nación, Alejandro Acerbo; el decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, Marcos Actis; el cantautor Ignacio Copani; la secretaria de Género de la CTA, Estela Díaz.

La nota casi de color (opaco) la dio la presencia del (ejem…) filósofo Dante Palma, actual panelista de 678, quién compite con Orlando Barone por el protagónico del papel más patético en el moderno diario de Yrigoyen versión siglo XXI; y de Carlos Kunkel, uno de los autores de la recientemente fallida “ley antipiquetes”.

Rasquemos un poco (no tanto) en la trayectoria de Julián Domínguez, la nueva esperanza blanca de cierto progresismo para competir con la “derecha” de Scioli. Algo así como un mal menor, dentro de otro mal menor.

En octubre de 1999, la Alianza ganaba las elecciones a nivel nacional y encumbraba al inefable Fernando De la Rua en la presidencia. La provincia de Buenos Aires, sin embargo, quedaba en manos del peronismo: Carlos Ruckauf y Felipe Solá, eran elegidos gobernador y vice. Poco antes de asumir y en el mismo acto en el que confirmaba que Aldo Rico sería su ministro de Seguridad y Raúl Othacehé ocuparía el Ministerio de la Gobernación; Ruckauf anunciaba que Julián Domínguez, su “hombre de confianza”, se haría cargo de la cartera de Obras Públicas (http://bit.ly/1mQhpqJ). La relación entre ambos venía desde mediados de los años 90, cuando trabajaron juntos en el Ministerio del Interior, bajo el gobierno de Menem.

En la campaña electoral para la gobernación, Ruckauf se había hecho famoso y pasó a la historia por sus propuestas para la llamada inseguridad, que dejarían a Massa y sus cámaras callejeras casi como un inofensivo garantista. “A los delincuentes hay que meterles bala (…) no hay que tener piedad (…) al policía que mata a un delincuente hay que condecorarlo, no procesarlo (…) al que delinque hay que darle por la cabeza, (…) la bala que mata a un ladrón es la bala de la sociedad”, había afirmado “el Hombre que rie”, como lo calificó en su libro sobre la biografía  de Ruckauf el periodista Hernán López Echague.

Yendo un poco más atrás en la historia de Ruckauf, la periodista alemana Gabriela Weber, quien investigó la desaparición de obreros y delegados en la planta de Mercedes Benz de Cañuelas y la complicidad del gremio SMATA, la dirección de la empresa y el entonces Ministro de Trabajo, Carlos Ruckauf, confirmó que éste había solicitado “la eliminación de los subversivos de la fábrica”, cuando ocupaba esa cartera en 1975 bajo el gobierno de Isabel Perón.

El martes 5 de septiembre del 2000, el diario Hoy de La Plata, publica que su página ocho un artículo titulado “Domínguez salió en defensa de Ruckauf por las críticas vertidas desde la Nación” (http://bit.ly/RRwsVn) donde se informaba que esté funcionario que siempre estaba en la primera fila en la defensa de Ruckauf, protestaba porque se pretendía minar la confianza entre el presidente (De la Rúa) y el gobernador, que eran… “hombres de confianza”.

A comienzos de enero del 2002, Ruckauf renunciaba a la gobernación de Buenos Aires, en medio de crisis, protestas, atrasos en los pagos a los trabajadores estatales y patacones; y asumía Felipe Solá. El diario Clarín informaba que “Julián Domínguez, estrecho colaborador de Ruckauf, permanecería en Obras Públicas” (http://clar.in/1mRZpft).

Su ascenso siguió en 2002 cuando asumió Eduardo Duhalde como presidente (Ruckauf fue canciller) y él obtuvo el cargo de vicejefe de Gabinete. En 2003, trabajó junto a José Pampuro en el Ministerio de Defensa.

Dentro de lo que ya es todo un prontuario más que un currículum vitae, tiene en su haber, lo que suponemos que a esta altura serán solo “delitos menores” para cualquier desmoralizado progresista K. Fue uno de los jefes de campaña de “Chiche” Duhalde cuando en 2005 enfrentó a Cristina en las elecciones legislativas. Y en 2009, luego de la derrota y la capitulación del gobierno frente a nada más y nada menos que la mismísima oligarquía, asumió la dirección del flamante Ministerio de Agricultura, con la presencia en pleno de la Mesa de Enlace de las patronales agrarias. No oculta su simpatía con “el campo”, especialmente y sobre todo, con sus dueños.

El hilo negro de toda esta trama que va desde la actuación de Rukcauf en los años previos a la dictadura, el manodurismo, hasta la ley antipiquetes de Kunkel y que tienen su punto de encuentro en el apoyo a Julián Domínguez, fue “teorizado” filosóficamente por el (ejem…) filósofo Dante Palma, cuando todavía no era famoso y antes de pasarse con “armas y bagajes” al progresismo nacional. En un artículo del portal “La Política Online” afirmaba: “En ocasión del conflicto por los despidos en Kraft, firmado por diversas agrupaciones de izquierda, aparecieron una serie de carteles en varias dependencias de la Universidad de Buenos Aires afirmando “Viva la huelga” (…) La confluencia (de las supuestas izquierdas y derechas NdR) no debe sorprender puesto que, una vez más, ambos sectores se benefician con la hipótesis del caos” (sic). Y en esta imperdible pieza de la filosofía política nacional, agregaba ya un poco más verborrágico y casi macrista “Por otro lado, ¿es posible que el pensamiento progresista y de izquierda tenga un desprecio tan profundo por el espacio público? Más específicamente: ¿es posible que no haya clases en el Buenos Aires porque 12 chicos fueron castigados por irse sin permiso o que se tomen las facultades en apoyo a la huelga de Kraft? ¿Los cientos de miles de personas que viajan en el subte todos los días pueden ser rehenes de la interna gremial?”.Finalmente remataba con una conclusión de alto nivel y de claro tinte kunkeliano: “¿Puede ser que 20 tarados se arroguen el derecho de apropiarse de una avenida, un puente o cualquier espacio perteneciente a todos, por cualquier razón?” (http://bit.ly/1lCSHG0). Hay que confesar que acá no hubo que rascar mucho para que salga el ganso, en el amplio sentido del término.

Las infelices coincidencias entre los participantes del Grupo San Martín de apoyo a Julián Domínguez no son producto de la casualidad, simplemente son… hombres de confianza.

Publicado en el blog El violento oficio de la crítica

Category: Artículos, Política

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